¿Por qué los pequeños satélites están revolucionando la exploración espacial?

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Una nueva generación de compañías está desarrollando cohetes para satélites pequeños, con la intención de revolucionar el mercado hacia la exploración y conquista espacial a bajo costo.

Estos objetos voladores irrumpen en medio de una carrera espacial privada por la necesidad de minimizar costos, recursos y tiempo. En ese sentido, tales aparatos comienzan a invadir el mercado con un precios de aproximadamente 10 millones de dólares para un lanzamiento.

Rocket Lab, una empresa estadounidense aeroespacial con una filial en Nueva Zelanda y ​ cuya misión es desarrollar servicios de lanzamiento orbitales comerciales ligeros y rentables desde 2016, ya ha anunciado un programa lunar para su pequeño cohete Electron.

Virgin Orbit, otra empresa del Grupo Virgin, informó que planea proporcionar servicios de lanzamiento para satélites pequeños y se ha asociado con un grupo de universidades polacas para lanzar hasta tres misiones a Marte con su vehículo LauncherOne.

Esta factoría se formó en 2017 para desarrollar el cohete LauncherOne, lanzado desde el aire en el Cosmic Girl, que anteriormente había sido un proyecto de Virgin Galactic y programas que apuestan por novedosos sistemas de órbita de satélites empleando tecnología de punta no ofrecida por la industria tradicional.

Estos cohetes están diseñados para llevar pequeños satélites comerciales con una frecuencia de lanzamiento muy alta. De hecho, son capaces de ponerse en una órbita sincrónica al Sol (SSO) a 500 km de altitud con hasta 150 kg de carga útil.

Los científicos polacos creen que pueden construir una nave espacial con una masa de 50 kg o menos (cada una de las naves espaciales de MarCO pesaba 13.5 kg) que puede tomar imágenes de alta calidad de Marte y su luna.

Amigos de la NASA

Hace dos años, un par de CubeSats construidos por la NASA  (llamados MarCO-A y MarCO-B) se lanzaron junto con la misión InSight. Estos aparatos destacan por un estándar de diseño de nanosatélites, cuya estructura es escalable en cubos de 10 cm de arista y masa inferior a 1,33 kg; es decir, lo suficientemente pequeño como para medirse frente a otros cohetes del pasado inmediato y cuyo desarrollo demandó mucho financiamiento y tiempo.

En el espacio, estos pequeños satélites de la NASA desplegaron sus propios paneles solares, se estabilizaron, giraron hacia el Sol y luego viajaron a Marte.

«Estamos en un momento en que existen oportunidades realmente interesantes para que las personas realicen misiones mucho más rápidamente», dijo Elizabeth Frank, científica de planetas aplicados en First Mode, una compañía de tecnología con sede en Seattle.

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Con esta tecnología la exploración espacial «no tiene que tomar décadas. Crea más oportunidades. Este es un momento muy emocionante en la ciencia planetaria», resaltó.

El concepto de pequeñas misiones satelitales interplanetarias también despierta el interés en la nueva industria espacial emergente.

«Esa misión llamó nuestra atención en Virgin Orbit», dijo Will Pomerantz, director de proyectos especiales en la compañía de lanzamiento con sede en California. «Nos inspiramos y nos preguntamos qué más podríamos hacer», agregó.

Después de las misiones de MarCO, explicó Pomerantz, la compañía comenzó a recibir llamadas telefónicas de grupos de investigación sobre LauncherOne, el pequeño cohete de Virgin que se arrojó desde un avión 747 antes de encender su motor. ¿Cuántos kilogramos podría poner LauncherOne en órbita lunar? ¿Podría la compañía agregar una tercera etapa altamente enérgica? Llegaron ideas para misiones a Venus, los asteroides y Marte.

Estos cohetes están diseñados para llevar pequeños satélites comerciales con una frecuencia de lanzamiento muy alta. De hecho, son capaces de ponerse en una órbita sincrónica al Sol (SSO) a 500 km de altitud hasta 150 kg de carga útil.

Planear el futuro

En medio de la carrera espacial y futuras misiones a la Luna y Marte, los científicos polacos creen que pueden construir una nave espacial con una masa de 50 kg o menos (cada una de las naves espaciales de MarCO pesaba 13.5 kg) que puede tomar imágenes de alta calidad de Marte y su luna.

Tal nave espacial, según los expertos, también podría estudiar la atmósfera marciana o incluso encontrar depósitos de agua líquida debajo de la superficie de Marte. El acceso al lanzamiento de bajo costo en pruebas previas ha sido un facilitador clave de la idea.

En ausencia de este nuevo modo de exploración planetaria, un país como Polonia solo podría participar como uno de varios socios secundarios en una misión a Marte, planeta al que potencias mundiales tiene como un destino antes del 2030, señaló Pomerantz.

No obstante, «con una misión modesta como esta, realmente se podría poner a Polonia en el mapa”.

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