El sionismo ataca al presidente chileno

Por Pablo Jofré Leal La decisión del presidente chileno Gabriel Boric de no recibir las cartas credenciales del nuevo embajador sionista en Chile, es una conducta y decisión que merece un aplauso cerrado y el apoyo decidido de todos aquellos que vemos, en el régimen infanticida israelí, un peligro cierto para la humanidad

Por Wari

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Chile / Columnas / Política

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Por Pablo Jofré Leal

La decisión del presidente chileno Gabriel Boric de no recibir las cartas credenciales del nuevo embajador sionista en Chile, es una conducta y decisión que merece un aplauso cerrado y el apoyo decidido de todos aquellos que vemos, en el régimen infanticida israelí, un peligro cierto para la humanidad.

Como también hay que trabajar para otorgar un sostenido apoyo frente al ataque venido de rincones tan diversos como la ultraderecha chilena, el sionismo criollo, mandatado por Tel Aviv y los oportunistas progres de siempre. Lo de Gabriel Boric es una acción corajuda, sobre todo en un país cuyos presidentes han tenido escasísimos o nulos guiños de apoyo a la causa del pueblo palestino. Un gesto necesario, una verdadera exigencia que revela principios.

Los invito a que visualicen la siguiente situación, amigo y amiga lector(a). Durante 74 años una entidad ocupante y colonizadora de un territorio, que no le pertenece, asesina a sus habitantes sin distinción alguna de edad ni género. Expulsa a sus habitantes, construye nuevos centros bajo los escombros de aldeas y pueblos palestinos. Pasa sus botas sobre los huesos de miles de hombres y mujeres, asesinados por una ideología nacida en Europa, con el mito construido de creerse parte de un pueblo elegido y a quienes se les prometió una tierra por un dios, al parecer, terrateniente.

Imagine usted a esa entidad demoliendo las viviendas de familias palestinas, expoliando sus recursos agrícolas, acuíferos, impidiendo su movilidad. Imagine carreteras exclusivas, para colonos extranjeros, que se asientan en territorio palestino a contrapelo del derecho internacional. Un régimen que detiene a miles de hombres y mujeres que exigen respeto a sus derechos, el fin de las restricciones al libre ejercicio de su fe y sobre todo el fin de un régimen de apartheid. ¿No es acaso una entidad a la cual hay que aplicarle la Carta de las Naciones Unidas por sus crímenes de lesa humanidad? ¿No es acaso un régimen a quien debería aplicarse el capítulo VII de la Carta de la ONU por ser una amenaza permanente a la paz?

Ese régimen, creyendo que la impunidad criminal no tiene freno, ha decidido presentar las cartas credenciales de un nuevo embajador en Chile. Para ello dirige sus pasos al palacio presidencial, sólo unas horas después que en la localidad cisjordana de Kafr Dan cerca de Jenín, Uday Salah de 17 años es asesinado de un certero disparo en la cabeza –como suele ser habitual en el ejercicio de asesinatos crónicos del ejército ocupante israelí. Resulta inaceptable realizar una ceremonia protocolar con el representante de ese régimen que desprecia la vida del pueblo palestino. Es inconcebible sacarse, posteriormente, una fotografía sonriendo frente a quien representa a la entidad israelí en Chile. Eso es burlarse del drama, el sufrimiento y el proceso de ocupación y colonialismo que soporta Palestina desde el año 1948 a la fecha, año en que nace la entidad israelí.

Tanto vociferar por parte de los mismos que callan cuando el sionismo asesina. Sacan sus voces y gritan a los cuatro vientos, que la decisión de Boric –al no recibir al embajador– es: un agravio. Se han violado los protocolos internacionales. Se va a generar una crisis diplomática. Esto es una mancha en 70 años de relaciones entre Chile y los sionistas. Tanto bochinche de Kast, de la comunidad sionista, de El Mercurio y sus analistas, de los adoradores del becerro de oro, de los progres, perdidos en satisfacer a tanto cliente. ¿Es un insulto? ¡Claro que sí, pero el insulto es seguir teniendo relaciones con una entidad que hace del asesinato de hombres, mujeres y niños palestinos parte de su política de dominio! Lo que se violan son los derechos del pueblo palestino, no protocolos que sólo sirven para llenar de oropeles las relaciones entre gobiernos, ocultando los crímenes bajo las alfombras y las francachelas en recepciones bien regadas en las embajadas. La crisis diplomática deberíamos impulsarlas cada vez que se aceptamos que la impunidad se imponga. Y, frente a tanta verbalización prosionista, lo mejor es cerrar la llave de la bilis a tanto sirviente de la entidad infanticida israelí.

