El presidente de la República Federal de Alemania, Joachim Gauck, condenó públicamente el silencio del Estado alemán ante las graves y sistemáticas violaciones a los derechos humanos en Colonia Dignidad entre 1961 y 2005. Sin embargo, su visita no estuvo exenta de cuestionamientos, entre los que se cuentan las críticas ante el rechazo a reconocer la corresponsabilidad en la dictadura, el trato hacia las organizaciones de víctimas y un bochornoso incidente en la embajada