La desigualdad de género, presente desde la noche de los tiempos en una multiplicidad de espacios, tiene también su lugar destacado en áreas tan sensibles como la economía, la gestión de empresas y hasta el acceso al crédito. Una serie de prejuicios levantados y reforzados por el patriarcado son desarmados no sólo por la autora, sino por hechos y estadísticas oficiales.