En 1992, durante la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, la comunidad internacional adoptó el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), uno de los principales acuerdos multilaterales para enfrentar la pérdida de naturaleza.
Sus tres objetivos son conservar la biodiversidad, promover el uso sostenible de sus componentes y garantizar una participación justa y equitativa en los beneficios derivados de los recursos genéticos.
La biodiversidad comprende la variedad de formas de vida del planeta, su diversidad genética y los ecosistemas que habitan. De ella dependen procesos esenciales para la vida humana, como la producción de alimentos, medicinas, el acceso al agua limpia, la fertilidad de los suelos y la regulación del clima.
Sin embargo, la pérdida de especies, la degradación de los ecosistemas y el cambio climático siguen amenazando estos sistemas naturales.
En este contexto, se desarrolla la 17ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP17), que reúne a representantes de gobiernos y otros actores en Ereván, Armenia.
La cita marca un hito en la agenda ambiental internacional: por primera vez, los países revisarán globalmente los avances en la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, adoptado en 2022 durante la COP15, en Canadá.
Revertir la pérdida
El Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal surgió tras el incumplimiento de las Metas de Aichi, establecidas para el período 2011-2020. Su objetivo es detener y revertir la pérdida de biodiversidad para alcanzar un mundo en armonía con la naturaleza en 2050.
El acuerdo establece 23 metas para 2030 y cuatro objetivos de largo plazo. Entre sus compromisos destaca la meta 30×30, que busca conservar al menos el 30% de las zonas terrestres, las aguas continentales y las áreas marinas y costeras del planeta.
También contempla restaurar ecosistemas degradados, reducir las amenazas a las especies, controlar las especies invasoras y movilizar recursos para la conservación.
La revisión de la COP17 permitirá contrastar estos compromisos con las medidas adoptadas por los países, a partir de sus informes nacionales y estrategias de biodiversidad. El objetivo es identificar avances y brechas, y definir prioridades para acelerar la implementación antes de 2030.
La agenda también incluye el financiamiento de la conservación, el Fondo de Cali para distribuir beneficios derivados del uso de información sobre secuencias digitales de recursos genéticos y el Plan de Acción sobre Género.
La evaluación permitirá determinar si los compromisos avanzan al ritmo necesario y qué medidas se requieren para convertirlos en resultados concretos.
Chile: Avances legales y retrasos en la implementación
Chile ratificó el Convenio sobre la Diversidad Biológica en 1994. Uno de sus principales avances institucionales fue la aprobación, en 2023, de la Ley N° 21.600, que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) y establece un nuevo Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
El país también ha avanzado en la actualización de su Estrategia Nacional de Biodiversidad. Pero, la implementación de la ley acumula retrasos que dificultan el cumplimiento de los compromisos internacionales.
De los 17 reglamentos que debían estar vigentes en 2025, solo dos se han publicado en el Diario Oficial. El 12 de marzo de 2026, 13 de ellos fueron retirados de la Contraloría General de la República para su revisión. La demora dificulta la aplicación de distintas disposiciones de la ley.
La transferencia al SBAP de personal, bienes y más de 100 áreas protegidas administradas por la Corporación Nacional Forestal (CONAF), incluidos parques nacionales, reservas nacionales y monumentos naturales, estaba prevista para el 1 de agosto de 2026. El proceso fue postergado hasta marzo de 2027, retrasando la consolidación de la nueva institucionalidad.
La Ley N° 21.600 para la Reconstrucción Nacional extiende a 4 años el plazo para elaborar los reglamentos de la Ley N° 21.600, hasta septiembre de 2027. Además, permite relocalizar actividades acuícolas desde un Parque Nacional hacia una Reserva Nacional o un Área de Conservación de Múltiples Usos sin que estas cuenten con un plan de manejo.
La modificación genera preocupación por los efectos de una actividad productiva intensiva en la protección de la biodiversidad dentro de áreas protegidas.
En tanto, la Estrategia Nacional del Litio comprometió la creación de una Red de Salares Protegidos para resguardar el 30% de estos ecosistemas de alto valor ecológico, en sintonía con el cumplimiento de la meta 30X30 del Marco Global de Kunming Montreal y en un contexto de creciente interés por los recursos minerales necesarios para la transición energética.
Como parte de este proceso, seis decretos destinados a crear áreas protegidas que abarcarían diez salares de la Región de Atacama fueron ingresados a la Contraloría para su toma de razón. Sin embargo, fueron retirados en marzo de 2026 para su revisión, sin que haya señales de su reingreso.
En la COP17, Chile deberá dar cuenta de sus avances en la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Para ello, no basta con aprobar leyes o formular estrategias: también es necesario que las medidas comprometidas estén operativas y produzcan resultados verificables.
Entre las tareas pendientes figuran completar y publicar los reglamentos de la Ley N° 21.600, concretar el traspaso de las áreas protegidas al SBAP, asegurar su protección efectiva y avanzar en la creación de la Red de Salares Protegidos.
Los retrasos acumulados y las modificaciones normativas evidencian una brecha entre los compromisos internacionales y su aplicación nacional. El desafío para Chile será acelerar los procesos y demostrar que cuenta con la capacidad institucional y la voluntad política necesarias para cumplir sus metas antes de 2030.

Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal
Son 23 metas globales que se plantean para 2030:
1. Reducir las amenazas a la biodiversidad (metas 1 a 8)
Incluye restaurar al menos el 30% de los ecosistemas degradados, conservar el 30% de las zonas terrestres, las aguas continentales y las áreas marinas y costeras, detener la extinción de especies amenazadas y reducir los impactos de las especies invasoras, la contaminación y el cambio climático.
2. Satisfacer las necesidades de las personas mediante el uso sostenible y el reparto de beneficios (metas 9 a 13)
Promueve el uso sostenible de especies silvestres, la sostenibilidad de la agricultura, la pesca, la acuicultura y la silvicultura, la mejora de los espacios verdes urbanos y la distribución justa de los beneficios derivados de los recursos genéticos.
3. Herramientas y soluciones para la implementación (metas 14 a 23)
Busca integrar la biodiversidad en las políticas públicas y privadas, reducir los impactos de las empresas y el consumo, disminuir los residuos de alimentos y reformar los incentivos perjudiciales.
También contempla movilizar al menos 200.000 millones de dólares anuales para la biodiversidad, fortalecer la cooperación científica y reconocer el papel de los pueblos indígenas y las comunidades locales, junto con promover la igualdad de género.
Además, se han establecido cuatro objetivos globales para el año 2050:
- Conservar la biodiversidad: detener la extinción de especies amenazadas y mantener la integridad y resiliencia de los ecosistemas.
- Usar la biodiversidad de manera sostenible: mantener las contribuciones de la naturaleza al bienestar humano.
- Distribuir los beneficios de forma justa: garantizar un reparto equitativo de los beneficios derivados de los recursos genéticos.
- Asegurar los medios de implementación: disponer de financiamiento, capacidades y cooperación científica y técnica, especialmente para los países en desarrollo.
Vía Chile Sustentable
