Siempre hay que felicitarse cuando un político y tecnócrata neoliberal como Nicolás Eyzaguirre debe salir de una cartera clave como la de Educación. Y el triunfo, por haberlo sacado, le pertenece al movimiento sindical del magisterio. Éste, pese a las tentativas por dividirlo, se ha mantenido unido y con una clara consciencia de la coherencia de sus justas demandas con una visión de la educación y de la profesión docente que choca contra el marco de la ideología libremercadista que Eyzaguirre no pudo dejar de defender.