El amor, dicen los filósofos, consiste en construir un mundo a partir del azar, lo mismo que decía Apollinaire sobre los poemas, cada palabra fija el azar, una tras otra. Una construcción de a dos, un mundo, en suma, incrementado por la visión de mi pareja. Lo mismo sucede cuando nuestra profesión es la fotografía y se está enamorado: cada foto es un eslabón en la cadena infinita del amor.