El realismo político consiste en que cualquier movimiento que aspire a tener un papel significativo en un proceso social concreto, debe ser capaz de elaborar, antes que anda, una lectura certera del momento histórico en el que se desenvuelve, de modo que sus tácticas y márgenes de acción adecúen armónicamente sus posibilidades materiales y horizontes estratégicos de corto, mediano y largo plazo.