Por Andrés Figueroa Cornejo
Rodrigo Curipán es werken del lof Rankilko, y vocero de las 4 comunidades que se han opuesto al relleno sanitario en territorio mapuche, ubicado alrededor de 8 kilómetros de Collipulli, provincia de Malleco, Región de La Araucanía.
Se trata de un centro de residuos domiciliarios de grandes dimensiones que se instaló sin el consentimiento de la población originaria de la zona y que lleva 6 años de funcionamiento. Es administrado por una empresa que, en principio, se ocupó de procesar los desechos de las ciudades de Collipulli, Ercilla, Angol y Renaico.
«Originalmente, una asociación de municipales buscó un espacio donde botar la basura y ese espacio lo definió dentro del territorio mapuche. Según los municipios, le compraron el terreno a Forestal Mininco (grupo Matte). Para ello, primero debió levantarse una infraestructura adecuada. Contra esa infraestructura estamos luchando», explica Curipán.
– ¿En qué consiste el basural?
-Es un pozo gigante al que le ponen algunas capas de plástico para evitar que los percolados salgan a la superficie, sin éxito. Es un terreno de 14 a 15 hectáreas. Y la gestión del relleno está bajo control de la compañía privada Cosemar y William Ives S.A., toda vez que el territorio es nuestro.
– ¿Cuáles son los perjuicios fundamentales para las familias mapuche?
-El daño irreversible que nos provoca no sólo es ambiental, sino que cultural, medicinal y espiritual, porque ya no podemos acceder al lugar. Por su parte, el consorcio se saltó toda la legislación chilena y se edificó con la intención premeditada de perjudicar a los mapuche. El estudio de impacto ambiental incurrió en varias irregularidades, en particular en lo concerniente a la prohibición de levantar este tipo de proyectos cuando afectan humedales y agua destinada al consumo humano.
Las comunidades tampoco fueron consultadas. Por eso, el año 2023, con el propósito de detener la construcción del relleno sanitario, recurrimos a la Corte de Apelaciones de Temuco a través de un recurso de protección que fue acogido en primera instancia y en forma unánime por los jueces, porque el hecho es ilegal, arbitrario y discriminatorio.
Sin embargo, entre el desacato, la burocracia y los informes de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, Conadi, que favorecieron con mentiras descaradas los intereses de la empresa al escribir que en el territorio disputado no existen comunidades, pues todavía estamos luchando.
– ¿Qué significado cultural tiene la ciénaga donde ahora está el relleno para la cosmovisión mapuche?
-El Menuko es el corazón de todas las actividades espirituales del pueblo mapuche y el Estado chileno nos desplazó de ese sitio sagrado, desapareciéndolo con un basurero. Como si no fuera suficiente el agravio, la empresa que destruye nuestra espiritualidad hoy está custodiada por policías y militares.
– ¿Por qué ustedes debieron acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH?
-La Corte Suprema cambió el fallo de la Corte de Apelaciones de Temuco por una cuestión de forma y no de fondo, y le dio el favor a la compañía de relleno. Aquí nosotros consideramos que hubo una intervención política del gobierno de Piñera para que se contradijera el fallo de la Corte de Apelaciones, con el fin de que las comunidades mapuche retrocedan en su proceso de recuperación territorial.
La primera petición a la CIDH la hicimos el 17 de mayo de 2021, la cual fue notificada al Estado de Chile el 7 de septiembre de 2023, casi dos años después. Y nosotros recibimos la primera respuesta de la Comisión el 28 de octubre de 2024.
Ella nos comunicó que nuestra petición, efectivamente, reúne las condiciones suficientes para revisar la causa, y en julio de 2026 nos informó que nuestra demanda contra el Estado cuenta con admisibilidad, o sea que tiene sentido jurídico, y que el Estado chileno pudo vulnerar nuestros derechos.
Ahora tenemos de 4 a 6 meses para reunir más antecedentes para fortalecer nuestra argumentación, los cuales tenemos de sobra.
De este modo, la Comisión puede pasar el caso a la Corte Interamericana de DDHH, o bien buscar una instancia para conversar con el Estado y establecer un acuerdo. Ahora, nosotros sabemos perfectamente que el Estado chileno no actúa de buena fe y, por tanto, una vez que sepamos qué solución de fondo recomendará la Comisión, persistiremos en nuestro objetivo inicial: la desmantelación y erradicación del basural.
No nos interesan las compensaciones económicas porque nuestros propósitos son culturales y territoriales, o sea, no tienen precio.
– ¿Y las personas que viven en las comunas mencionadas sacan algún provecho de la firma Cosemar y William Ives?
-Yo creo que los municipios locales nunca se pusieron del lado de la gente, sino que siempre se han subordinado a las empresas. De hecho, las comunas que resolvieron aprobar la instalación del relleno en el lugar donde se encuentra, no lo están usando como solución sanitaria para los habitantes de sus municipios. Angol, Renaico, Collipulli y Ercilla no están trasladando los desechos de sus poblaciones a este basural.
Nosotros pensamos que la asociación municipal que inventaron para comprar el espacio a la Forestal Mininco y que actualmente ocupa la empresa de relleno, está cobrando por el usufructo del suelo. Estamos frente a un negocio muy opaco de las municipalidades, cuyos dividendos no van a los habitantes de sus comunas.
De hecho, nosotros observamos que son vertidas al relleno toneladas de residuos de la pesca industrial. Por eso, el carácter que adopta nuestra lucha es anticapitalista, antiracista y por la libre determinación e independencia de los pueblos, al igual que el conjunto del proceso de resistencia mapuche del wallmapu y sus presos políticos.

Seguiremos informando.
