Hay lugares que parecen contener historias incluso antes de que comience una función. Durante octubre, el Cementerio General será el escenario de Salemitas, montaje del Colectivo Calabozo Fantasma que toma como punto de partida el universo de Arthur Miller para trasladarlo a una realidad reconociblemente chilena. El resultado no busca reconstruir el Salem de 1692, sino observar las tensiones entre religión, poder, cuerpo y creencias desde la periferia de Santiago.

En San Bernardo, la muerte de un hombre mapuche durante la celebración del solsticio de invierno funciona como detonante de una historia habitada por supersticiones, memorias fragmentadas y secretos. Las protagonistas son mujeres que se enfrentan a preguntas sobre maternidad, amor y fe mientras intentan recuperar espacios de autonomía en una comunidad atravesada por el fanatismo religioso. Nueve intérpretes articulan actuación, danza y música en vivo, dando forma a una puesta que se desplaza deliberadamente entre distintos lenguajes escénicos.
Un Salem que ocurre aquí
La distancia con Miller no es solo geográfica. En Salemitas, los personajes masculinos dejan de ocupar el centro del relato y pasan a convertirse en una presencia que pesa sobre las protagonistas, mientras la dramaturgia concentra la atención en sus decisiones, contradicciones y conflictos éticos. Tampoco se trata de reproducir la brujería que suele asociarse al título de Miller: la propuesta incorpora magia ceremonial y establece conexiones simbólicas entre elementos de la cultura mapuche y tradiciones vinculadas a la Wicca europea.
La obra se estructura en ocho escenas asociadas al tránsito de un año solar, con solsticios y equinoccios como puntos de referencia para un relato atravesado por ritos y transformaciones. En ese recorrido aparece Beatriz, hija de un pastor pentecostal, embarazada de un hombre mapuche practicante de magia ceremonial. El embarazo se convierte así en una imagen de la gestación y del ciclo natural, enfrentada a los impulsos de control de los discursos religiosos absolutistas.

La elección del Cementerio General completa ese universo. Para Calabozo Fantasma, la memoria es una de las claves de la obra: aquello que las personas recuerdan, aquello que se oculta y la manera en que una sociedad decide construir su propio relato. En ese sentido, el cementerio aparece como un archivo físico de contradicciones, donde distintas figuras históricas comparten territorio y donde cada tumba puede convertirse en una pregunta sobre quiénes fueron realmente quienes allí descansan.
El ritual como forma de teatro
Salemitas también prolonga una investigación artística que Calabozo Fantasma desarrolla desde 2018 en torno a la muerte, la espiritualidad, las artes mortuorias y la relación entre cuerpo y autodeterminación. Su recorrido ha pasado por el teatro, la música, el videoarte y otras disciplinas, hasta desembocar nuevamente en el escenario teatral. La compañía define esta etapa como una comedia negra musical, alimentada por la experiencia de tocar en vivo y por una manera de entender el teatro como una práctica colectiva en la que las fronteras entre intérpretes y oficios pueden desdibujarse.

Esa lógica está presente en escena: músicos que también interpretan personajes, diseñadores que actúan y tocan instrumentos, y un elenco que, en determinados momentos, abandona sus funciones iniciales para participar de una ceremonia coreográfica alrededor del fuego. Para el colectivo, se trata de hacer visible la técnica y, al mismo tiempo, la humanidad de quienes construyen el espectáculo.
La apuesta, finalmente, conecta la experiencia teatral con una pregunta abierta sobre las creencias contemporáneas. “No hace falta ir demasiado lejos para encontrarnos con crímenes cometidos en nombre de Dios”, plantea Jou Fernández Almonacid. Desde esa afirmación, Salemitas mira hacia el presente y propone preguntarse qué lugar siguen ocupando la fe, los rituales y la espiritualidad en la manera en que construimos nuestra idea de realidad.
Coordenadas

• Obra Salemitas, Colectivo Calabozo Fantasma.
Desde el 9 al 25 de octubre de 2026. Viernes y sábados 20:30 horas, domingos 19:30 horas.
Cementerio General de Santiago. Avenida Profesor Zañartu 951, Recoleta. Acceso La Paz. Metro Hospitales. Santiago.
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