Día Mundial contra la Desertificación y la Sequía: Comunidades golpeadas por la crisis hídrica levantaron la voz con Canto del Agua

Actividad se realizó en una de las zonas más golpeadas por la falta de agua y buscó que, a través del Arte, los activistas y dirigentes de las distintas comunidades pudieran dar a conocer las múltiples dimensiones en las que la privatización y falta de agua los está afectando.

En el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, el proyecto Roots de Greenpeace, junto a Mujeres Modatima y las organizaciones pertenecientes a la comunidad de La Ligua, en la Región de Valparaíso (una de las más afectadas del país en términos de crisis hídrica), Sibelius Academy, Modatima La Ligua, Cecrea y Museo La Ligua, dieron vida al proyecto Canto del Agua

«Esta actividad se realizó justamente en una de las zonas más golpeadas por la falta de agua y buscó que, a través del Arte, los activistas y dirigentes de las distintas comunidades pudieran dar a conocer las múltiples dimensiones en las que la privatización y falta de agua los está afectando, y así amplificar las voces de quienes hoy claman por la desprivatización del agua y su reconocimiento como un derecho para las personas y el cuidado de la naturaleza», explicaron desde Greenpeace.

La organización ambientalista aseguró que Chile es el país más afectado por la crisis hídrica de todo el hemisferio occidental con el 76 por ciento de su territorio afectado por la falta de agua: «El problema es que la crisis hídrica es más que la ausencia de lluvias. No se trata de cuánto llueve, sino de cuánta agua disponemos y eso está directamente relacionado con cómo gestionamos el agua. En un contexto donde efectivamente lloverá menos, debemos distribuir el agua de manera justa, garantizando el derecho humano al agua y el agua para los ecosistemas. Esto es  lo primero que debemos entender como país», enfatizó la Coordinadora de Greenpeace, Estefanía González.

«Esta situación revela una cara de la desigualdad y desprotección del agua en el país. Mientras que más del 80% se destina a usos productivos, parte de los ciudadanos chilenos no tienen la disponibilidad de agua mínima que necesitan para el consumo básico y el cuidado de su salud. El agua pertenece a unos pocos, pero a muchos les falta», agregó González.

Greenpeace

Nueva Constitución

Chile es el único país, entre 92 naciones, cuya Constitución consagra explícitamente la propiedad privada sobre los derechos de aprovechamiento de aguas. Esa es la principal conclusión del estudio realizado este año por el Centro de Derecho y Gestión del Agua de la Universidad Católica (UC) -que reúne a siete facultades- en el que se analizó las cartas fundamentales de países de tres continentes. 

Respecto a este escenario, la Coordinadora de Greenpeace recordó que «el régimen jurídico vigente en el país no resguarda el agua como un derecho, manteniéndolo como un recurso de aprovechamiento privado con resguardo constitucional, agravando aún más la situación».

«El agua y la desertificación son uno de los problemas más importantes y graves que atraviesa Chile, por lo que requiere acción concreta e inmediata. La nueva Constitución consagra el agua como un bien común natural inapropiable y protege el derecho humano al agua y la protección del agua para los ecosistemas. Es fundamental avanzar en estos principios que han sido ampliamente apoyados por la ciudadanía. Hacemos también un llamado al gobierno a implementar medidas que garanticen la seguridad hídrica del país y que pongan freno a las actividades que erosionan los suelos, desertifican el territorio haciendo la crisis aún peor», manifestó Estefanía González.

Datos de contexto

Existen tres fenómenos que afectan a los suelos en Chile: la erosión, la degradación y la desertificación.

La primera se refiere a la pérdida de suelo por acción mecánica, es decir, por acción del agua de lluvia, lo que suele suceder cuando hay pérdida de cubierta vegetal, o hay alteraciones antrópicas que lo facilitan.

La degradación se refiere a la pérdida de cualidades del suelo, que tienen su manifestación en menores condiciones para el desarrollo de especies vegetales y cultivos.

Por su parte, la desertificación es la pérdida de la condición posible para la vida vegetal en zonas Semiáridas, Áridas y Sub-húmedas. En palabras simples, sería el empujoncito para que zonas antaño agrícolas o de bosque, se conviertan en desierto.

La desertificación es una disminución de los sistemas de suelo, agua, bosque y vegetación, producto del cambio climático, pero mayoritariamente por actividades humanas. Los suelos se van empobreciendo y pierden la capacidad de sustentar la vegetación. En el caso de América Latina, es generada por la Deforestación (41%), el Sobrepastoreo (28%) y la Agricultura (26%)

En ese sentido, las actividades productivas que más potencian la desertificación son la minería, ya que provoca erosión, pérdida y contaminación de suelos, y contaminación y agotamiento de recursos hídricos; las actividades agropecuarias, debido al cambio de uso de suelos, cultivo de laderas provocando erosión en zonas áridas, alto consumo hídrico que agudiza el estrés hídrico de la cuencas; y la industria forestal y de cultivos, por la erosión y acidificación del suelo, deforestación, alto consumo hídrico y peligro de incendios forestales.


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