Este nuevo tratado, llamado “Acuerdo Comercial”, enviado al Parlamento Europeo y al Congreso chileno para su ratificación, busca según los anuncios oficiales “reforzar la cooperación política y fomentar el comercio y la inversión entre ambas partes”, sin embargo, desde el Movimiento Chile Mejor sin TLC, se ha señalado que es colonial en forma y fondo, destacando preocupaciones sobre la soberanía nacional y la implicación en la geopolítica europea, en especial, con personeros europeos cómplices de guerras y genocidio