Ante la profunda crisis de expectativas que vive Latinoamérica, frente a la restauración de las ideas y los programas neoliberales más extremos y perniciosos, ante un proceso regional controlado por el capital, el ALBA, aquella organización latinoamericana hoy presidida por David Choquehuanca, ha emitido una declaración sanadora que recuerda la justicia, la inclusión, la solidaridad e integración de los pueblos. El texto, por cierto y cómo no, ha sido despreciada por el gobierno chileno y silenciada por los medios corporativos.