Fundamentada en el argumento de evitar que promotores de “discursos de odio” accedan al país, la británica Suzanne Kelly ha registrado formalmente una petición ante el Parlamento inglés para solicitar que veten la posibilidad de que Donald Trump, el caricaturesco y racista empresario estadounidense que se postuló como precandidato presidencial, pueda entrar al Reino Unido