Quién iba a pensar que los puntos rojos, esos tolditos colocados en las adyacencias de los centros electorales donde había cuatro mujeres de aspecto aparentemente inofensivas, sentadas en una sillas plásticas y anotando los datos de las personas que salían de ejercer su derecho al voto, era el secreto escondido del chavismo para haber resultado […]