Nacida en La Victoria, la potente iniciativa cruza el fútbol callejero y la educación popular, rescatando el legado de Paulo Freire para entender a la actividad como una herramienta de transformación social. “Creemos que el fútbol debe estar enfocado en mejorar nuestras condiciones y las de la comunidad. Si el fútbol no aporta en ese sentido, no es un fútbol transformador”, dice uno de sus fundadores.