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Estas son algunas de las especies que la humanidad no fue capaz de salvar en 2018

A medida que la segunda década de este siglo se acerca a su fin, se han intensificado las advertencias de extinciones que podrían tener un efecto apocalíptico de millones de años. Por eso es justo y necesario hacer un recuento de las especies animales que el mundo perdió el 2018, de la mano del sitio de ciencias IFLScience, que publicó su propio In Memoriam.

El primer obituario de vida silvestre del año honra al guacamayo de Spix. La estrella de brillante plumaje azul de la película Río, se extinguió en la naturaleza. Solo alrededor de 100 existen únicamente en cautiverio.

Junto con esta ave, volaron a la extinción los menos conocidos ticotico de Alagoas, el ticotico críptico y el po’o-uli. Un estudio reciente realizado por biólogos en BirdLife International estimó que la probabilidad de supervivencia de estas especies es de solo 0,1; lo suficientemente baja como para pasarlos de «en peligro crítico» a «extinto» en la Lista Roja de la UICN.

«Las actividades humanas son los principales impulsores de prácticamente todas las extinciones recientes», dijo a IFLScience Stuart Butchart, científico jefe de BirdLife International.

«Es cierto que la tasa de extinciones en los continentes es más alta que nunca y que seguirá aumentando si no hay esfuerzos concertados de conservación», agregó Butchart.

2018 fue el año en que el puma oriental se declaró oficialmente extinto, probablemente 80 años después de que el último fuera asesinado en Maine. Sudán, el último rinoceronte blanco del norte macho que quedaba en el mundo, también dejó nuestro mundo, reduciendo la población mundial de la especie a solo dos hembras.

Guacamayo de Spix.

Para muchos otros animales, como las 12 pequeñas vaquitas marinas que quedan en existencia, la desaparición es solo cuestión de tiempo.

«Estamos a punto de perder [a la vaquita]», dijo al medio Mashable el investigador Sea McKeon, profesor de biología en el St Mary’s College en Maryland y co-presentador de The Naturalist Podcast.

«[La extinción total] podría venir el próximo año. O podría ser este año. En algún momento se convierte en una tirada de dados», comentó McKeon.

No solo estamos eliminando algunas de las especies más nuevas del mundo, como el orangután de Tapanuli, que fue descubierto recién en 2017 y que sucumbió ante la industria humana, sino que también estamos matando a algunas de los más antiguas, como la salamandra china gigante, «fósiles vivientes» cuyos ancestros vagaban por la Tierra junto con el stegosaurus y el diplodocus. Estos animales están al borde de la extinción y, a pesar de haber sobrevivido durante más de 250 millones de años, también lo están muchos de los tiburones y rayas más singulares del mundo.

Las jirafas fueron declaradas en peligro crítico por primera vez en 2018, y casi todos los lémures están condenados. Los insectos están particularmente en peligro: en Estados Unidos se ha perdido el 97 por ciento de las mariposas monarca occidentales y los insectos sudamericanos también están disminuyendo rápidamente.

Orangután de Tapanuli.

«Los insectos alimentan el mundo de una manera real, hacen que el mundo funcione», dijo McKeon. «Estamos reduciendo radicalmente esos números… eso debería asustar a la gente».

Pero hay motivos para la esperanza. En medio de todo el pesimismo, 2018 también vio a gorilas de montaña salvados de su estado de peligro crítico y los rinocerontes negros salvajes regresaron a Chad por primera vez en 50 años. Se encontró que la adorable rata canguro de San Quintín estaba sana y salva después de tres décadas de supuesta extinción, y el singular ajolote de lago Pátzquaro se salvó de la extinción gracias a una orden de monjas mexicanas.

Lo más prometedor de todo es que incluso hay esperanza para las dos solitarias rinocerontes blancas del norte que van quedando. Si bien una concepción milagrosa entre hembra está fuera de todo pronóstico, la investigación de 2018 descubrió que los rinocerontes blancos del norte y del sur están más estrechamente relacionados de lo que se pensaba, lo que hace que los híbridos nacidos a través de la FIV sean una posibilidad real.

«Cuando se trata de especies en peligro de extinción, no podemos darnos el lujo del ensayo y error», advirtió en ese momento Thomas Hildebrandt, el científico detrás de la innovadora técnica de conservación. «Perder especies significa perder los libros de la evolución antes de que tengamos la oportunidad de leerlos», concluyó.

Es ingenuo creer que, luego de siglos y siglos, nuestro comportamiento como especie cambie de un año a otro, pero podemos tener la esperanza de que la rapidez y el alcance de la información nos haga crear conciencia de la importancia de la biodiversidad en el mundo. Lo cierto es que no nos queda mucho tiempo.

Fuente: IFLScience

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