Festival Internacional de Cine de Valdivia anuncia primeras obras en su sección de Homenajes

Realizadores homenajeados de variadas épocas, lugares y visiones, como la primera y única realizadora de cine mudo estadounidense, integran “Miradas Cruzadas”.
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Artes / Cine

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FICValdivia se realizará entre el 11 y el 17 de octubre y sus organizadores esperan poder ofrecer una edición mixta, que combine la exhibición de cintas online, pero también ofrezca actividades presenciales, siempre y cuando las condiciones sanitarias del país así lo permitan, y salvaguardando todos los protocolos para proteger la salud de todas y todos.

Sus organizadores ya han anunciado una primera selección de títulos que ya puedes revisar y serán parte de la Competencia de Largometraje de la edición 2021 de este Festival.

HOMENAJES

Una variada cantidad de estilos, contextos y visiones de distintas procedencias ofrece este año el FICValdivia en su sección Homenajes, que se caracteriza por vincular lo mejor del cine contemporáneo con la propia historia del cine, honrando todos los años a una serie de películas y cineastas que a nuestro entender han sido fundamentales a nivel artístico y político en el devenir de esta hermosa disciplina.

“Miradas Cruzadas” es la sección de homenajes que ya tiene sus primeros anuncios, como por ejemplo una de las obras de Loise Weber, primera y única mujer realizadora en el contexto del cine mudo norteamericano. La acompañan realizadores de variadas épocas y lugares, como la cineasta de la Unión Soviética, Kira Muratova, cuyo discurso y arte fueron censurados en varias ocasiones en su propio país. Desde el Líbano, territorio en permanente conflicto bélico, registrado por la documentalista Jocelyne Saab, hasta otros lugares del mundo con autores de Colombia y Bélgica.

Los homenajes del 28º FICValdivia 2021 son:

I- Miradas Cruzadas

Esta sección que busca rescatar obras que en el momento de su realización permanecieron invisibilizadas por un statu quo estructural, ideológico o productivo ha programado dos cintas muy diferentes dirigidas por mujeres y que sufrieron a su modo formas distintas de invisibilización.

La primera de ellas es The blot, drama social dirigido por Loise Weber (1879-1939), la primera y única mujer realizadora en el contexto del cine mudo estadounidense. Weber construyó entre 1911 y 1935 una carrera de más de ciento cincuenta películas, la mayoría de ellas cortometrajes, y esta película producida al margen de los estudios ya establecidos corresponde al último tramo de su abundante y hoy desconocida obra.

A partir de un guión de la directora, The blot es la historia de un empobrecido profesor universitario que educa a los hijos de las familias más adineradas de la ciudad, entre ellos a un muchacho interesado afectivamente en la hija del maestro. La precariedad de la familia y sus urgencias para subsistir a pesar del sacrificio del padre son abordadas por la directora con una clara vocación de denuncia.

Larga despedida (1971), es el tercer largometraje de Kira Muratova (1934-2018), cineasta soviética contemporánea de Andrei Tarkovsky, y que, más tempranamente que él, fue aplastada creativamente por el aparato represivo del régimen. Muratova, quien ya había sufrido cuestionamientos y censura en su primera obra (Nuestro pan de cada día, codirigida en 1965 con Alexander Murátov) debió soportar la prohibición de Breves encuentros (1967) y también con su tercera obra.

Larga despedida se estructura narrativamente de manera muy libre a partir de la relación entre una madre y su hijo. Las licencias expresivas que Muratova se tomó en esta película fueron consideradas alejadas formal y temáticamente de la estética del realismo socialista y ello motivó la prohibición de la cinta hasta 1987, cuando se libera y gana el premio Fipresci en el Festival Internacional de Cine de Locarno.

●        100 años de The blot, de Loise Weber. Estados Unidos, 1921, 94 minutos.

●        50 años de Larga despedida (Dolgie provody), de Kira Muratova. Unión Soviética, 1971, 94 minutos.

II- Jocelyne Saab

La libanesa Jocelyn Saab (1948-2019), dedicó su vida a más de una expresión artística, pero fue con su trabajo cinematográfico, preferentemente documental, que abrió la puerta a la modernización del cine libanés a partir de los años setenta. Su obra está marcada por la vocación de registro y contingencia y desde ahí observó el desarrollo de las tensiones internas en su país, marcadas por conflictos bélicos especialmente a partir de la guerra civil en 1975 y la posterior intervención de Israel.

Durante ese proceso, Saab vio y registró como su propio hogar se transformaba en llamas y escombros. Ese mismo fulgor destructivo la llevó a  desarrollar desde el reportaje de guerra y el documental, desde la ficción y el video ensayo, una filmografía llena de fuerza, acción, desgarro y poesía. Jocelyne Saab es una artista esencial de la cual ofreceremos una selección representativa de sus más de 40 años de militancia cinematográfica:   

●        Les femmes palestiniennes. Francia, 1974, 16 minutos.

●        Les enfants de la guerre. Francia, 1976, 10 minutos.

●        Beyrouth, jamais plus. Líbano, 1976, 35 minutos.

●        Lettre de Beyrouth. Líbano, 1978, 52 minutos.

●        Beyrouth, ma ville. Líbano, 1982, 37 minutos.

●        Il était une fois Beyrouth, histoire d’une star. Líbano-Francia, 1994, 100 minutos.

●        Imaginary postcard. Turquía, 2016, 6 minutos.

