Chile se convierte en el primer país del mundo en ratificar el Tratado de Alta Mar

Si bien gran parte de la alta mar está inexplorada, se sabe que existen complejos ecosistemas interconectados que desempeñan un papel vital en el mantenimiento de la vida en el planeta, proporcionando recursos que alimentan y dan empleo a cientos de millones de personas, además de imprescindibles servicios ecosistémicos como la regulación del clima.

Por El Ciudadano

16/01/2024

Publicado en

Chile / Medio Ambiente

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Tras la aprobación del Senado, Chile se convirtió en el primer país del mundo en ratificar el Tratado para la Conservación y el Uso Sustentable de la Biodiversidad Marina fuera de Jurisdicción Nacional (BFJN) de Naciones Unidas.

El también conocido como Tratado de Alta Mar o Tratado Global de los Océanos, tuvo 20 años de negociaciones en las Naciones Unidas.

El año 1982, la ONU constituyó un acuerdo que estableció derechos soberanos de los países sobre sus costas y que, entre otras cosas, fijó las zonas económicas exclusivas en las 200 millas. Este tratado se llamó Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y se mantiene vigente desde el año 1994 (Chile firmó en 1997).

Sin embargo, este acuerdo consideró obligaciones mínimas sobre el cuidado y la conservación de la biodiversidad marina más allá de los límites soberanos. De ahí que el año 2004, se iniciara el primer equipo de trabajo de la ONU para detectar los ‘vacíos’ del acuerdo.

En paralelo, recuerdan desde la organización internacional Greenpeace, «el año 2005 lanzamos nuestro primer escrito llamando a la ONU a crear áreas marinas protegidas en alta mar».

«Las aguas internacionales representan 2/3 de los océanos y quedaron sin herramientas para su protección y por lo mismo, vulnerables para ser sometidas a diversas actividades industriales destructivas, sin ningún tipo de control o fiscalización», explica Estefanía González, Subdirectora de Campañas de Greenpeace Andino. 

Para presionar y generar un cambio, la organización ambientalista inició una cruzada por lograr la protección del 30% de los océanos para el año 2030, convocatoria que movilizó a 5,5 millones de personas a través del mundo, sumando a figuras como Jane Fonda y Javier Bardem.

La solicitud fue escuchada y el 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas recomendó el desarrollo de un nuevo acuerdo. En seguida, se creó el primer Comité Preparativo y posteriormente se organizó una serie de encuentros intergubernamentales en los que se definieron los elementos clave para este nuevo tratado. 

Finalmente, en marzo de 2023, los Estados miembros llegaron a un acuerdo y la ONU aprobó un nuevo Tratado Global de los Océanos, que avanza en la protección de alta mar y toda su biodiversidad.

«Estamos hablando de la adopción de uno de los tratados ambientales más importantes de las últimas décadas y en el que, a lo largo de todo su proceso, los países de nuestra región y particularmente Chile, tuvieron un rol clave liderando su debate», destaca la vocera de Greenpeace.

Greenpeace espera que este tratado permita alcanzar el objetivo 30×30: la protección del 30% de los océanos para el año 2030, iniciativa impulsada por diversas organizaciones ambientalistas, científicos y personas alrededor del mundo.

Para que el tratado entre en vigor, debe ser ratificado por al menos 60 países, lo que se espera se cumpla previo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos que se realizará en Francia, en junio de 2025.

«Por eso es histórico que Chile sea el primero en dar este paso, es una señal importantísima y urgente. Sin un tratado vigente, no podemos avanzar en las acciones de protección que el planeta necesita. Esperamos que nuestra ratificación sea una invitación a que el resto de los Estados se sumen pronto a esta iniciativa y aseguremos el cuidado de nuestros océanos», indica Estefanía González.

«Pero también es necesario que esta posición a favor que hemos mostrado a nivel internacional, se exprese a nivel local, donde hay muchas áreas marinas siendo afectadas por actividades industriales, como la salmonicultura, y esto se debe frenar», concluyó la vocera de Greenpeace.

ONG Océana: Confirma liderazgo de Chile

En tanto, desde la ONG Oceana, valoraron «enormemente el interés del país por ser pionero en estas temáticas, confirmando el liderazgo en conservación marina demostrado a nivel nacional, donde hemos concretado la protección de más del 40% de nuestra Zona Económica Exclusiva», dice Felipe Paredes, Director de las campañas de Protección de Hábitat de Oceana en Chile.

«En aguas internacionales, que representan más del 50% de la superficie de la Tierra, existen ecosistemas de alta riqueza, como es el caso de la cordillera de Salas y Gómez, y Nazca, cadena montañosa que conecta a los parques marinos de Rapa Nui e Islas Desventuradas por alta mar, y a través de la cual transitan especies de alta importancia biológica que, con un tratado de estas características, se contribuirá a su protección a largo plazo», agregó Paredes.

«El 64% del océano corresponde a Alta Mar, es decir, no está bajo dominio de ningún país y, por lo tanto, está expuesto a diversas amenazas como la pesca ilegal, la minería submarina y la contaminación por plásticos», subrayó el representante de Oceana.

«Por otro lado, como planeta tenemos el compromiso global de proteger al menos el 30% del océano del mundo a 2030, meta que no es posible lograr si no impulsamos la conservación en aguas internacionales», concluyó Paredes.

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