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¡Que caiga el patriarcado y toda su creación!

Quisiera encontrar palabras, sonidos para expresar el espanto y el dolor que me ha inundado estando en estas lejanías.

Y es que apenas si alcancé a sentir la alegría de la absolución de Karina Sepúlveda, que mató a su marido luego de 18 años de brutal martirio y riesgo cierto de muerte, cuando desde Chile llegó a mí la noticia.

Tan cerca, tan lejos.

Tan cerca de mis afectos, tan cerca de nuestras luchas, tan cerca de mi corazón. Tan cerca, tan cerca, tan cerca la mataron.

Joven, hermana de mis cariños, madre de las sonrisas de la amistad. Kathy.

Y yo, yo tan lejos sin poder abrazar, tan lejos con las horas y las estaciones invertidas, tan lejos con mi llanto en otras lenguas, tan lejos, quedo enmudecida.

25 años apenas, dos hijos pequeños. Amiga mía, tu hermana. Amiga, compañera, por ti, también mi hermana, nuestra hermana: Katherine Rosales Sandoval (QEPD 16/06/2013) [Ver nota de prensa]

La vida, la risa, el cuerpo; destrozados por el hombre, por su sistema, por decir No. Y, ¿en cuántas lenguas debemos decirlo para que nos entiendan? ¿De cuántas maneras para que nos respeten? ¿En cuántos modos para que no nos golpeen, ni nos violen, ni nos maten?

La cabeza me da vueltas, me falla la elocuencia, me tiemblan las manos: “Ay, canto qué mal me sales cuando tengo que cantar espanto”.

No, no fue un arrebato, no fue que la droga le hizo perder el control. No fue ella, ni la noche, ni la juventud, ni la confianza. Fue él.

Fue él, miserable alimaña del patriarcado neoliberal, quien ejecutó la venganza machista ante la resistencia de nuestra joven hermana.

Fue él, apenas un parásito de los poderosos pero hombre, Hombre.

Y quizás será condenado por la justicia de los suyos, porque es el destino de su naturaleza alimaña: ir a la cárcel para ocultar a los grandes criminales que lo hicieron sentir macho y poderoso cada vez que fumaba pasta base.

Conozco bien a quién sirve, quiénes son sus patrones.

Son aquellos que se regocijan en la desigualdad, constuyendo pobreza y marginalidad. ELLOS que violan a las nanas antes de ir a misa. ELLOS, altos ejecutivos bancarios que violan a sus hijas y son liberados porque han pagado bien. ELLOS que luego mandan a la hija de viaje a Europa, pa’ que aborte y nadie sospeche. ELLOS, los mismos que se han robado la tierra, el agua, el mar, el aire. ELLOS, los mismos que ofrecen dinero por la tercera wawa (*). ELLOS, los mismos que se espantan cuando decimos educación gratuita, laica y no sexista. ELLOS, los mismos que financiaron el golpe hace 40 años. ELLOS, los mismos que junto a su General abrieron la puerta a la pasta base, porque era un buen negocio y desmovilizaba a las poblaciones organizadas.

A ELLOS sirve este asesino.

Y ahora no me callo, pues ya he empezado.

Porque cómplices son los medios de comunicación que han centrado su atención en la droga, librando de responsabilidad al asesino y trasladándola una vez más a la mujer. Porque el Hombre nunca es culpable, siempre es un externo o la mujer la culpable. Y es que se alimenta de nuestros dolores este perverso periodismo carroñero, mientras trabaja al servicio de ELLOS, los mismos, interesados en que los habitantes de nuestras comunas, de nuestro territorio portemos siempre con el estigma del marginal.

A ELLOS, los mismos, interesa que las mujeres tengamos miedo para manternos sometidas a su voluntad, para que aceptemos el matrimonio, la heterosexualidad obligatoria, el mundo doméstico, el servicio y parir sin fin.

Afirmo con toda mi fuerza que la lucha feminista tiene sentido y razón.

Porque no hemos ganado nada todavía. Porque sólo son ilusiones de libertad las que ofrece este sistema. Porque aún, en mi barrio me acompañan mis perras a tomar el autobus. Porque aún debo preocuparme si abrazo o tomo la mano de mi compañera, y no es sólo por los neonazis. Porque no se puede caminar sola de noche. Porque debo cambiar de acera cuando se acerca un grupo de hombres.

Porque vivir en la periferia significa mucho más que vivir en las afueras. Significa exclusión, invisibilización, pobreza.

Porque la salud y la educación de calidad no llegan a San Bernardo, ni a La Pintana, ni a Buin, ni a El Bosque, ni a Paine, ni a La Granja, ni… ni a regiones, ni a las islas, ni… porque sólo la tienen ELLOS, los mismos.

Porque nuestras machis son perseguidas y encarceladas.

Porque si bien las cifras dicen que hay trabajo es sólo trabajo esclavo.

Porque están destruyendo el planeta.

Porque nos están matando.

Y no pido más vigilantes, sabido es que están al servicio de los poderosos, porque son los mismos que detienen, manosean y golpean a las escolares que luchan por la educación.

Yo quiero revolución. QUE CAIGA EL PATRIARCADO Y TODA SU CREACIÓN.

Y mientras tanto, A TI despreciable asesino rastrero, CAIGA A TI MI MALDICIÓN.

_____________________

Angelina Marín Rojas

Activista Lesbiana Feminista

Bolonia, Italia, 26 de junio 2013

(*) Bebé

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