Durante las últimas semanas, una organización islamofoba alemana ha marchado todos los lunes contra el proceso de “islamización” de Occidente. Su argumento es que los musulmanes ponen en peligro la “cultura alemana” y que los inmigrantes traen los conflictos del mundo a las calles europeas. Sin embargo, las manifestaciones se realizan en una región con una población relativamente inferior en cuanto a inmigrantes, donde la mayoría de los habitantes tienen muy poco contacto con el pueblo musulmán.