Obama llegó a la presidencia de Estados Unidos con la promesa de dejar atrás los esquemas de enfrentamiento de la guerra fría, pero lo cierto es que tanto su país como la OTAN han seguido aproximando su dispositivo militar a las fronteras rusas, han reforzado la beligerancia polaca y de otros antiguos aliados de Moscú, han creado nuevos cuarteles generales en el Báltico, en Polonia, y en Rumania y Bulgaria, y el Pentágono ha orientado buena parte de sus fuerzas hacia el océano Pacífico, con China como objetivo.