Antes de llegar a la pubertad trabajan para diseñadores famosos y despiertan la polémica en torno a la construcción de los niños como objetos sexuales.
Retratos de adultos mayores que prefieren lanzar fuego por la boca o frecuentar clubes sadomasoquistas antes que mecerse en una silla frente a la estufa y tejer escarpines.