Estudio confirma que una“guerrilla digital” busca desprestigiar a la Convención Constitucional

El estudio plantea que luego de que el constituyente Rodrigo Rojas Vade, confesara que no tenía cáncer, los los ataques en contra de la Convención se incrementaron en más de 1.500 por ciento.

Un estudio de la Fundación Interpreta, realizado por Patricio Durán y Tomás Lawrence, reveló que la Convención Constitucional ha sido víctima de una estrategia de “guerrilla digital”, perpetrada través de diferentes redes sociales – en especial Twitter – para desprestigiar la labor del órgano encargado de redactar la nueva Carta Magna.

En el texto publicado por CIPER señalaron que este ataque digital se viene dando desde antes del plebiscito para aprobar o rechazar la implementación del proceso constituyente.

Recordaron que para posicionar la postura del «Rechazo» como mayoritaria en redes sociales, se usaron cuentas anómalas y  y acciones organizadas de copamiento de la agenda.

Foto de Ciper

Sin embargo, advirtieron que eso era solo el inicio, ya que han identificado una gran cantidad de menciones que en lugar de aportar al debate solo buscan atacar a los constituyentes y hacer daño a la Convención.

Explicaron que definen como «ataques» contra la Convención al uso de aquellas palabras que la insultan, denostan, ridiculizan o le demuestran odio, entre las que figuran: ‘indigente’, Cpicante’, ‘flaite’, ‘rasca’, ‘cuma’, ‘flaitongo’, ‘torrante’, ‘simio’, ‘zurdo’, ‘facho’, ‘idiota’, ‘resentido’, ‘lacra’, ‘mugriento’, ‘hediondo’, ‘incompetente’ y ‘basura’; entre otras del mismo estilo, y solo dentro del universo de menciones a la CC.

Además, se incluyen hashtags cuyo único fin es atacar a la Convención, tales como #circoconstituyente, #constituyentesflaites y #basuraconstituyente.

«No se están capturando aquellas menciones que critican la labor de la Convención ni de los constituyentes sin utilizar este tipo de epítetos, garabatos y denostaciones, pues se entienden como críticas normales dentro de una democracia participativa y no como ataques», aclararon.

El estudio revela que , después de la instalación y conformación de la Mesa Directiva, se generó una acción similar en Twitter, en contra de la presidenta de la Convención, Elisa Loncón, así como contra Teresa Marinovic. En ambas, se pedía su destitución.

La publicación señala que hasta el momento se han hregistrado cuatro peaks de esta acción de guerrilla digital para lograr el “copamiento de la agenda” en redes sociales.

El primero fue el 4 de julio, cuando la Convención Constitucional se instaló tras la ceremonia oficial en el ex Congreso Nacional

“Ese mismo día ya se difundía el hashtag #circoconstituyente, aunque con ataques no superior al 6% del total de menciones, debido al alto volumen de publicaciones registradas”, señala el texto.

El segundo peak fue el 7 de julio, cuando comenzó la primera sesión de la Convención, con 18.521 menciones con el hashtag #constituyentesflaites. En este caso no había ocurrido ningún hecho en particular al cual atribuírselo, por eso los responsables del estudio se lo atribuyen solo a un movimiento coordinado en redes sociales para posicionarlo y atacar al órgano redactor de la Nueva Carta Magna.

El tercer registro con mayor número de menciones para desacreditar a la Convención y a sus convencionales se pordujo el 30 de julio, día en que los constituyentes Giovanna Grandón y Cristóbal Andrade llegaron a las sesiones disfrazados.

Asimismo, el texto plantea que entre el 1 de julio y el 8 de septiembre, se evidenciaron “un total de 373.926 menciones por parte de 50.557 autores originales”, que iba dirigido a un ataque contra la Convención Constitucional.

El cuarto pico de la estrategia de “guerrilla digital” se pudo observar luego de que el constituyente Rodrigo Rojas Vade, confesara que no tenía cáncer, enfermedad que dijo padecer por años y que empleó como una de sus principales banderas de campaña.

«Los ataques en contra de la Convención Constituyente (CC) se incrementaron en más de 1.500 por ciento. Esto comenzó a escribir un nuevo capítulo de lo que a estas alturas ya es una verdadera guerrilla digital, transversal entre colores políticos», plantearon Durán y Lawrence.

“El volumen de ataques en redes sociales a la CC (Convención Constitucional) durante esa jornada fue un 1.531 por ciento más alto que la media del periodo estudiado. Se registraron 35.024 menciones con el hashtag #alabasuralacc”, refiere la investigación.

Según la investigación, los ataques en redes sociales van dirigidos principalmente contra el Partido Comunista (47%) seguido por la UDI (10%) y la DC (9%). En el caso de los pactos constituyentes, el que se lleva la mayor parte de los ataques es Pueblo Constituyente/Lista del Pueblo (85%).

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El estudio plantea que no hay dudas de que las críticas respecto al trabajo de la convención son aceptables y necesarias en un debate democrático. Sin embargo, aclara que en esta “guerrilla digital” se observan estrategias de copamiento de la agenda, “lo que representa serios peligros para el correcto desarrollo del debate público y para el normal funcionamiento de la Convención”.

«Queda en evidencia la necesidad de incidir en el debate público que tiene este sector minoritario de la población, y que se encuentra estrechamente relacionado con el Rechazo en el plebiscito de entrada”, expresó Tomás Lawrence, director Ejecutivo de Fundación Interpreta, citado por CIPER.

“Son los mismos que insisten en generar percepciones negativas en torno al proceso constituyente, intentando desvirtuar y entorpecer el trabajo real que se ha generado. En este sentido, es que estas actividades de “guerrilla digital” logran posicionar una serie de hashtags con el fin de copar la agenda pública. El uso de hashtags y mensajes tendenciosos negativos sobre el trabajo de la CC, lo único que busca es desacreditar y quitarle legitimidad al proceso, sin siquiera generar una instancia de diálogo o procesos de análisis constructivos sobre el tema”, agregó.

Ante esta situación, los autores se plantean que, a pesar de – hasta los momentos es una movida digital –, estos ataques “genera también grandes consecuencias sociales y políticas”, produciendo por ejemplo “una profunda desvirtuación de la realidad digital” y provocando con ello “un estado de ánimo social o clima de opinión confrontacional y violento respecto al trabajo que se desarrolla en la Convención”.


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