"El 24 de febrero de 1996, Cuba actuó en legítima defensa, dentro de sus aguas jurisdiccionales, tras sucesivas y peligrosas violaciones de nuestro espacio aéreo por connotados terroristas, de lo cual la administración estadounidense de turno fue alertada en más de una decena de ocasiones, pero hizo caso omiso de las advertencias", planteó el jefe de Estado cubano, luego que EEUU imputara a Castro los delitos de asesinato, conspiración para matar a estadounidenses y destrucción de aeronaves, por estos hechos.