La foto del Rechazo

En la foto del Rechazo están los títeres del poder económico en Chile: los Chadwick, los Larraín, los Chahuán, las Cubillos, los Aninat, los Walker, las Rincón, los Auth, los Warnken.

Por Wari

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Chile / Columnas / Política

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Por Roberto Córdova

Los plebiscitos son, por antonomasia, la representación de la polaridad en la política. Al final del día, todos los matices, todas las variables de argumentos que justifican la toma de posición, son succionadas por los polos. En un plebiscito el tema es blanco o negro. Nos guste o no.

Desde el plebiscito de 1988, cuando hubo que elegir entre el Sí a la continuidad de Pinochet y el No para posibilitar elecciones libres, Chile no vivía una elección que marcara un punto de inflexión en su derrotero político como el plebiscito del 4 de septiembre próximo.

En 1988, algunos no creíamos en la alegría prometida por quienes nos iban a gobernar durante los siguientes 30 años. Algunos afirmamos que el modelo neoliberal impuesto a sangre y fuego iba a profundizarse con los gobiernos de quienes hegemonizaron el triunfo del No. Nos descalificaron por afirmar estas cosas, nos consideraron amargados por no creer en la esperanza de un Chile más justo que prometían los de la Concertación. Pero nuestra convicción de lo que venía no era antojadiza ni amarga. Teníamos a la vista el bando militar de la dictadura, conocida como “Constitución del ´80”, la que a todas luces garantizaba la proyección del modelo del chorreo y la concentración de riquezas.

No obstante, esa mirada crítica, esa convicción respecto de la continuidad y profundización de un modelo generador de injusticias sociales, prolífico en especuladores financieros y en pobrezas disfrazadas con tarjetas de créditos, la polaridad nos llevaba a definirnos entre el Sí y el No, o –alternativamente- a ser espectadores marginales desde el balcón de la abstención o el voto nulo.

Consciente del punto de inflexión que nos permitía pensar colectivamente en un espacio para la lucha política por mayor justicia, sin los niveles represivos propios de una dictadura; y en un plano más íntimo, la posibilidad de encontrar al hermano de mi padre fusilado en Pisagua, cuyo cuerpo ocultaron durante 17 años, y que en 1990 pudimos recuperar, decidieron mi voto No.

En el plebiscito ad portas, una vez más quienes somos disidentes al modelo económico imperante, nos vemos obligados a apoyar una opción que no toca los pilares fundamentales de dicho modelo, pero –lo que es peor- una opción que permitirá a la clase política dominante (gobierno y oposición), al poder instituido, arrebatarle al soberano (el pueblo) lo poco que le había quedado de tal, cuando en el wáter del Congreso acordaron una convención constitucional que sepultaba la Asamblea Constituyente. Ahora, ni siquiera están dispuestos a respetar el resultado de dicha convención. Necesitan meter sus manos inmundas para ajustar un texto que les permita salvaguardar su hegemonía.

Pues bien, a pesar de ello, hay un espacio por disputar (y que no será en las urnas) en caso que gane el Apruebo. Hay derechos civiles, sociales y ambientales que marcan ventajas para el pueblo llano en la Nueva Constitución que habrá que defender. Hoy, a diferencia del primer gobierno concertacionista, el pueblo desconfía porque sabe que se lo han jodido por tres décadas. Eso es una ventaja en el proceso de toma de conciencia política. Es la base para avanzar en organización y unidad de los de abajo.

La foto del Apruebo nos obliga a compartir incluso con quienes han sido y seguirán siendo parte del problema que generó el estallido, con quienes siguen reproduciendo lógicas de poder centralistas, verticales. Pero como en 1988, hay una diferencia.

En la foto del Rechazo están los que se hicieron sus fortunas a costa del saqueo del Estado y de las riquezas de Chile, a costa de la especulación y la corrupción. En la foto del Rechazo están: los Fontbona-Luksic, los Ponce Lerou, los Paulmann, los Salata, los Piñera, los Angelini, los Matte, los Edwards.

En la foto del Rechazo están los títeres del poder económico en Chile: los Chadwick, los Larraín, los Chahuán, las Cubillos, los Aninat, los Walker, las Rincón, los Auth, los Warnken.

En la foto del Rechazo están todos los violadores de derechos humanos en dictadura, todos los milicos corruptos, todos los sicópatas de civil.

Ahora, a usted que está indeciso/a o que le dio por votar Rechazo, lo invito a que se mire al espejo, que constate su entorno, que reflexione sobre sus supuestos privilegios como trabajador o sobre su condición de persona honesta, y luego trate de imaginarse si su rostro calza en la foto de estos personajes que lo joden, día tras día, aunque usted no lo sepa.

Roberto Córdova

Por Roberto Córdova
Coordinador Nacional Proyecto La Comuna

Publicada originalmente el 31 de agosto de 2022 en Diario La Quinta.


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