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Carta de Ciclistas por la Educación a Piñera y al Parlamento

A los Señores representantes del Congreso

Presidente del Senado

Presente

Redactamos la presente con la misma convicción e intención que ha movido a las grandes masas en las calles durante los últimos meses manifestándose por una educación gratuita y de calidad para todos los hijos de esta tierra así como con la misma entereza con que muchos individuos anónimos ponen cotidianamente de su parte y sin esperar notoriedad alguna generan cambios medulares en la forma en que nuestros hijos y hermanos entienden su país y a sus pares. Creemos que, como fin, los petitorios planteados están lejos de ser satisfechos para los que componemos la sociedad chilena hoy, mas que como proceso, es menester poner oído, voz y voluntad por parte de todos los que constituimos hoy ese cuerpo dinámico y polifacético al que los académicos denominan sociedad. Hacemos la diferencia, puesto que mucho se oye hablar al letrado de lo que ocurre en nuestra nación, mas al estrato de sociedad al que se adscribe dicho académico difícilmente será el del común denominador. Tomamos también distancia, de vuestra clase, la clase política; no por mero recelo o prejuicio sino que por una razón muy simple; tampoco la clase política ha demostrado tener la autoría moral para hablar de aquello que, aparentemente, les es tan ajeno. Mucho se oye hablar al político formal sobre lo que ocurre en nuestra nación preguntándose a través de los medios que será aquello que habrán hecho tan mal como para verse tan mal evaluados al día de hoy. Permítasenos la siguiente hipótesis; adolecen nuestros gobernantes, parlamentarios y legisladores del mayor de los bienes que provee el sentido común, don que afortunadamente ha demostrado ser gratuito, este es el bien de la empatía social. Empatía que lamentablemente no es materia curricular en ninguno de nuestros establecimientos y que, maximizándose a valores sociológicos termina conduciendo a la desigualdad social puesto que en las escuelas ya no se enseña el valor del otro, nuestro par como un ser humano, ya no vemos a nuestros semejantes como iguales, sino como rivales, vencedores y vencidos, se estimula con creces el desarrollo de lo que nos separa como individuos y poco se hace con lo que nos une. Pero eso será para otra discusión.

(…)

Compatriotas en bicicleta por la educación, por la salud y por la Cruzada de una representatividad real en el Congreso de nuestra nación

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