El 9 de agosto en Ferguson del estado de Missouri, Michael Brown, un joven negro de 18 años, fue asesinado por la policía a pesar de estar desarmado, y de levantar las manos cuando era detenido. La prensa ha a tergiversado los hechos, apuntando que las manifestaciones se trata de negros/as que representan un peligro para la sociedad. Este esfuerzo de las autoridades y los medios de manipular los acontecimientos, es para disputar la legitimidad de los llamados por el “fin de la violencia hacia jóvenes de color".