Algunos aliados importantes de EE.UU. en Oriente Medio, entre ellos Arabia Saudita, Egipto e Israel, están cada vez más convencidos de que el presidente Obama está perdiendo su influencia en la región en el contexto de la actual situación en Siria. Al ver el éxito de la campaña antiterrorista rusa en el país árabe, estas potencias empiezan a mirar hacia Moscú, escribe la revista estadounidense 'Foreign Policy'.