La decisión del presidente chileno Gabriel Boric, de no aceptar las cartas credenciales de Gil Artzyelide catalizó la operación mediática israelí, para comenzar a salir en entrevistas donde lamentaba la decisión del gobierno chileno con la clásica victimización, sacada de los cajones de la hasbara: “Fui convocado por la ministra y la subdirectora de Relaciones Exteriores. Tuvimos una extensa reunión de más de una hora en la cual han pedido una disculpa a mi persona y al Estado de Israel repetidas veces y abrimos una nueva página”. Informaciones recabadas por este cronista señalan que el diplomático en modo alguno recibió disculpas dirigidas a su gobierno. “Para mí fue un incidente no muy cómodo -sostuvo Artzyelide- pero siendo un israelí y un judío mi pueblo ha pasado por peores cosas en los últimos cuatro mil años y vamos a superar este incidente, para el bien de Chile y el bien de Israel y de nuestras relaciones bilaterales”. ¿Hasta cuándo aceptamos que el que se presenta como una víctima histórica permanente, convertido hoy en victimario del pueblo palestino, lucre de esa historia?

La positiva decisión del gobernante chileno despertó de estampida los demonios sionistas, que han iniciado una fiera campaña de desprestigio y ataques, liderados por la comunidad sionista de Chile y sus dirigentes, donde destaca las letras insultantes emitidos desde los trinos del ex presidente de esta entidad y reconocido lobista israelí en Chile, el abogado Gabriel Zaliasnik. Abogado que ha tenido como clientes a personajes como los procesados y acusados por diversos delitos relacionados con el financiamiento irregular de la política. Abogado de Soquimich. Defensor de dirigentes de la UDI en el llamado caso Spiniak. Apoyo legal al ex senador Jaime Orpis, vinculado en hechos de corrupción con empresas pesqueras. Defensa legal en el proceso de extradición del ex presidente peruano Alberto Fujimori acusado por crímenes de lesa humanidad. Este Zaliasnik voltea la mirada y cierra la boca cuando se trata de no emitir palabra alguna cuando su madre patria asesina a niños, como estos, ultimados a balazos y bombas el pasado mes de agosto.

Un Zaliasnik siempre atento a defender las causas más abyectas, incluyendo la sionista, del cual es uno de sus estandartes y que nos hace interrogarnos el porqué esa defensa tan cerrada de un régimen calificado como criminal por resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas, de la Unicef, Unesco, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Amnistía Internacional, entre otros. ¿Es Israel, para Zaliasnik, Gorodischer, Isakson, Hites, Silber, Hinzpeter y otros apellidos de la comunidad sionista de Chile su segunda patria? ¿Una entidad al cual incluso se es capaz de enviar sus hijos e hijas a cumplir un servicio militar obligatorio? ¿Puede alguien, sin que ello signifique una hipocresía evidente y vomitiva, tener dos amos?

No es posible avalar a una entidad como la israelí, que ha incumplido decenas de resoluciones de la ONU, donde se le llama terminar con la ocupación, con la construcción de asentamientos. Esta acción es un punto de referencia importante respecto a lo que deben ser las relaciones con el régimen israelí, no sólo en materia de acreditar o no a este Sr. que funge de relacionador público del sionismo con rango de embajador, sino con relación a exigir en instancias internacionales el pleno cumplimiento de los derechos del pueblo palestino y de las resoluciones que conduzcan al fin de la ocupación y colonización sionista.

Nos permite pensar que es necesario también aclarar los contratos militares firmados con Israel, los tecnológicos y aquellos que sirven para el lavado de imagen de este ente que practica el apartheid y el exterminio del pueblo palestino. Por ejemplo, aquellos firmados con las empresas proveedoras de material bélico y represivo involucrados en el llamado caso de las facturas duplicadas, también denominado “milicogate”. Proceso de corrupción en el cual se utilizó a la empresa Famae como intermediaria de las compras bélicas del Ejército, aprovechando que esta empresa estatal permitía una gestión con menos controles administrativos. 200 millones de dólares involucrados, donde las empresas israelíes Elbit Systems Land y C4 Tadiran de Israel aparece con 22 millones de dólares, y la compañía de armamento israelí Rafael Advance Defense System con 19 millones de dólares (1).