III- Carlos Álvarez y Julia Sabogal

Este foco está dedicado a la obra de dos cineastas colombianos que confluyeron en la manera de entender el cine tanto en la urgencia identitaria de su formato (8mm o 16mm) como en el sentido político de su discurso. Carlos Álvarez (1943-2019) fue una pluma temprana de la crítica de cine a comienzos de los sesenta y a lo largo de esa década su vocación se fue ampliando hacia la reflexión en torno a la identidad del nuevo cine en su país como también hacia la realización de largos y cortos documentales junto a su compañera Julia Sabogal, quien también está presente en este foco con su único trabajo como directora. Tanto Álvarez como Sabogal fueron parte de un contingente de realizadores que apostaron por la marginalidad como identificación estética y como especificación de su propia concepción política, compromiso que les significaría a ambos detención y tortura a mediados de los años setenta, en medio de la aceleración del conflicto entre las guerrillas y el Estado durante esa década.

Carlos Álvarez y Julia Sabogal ejemplifican el compromiso artístico-cinematográfico con la justicia social, y la generosidad de compartir una obra que hoy no sólo es urgente rescatar, sino que también restaurar para su preservación futura.

●        Asalto, de Carlos Álvarez. Colombia, 1967, 8 minutos.

●        Colombia 70, de Carlos Álvarez. Colombia, 1970, 5 minutos.

●        Un día yo pregunté, de Julia Sabogal. Colombia, 1970, 8 minutos.

●        ¿Qué es la democracia? de Carlos Álvarez. Colombia, 1971, 45 minutos.

●        Los hijos del subdesarrollo, de Carlos Álvarez. Colombia, 1975, 42 minutos.

IV – Cine Belga en Primera Persona

Tres cineastas fundamentales en la historia del cine de ensayo son reunidos aquí con dos obras representativas de cada uno, gracias al apoyo de la Delegación Valonia-Bruselas en Chile, tres miradas desde la intimidad de un yo en donde el desplazamiento es clave, desde el documental a la ficción en el cine de una veinteañera Chantal Akerman, del lugar del padre al del hijo en las obras de un Eric Pauwels en plena adultez hasta las vitales caminatas y las reflexiones y encuentros que allí surgen en la filmografia de un casi octogenario Boris Lehman.

Chantal Akerman (1950-2015) construyó desde la constitución identitaria de la mujer una reflexión sobre la modernidad femenina en donde la presencia en espacios físicos concretos -muchas veces desolados y fantasmales-, define también una voluntad por dar cuenta de una toma de control al mismo tiempo corporal y sexual. De Akerman se exhibirán dos de sus primeros largometrajes, el seminal Je, tu, il, elle, donde la propia directora encarna a una mujer que habita un desolado apartamento y los encuentros ocasionales con parejas fugaces en los que la directora aborda una manera específica de abordar el tiempo cinematográfico y su despliegue en la concepción del plano y de las escenas. Esta misma concepción es llevada sin contemplaciones en Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1975) -relato minucioso sobre la cotidianidad de una mujer de clase media que, para financiar su supervivencia se prostituye ocasionalmente-, que se convertirá en una de las películas más importantes del cine belga.

En un foco diferente, Eric Pauwels (1953) desarrolló su acercamiento al audiovisual de la mano del documentalista francés Jean Rouch, quien lo acercó hacia el cine etnográfico, desde donde derivó en su propia obra hacia un registro subjetivado donde es su propia mirada en primera persona la que da cuenta de sus observaciones. Destacan en ese contexto las dos películas que serán parte de esta muestra: Lettre d’un cineaste à sa fille (2002), en la que la hija del realizador lo insta a reflexionar en torno al papel del cineasta como contador de historias y La deuxième nuit (2016), en donde la agonía de su madre moribunda hace a Pauwels evocar la relación entre nacimiento y muerte.

En el ámbito netamente experimental, el cine de Boris Lehman (1944), derivó de la crítica hacia la experimentación en el formato documental y en él ha realizado cerca de 40 obras entre cortos y largometrajes. De su extensa obra FICValdivia ha seleccionado dos de sus películas más recientes para incluir en este foco. En Oublis, regrets et repentirs, que fue estrenada mundialmente en FICValdivia 2016, el director registra su propia cotidianidad a lo largo de 24 horas. En tanto en Une histoire de cheveux (Sibérie) (2020), Lehman entrecruza la idea de la fragilidad del cuerpo con experiencias límite, como la de quienes pasaron por los campos de concentración, en una película que también tendrá a FICValdivia como su primer festival en el mundo, lo cual nos enorgullece enormemente.

●        Je, tu, il, elle, de Chantal Akerman. Bélgica-Francia, 1974, 89 minutos.

●        Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles, de Chantal Akerman. Bélgica-Francia, 1975, 195 minutos.

●        Lettre d’un cinéaste à sa fille, de Eric Pauwels. Bélgica, 2000, 50 minutos.

●        La deuxième nuit, de Eric Pauwels. Bélgica, 2016, 75 minutos.

●        Oublis, regrets et repentirs, de Boris Lehman. Bélgica, 2016, 42 minutos.

●        Une histoire de cheveux (Sibérie), de Boris Lehman. Bélgica, 2020, 97 minutos.

Todas estas películas estarán disponibles de manera online para todo el territorio latinoamericano, y si las condiciones sanitarias así lo permiten también serán exhibidas de manera presencial en Valdivia.

El Festival Internacional de Cine de Valdivia es fundado y organizado por la Universidad Austral de Chile; producido por el Centro Cultural de Promoción Cinematográfica de Valdivia; invita la Ilustre Municipalidad de Valdivia, el Gobierno Regional de Los Ríos y Codeproval; financia el Fondo de Fomento Audiovisual y el Programa Otras Instituciones Colaboradoras del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio; aliado principal Direct TV y auspiciador oficial BancoEstado.

Toda la información en nuestra web y redes sociales.

@ficvaldivia

www.ficvaldivia.cl


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