En marzo de 1968 comenzó el mayo francés. Un grupo de estudiantes se tomaba una universidad, acto que desató meses más tarde un suceso que alteró a Francia, Europa y al mundo. En pocas semanas todos los estudiantes protestaban, los obreros se tomaban las industrias, los intelectuales lideraban reuniones revolucionarias y miles de jóvenes arrojaban adoquines a la policía. Los capitalistas temblaban y Charles de Gaulle pedía ayuda al resto de Europa para frenar la revolución. Los jóvenes gritaban “seamos realistas, pidamos lo imposible”.