A diferencia de lo sostenido por los colonos chilenos sionistas, aquellos que usurpan territorio en la palestina histórica ocupada, El Mercurio, los corifeos y defensores del régimen criminal israelí, la decisión del presidente chileno no es grave: es una determinación esperable, justa, necesaria. Es lo exigible moralmente. Es, ni más ni menos, lo que hay que hacer. Es la decisión lógica frente a un régimen que asesina día a día a hombres, mujeres y niños. Una entidad que viola los derechos humanos de millones de seres humanos, a los cuales ocupa y coloniza su territorio. Sólo desde el año 2000 a la fecha el ejército y los colonos israelíes han asesinado 2.100 niños y niñas menores de 16 años. Existen 5.500 palestinos secuestrados permanentes en cárceles sionistas. Un régimen como el israelí que ha violado todas las resoluciones de la ONU para detener sus crímenes y violaciones. Esto no es grave, en modo alguno, es lo que se espera hagan todos los países y sus dirigentes que no son chantajeados por el sionismo: no dar carta blanca a que cualquier funcionario de una entidad ocupante sea embajador. El gobierno chileno debe permanecer firme frente a la histérica reacción sionista que ya amenaza a diestra y siniestra. Se ha señalado que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel informó que el embajador de Chile en ese país fue convocado «para una conversación de reprimenda». ¿Qué harán? ¿Le pegarán unas nalgadas al embajador chileno? ¿Lo expulsarán del país y le robarán su casa o tal vez la demuelan? ¿Le impedirán transitar por Palestina? (2)

Uday Trad Salah

El joven palestino asesinado, que determinó la justa decisión del presidente chileno de no aceptar ese jueves 15 de septiembre las cartas credenciales del representante sionista, tiene nombre, apellido y habitaba en su aldea natal, sometida a constantes ataques por las fuerzas de ocupación sionista. Uday Salah, de 17 años, ultimado de un disparo en la cabeza por los soldados israelíes en la localidad de Kafr Dan, cerca de Jenín. Una decisión, la del mandatario chileno, teniendo presente a Uday, pero que es también por Shireem Abu Akleh, la periodista asesinada hace pocas semanas y por los 73 presos palestinos muertos en las cárceles israelíes desde el año 1967 por falta de atención médica. Por las decenas de miles de palestinos asesinados desde la intifada del año 1988 a la fecha. Por aquellos detenidos, torturados, martirizados. Cinco mil secuestrados palestinos, de los cuales 220 son niños menores de 16 años y 40 mujeres encarceladas. El 20% de los rehenes bajo detención administrativa. Eufemismo, para no levantar cargos ni enjuiciar por largos años manteniéndolos en mazmorras.

Desde abril de este año. sobre todo en las localidades de Jenin y Nablus en la Cisjordania ocupada, como también en la bloqueada Franja de Gaza, el número de asesinados palestinos –hombres, mujeres y niños- superan los 300; allí se han concentrado los ataques de las fuerzas de ocupación israelíes. Dos muertos diarios en promedio hasta este 16 de septiembre del 2022. La decisión del presidente chileno también dignifica a los miles de muertos en Gaza, Al Quds, Belén, Al Jalil. Es un primer paso, firme, potente, que hay que afianzar con otras medidas. Efectivamente, es una señal clara, tan efectiva que levantó las protestas de la comunidad sionista en Chile, que es poderosa, que tiene poder económico y mediático, que saca a relucir toda su influencia con parlamentarios, medios y entidades que comienzan a cuestionar la decisión del presidente Boric. Y debería pesar tal decisión, frente a una comunidad palestina que dedica sus esfuerzos a denunciar los crímenes de Israel y exigir que se den gestos que permitan visibilizar aún más la conducta criminal de los gobiernos sionistas.

Pablo Jofré

Por Pablo Jofré Leal

Artículo para Hispantv

  1. https://www.biobiochile.cl/especial/noticias/reportajes/reportajes-reportajes/2018/07/09/milicogate-descubren-e-investigan-facturas-duplicadas-por-200-millones-de-dolares.shtml
  2. https://radio.uchile.cl/2022/09/16/gobierno-de-israel-advierte-a-chile-que-impasse-con-embajador-perjudica-gravemente-las-relaciones/


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