Al decir que los e-mails del archivo de WikiLeaks eran falsos o manipulados, y que por lo tanto debían ser descartados, se fabricó una clásica “noticia falsa”, difundida no por adolescentes de Macedonia u operativos del Kremlin sino por medios de prensa convencionales como MSNBC, The Atlantic y Newsweek. Y, de manera previsible, esta noticia falsa se propagó como incendio en un bosque por todo el internet, y fue ansiosamente leída y compartida por decenas de miles de personas deseosas de creer que esto era verdad.