"El texto papal alcanza su mayor hondura moral y existencial al recordarnos que 'la calidad de una civilización se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer, por la capacidad de reconocer un rostro en el otro y no una función' (...) León XIV arroja luz sobre una de las trampas más sofisticadas de la gobernanza corporativa al recordarnos que la IA no es un ente abstracto que opera en el vacío, sino que toma de manera inevitable el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza".