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Cannabis: Dos mitos frente a frente

En realidad a lo que me refiero es mejor dicho a un mito con dos caras, así suele ocurrir, justamente. Es lo que ha sucedido con la marihuana, al parecer desde un comienzo, desde las leyendas fundantes de sus posibles orígenes en Asia y la India.

Las dos caras son las de los seguidores y sus detractores, que adquieren carácter mítico y se elevan como dos idealizaciones que escinden la realidad y quieren ver aquella parte que les da mayor placer y con la que se han identificado por lo tanto, y no ven o no pueden ver la otra parte: como sucede siempre porque es el modo habitual de funcionar de la psiquis.

Una historia tradicional India dice que el cannabis, le fue entregado a los seres humanos para que pudieran tener deleite, valor y deseos sexuales potenciados, la planta brotó cuando goteó el néctar o amrita cayendo desde el cielo, las gotas de néctar dieron origen a una planta de marihuana. Otra historia tradicional dice que dioses ayudados por los demonios batieron el océano de leche para obtener amrita, no cayó amrita sino cannabis uno de los néctares que fue consagrado a Shiva el dios hindú. Los demonios quisieron controlar a amrita pero fueron rechazados por los dioses quienes pusieron al cannabis el nombre de victoria o ananda (manantial de vida). Estas fascinantes y antiguas interpretaciones de la planta del cáñamo, son mitologías que la relacionan con el bien y con el mal. Atávicos arquetipos de la mente humana que muestra la edad y naturaleza que tiene esta controversia respecto a la marihuana; como vemos existe desde un principio la lucha entre el bien y el mal, habitualmente juntos: lo bueno puede ser malo. Pero si nos fijamos al final en estas leyendas de génesis la marihuana queda bajo la custodia de los dioses, será entonces virtuosa.

Posteriormente esa disputa continúa y el ciclo prohibicionista en las políticas de drogas psicoactivas, cuyos orígenes tienen un siglo, terminó encerrando a la cannabis con las drogas peligrosas. En Chile la denostación fue total cuando en el año 2008 se le clasifica en la Lista 1 por el decreto 867, categoría para las drogas que pueden producir dependencia psíquica o dependencia física, grave intoxicación, o daños considerables a la salud; sin considerar los usos terapéuticos que tiene el cannabis o marihuana conocidos desde siempre y avalados por estudios médicos actuales. Entre las controversias que hacen de esta planta y sus derivados hay varios aspectos que llevan a que su visión sea socialmente ambigua y ambivalente, veamos algunas.

La mayoría de los alucinógenos son alcaloides, la marihuana es una resina. Lo exponen en Planta de los Dioses Richard Evans Shoultes y Albert Hoffman (quien descubrió el LSD y varios medicamentos trabajando en Laboratorios Sandoz). Por otro lado el libro Psiquiatría Clínica de la Sociedad de neurología, psiquiatría y neurocirugía chilena dice, con respecto a los principios activos de la marihuana, que el “alcaloide” principal es el 9-tetrahidrocanabinol (THC), contradiciendo lo anterior. Coincidentemente este organismo que reúne a médicos chilenos de tres especialidades relacionadas al sistema nervioso, ha declarado no ser partidario de la legalización de la marihuana, acentuando sus propiedades negativas.

Otro aspecto controversial ha sido su clasificación botánica. Los botánicos no concuerdan fácilmente a que familia pertenece el cannabis. Primero fue puesto entre las ortigas, urticaceae, después en la familia de las higueras, moraceae, y ahora se clasifica frecuentemente en una familia especial: la cannabiceae; a la que pertenece solo el cannabis y otro género que sería el humulus (lúpulo). Hay incluso desacuerdo en cuantas especies existen, para algunos botánicos sería una especie altamente variable y para otros varias especies distintas: cannabis índica, cannabis sativa y cannabis rudelaris. Al parecer la planta es un camaleón y según en donde se encuentre se desarrolla con el tiempo convirtiéndose en la especie típica de cada medio ambiente.

Otra controversia es sobre su utilidad terapéutica. Ambas caras del mito aquí representadas por los amantes y deploradores (que se han convertido en perseguidores y casi exterminadores) del cannabis. Los deploradores perseguidores niegan o desconsideran esas propiedades curativas y ensalzan sus efectos adversos y tóxicos. Entre las propiedades que harían de la marihuana una sustancia peligrosa en el decreto 867 chileno que la clasificó en Lista 1 están las siguientes: Trastornos de vías aéreas, recién nacidos de bajo peso y predisposición al Déficit Atencional e Hiperquinecia, aumento de malformaciones faciales. Alteraciones cognitivas: memoria de corto plazo; disminución atencional, de capacidad verbal, y de resolución de problemas; Síndrome Amotivacional. Psicosis: podría precipitar psicosis orgánica aguda, funcional, y crónica. Disminución de eficacia de antipsicóticos en EQZ, factor de riesgo de depresión, especialmente mujeres y en consumo precoz, ansiógeno o ansiolítico. Riesgo en conducción de vehículos; disminución de la inmunidad entre otras, para lo cual se basa en cerca de 270 citas bibliográficas.

Muchas de estas acciones son negadas o rechazadas por los seguidores del cannabis, y es más plantean que su efecto es positivo: Por ejemplo sería antidepresivo, antipsicótico, evitaría la dependencia a drogas tan potentes como la PBC, el mayor problema actual de las adicciones, lo que no es nuevo porque el uso del cannabis para tratar adicciones es histórico, en el siglo XIX se uso para tratar el alcoholismo, aún el delirium tremen, la dependencia a opiáceos, morfina e hidrato de coral. Para que hablar de la condena de la marihuana por ser puerta de entrada a otras drogas más fuertes, cuando hasta la secretaria ejecutiva del Senda Francisca Florenzano afirma que es falso, aunque los ortodoxos como Anna Luisa Jouanne de Fundación Esperanza y sus iguales lo siguen repitiendo. El desmentido mayor a que la marihuana es puerta de entrada a drogas duras lo hace Holanda con una política de 40 años aproximadamente en la que la población puede comprarla y consumirla y sus usuarios de drogas duras no han aumentado ni en los primeros tiempos de su aplicación.

Por su parte los amantes, seguidores e impulsores de la libertad del uso del cannabis le reconocen una larga lista de beneficios terapéuticos apoyados en la tradición, la empírea, y las investigaciones médicas, y raramente nombran los riegos que su consumo tiene. A pesar que hay personas connotadas a favor del uso de las drogas alucinógenas y del movimiento de liberación de su uso que consideran al cannabis en cierto modo traicionera y fútil como es el caso de Jonnathan Ott y el psiquiatra Jacques Mabit director de Takiwasi, centro terapéutico peruano cerca del amazonas que usa el ayahuasca con los pacientes y el equipo terapéutico y ha recibido premio de la Municipalidad y de salud mental por su labor.

Los partidarios del cannabis le reconocen efectividad para tratar muchas otras dolencias por ejemplo: falta de apetito y pérdida de peso debido a enfermedades terminales o VIH, dolor crónico, especialmente neuropático, nauseas severas y vómito asociado con tratamiento quimioterapéutico del cáncer, espasticidad muscular causada por esclerosis múltiple, corea de Huntington y Syndenham. Muchas de estas utilidades respaldadas también por estudios científicos, y otras acciones terapéuticas consagradas por la observación y la larga tradición de la relación del humano con la marihuana. Y la lista sigue: epilepsia, glaucoma, fribromialgia, migraña, sedante, asma y muchas más.

A los psiquiatras alineados con la visión represivo prohibicionista dominante, lo que les enerva es que se diga que es útil parta la psicosis incluida la EQZ cuando ellos creen que aunque no la cause la gatilla y descompensa a los pacientes esquizofrénicos en tratamiento. No deberían extrañarse tanto cuando el mismísimo Armando Roa famoso profesor de psiquiatría formador de varias generaciones de psiquiatras chilenos la consideraba contraria a los delirios. Por las investigaciones desde hace ya décadas se afirma que el THC haría un efecto negativo en los cuadros psicóticos pero el cannabidiol, CND, otro cannabinoide de los muchos de la plantita, sería terapéutico para los mismos cuadros.

En las últimas semanas se realizó el Primer Seminario de Políticas de Drogas del Colegio Médico y también el Primer Encuentro por la Regularización del Consumo y Provisión de Drogas en las Américas de la Red de Reducción de Daños de Chile con el patrocinio del Senado en el edificio del ex congreso nacional; ya el año pasado el ex congreso nacional por primera vez bajo la inspiración de Triagrama organización que dirige el psiquiatra Milton Flores, había tenido acceso al boato, belleza y señorío de este edificio de la república por la puerta ancha; psiquiatra, que está en juicio por plantar marihuana en su casa, la que usa como herramienta para el desarrollo de la conciencia personal y social en el contexto de su profesión y que desde el 2012  copó la contingencia porque, se defiende reclamando su derecho al cannabis consagrado en la constitución y en la normativa internacional.

A las jornadas del Colegio Médico no fue la Sociedad de Neurología, Psiquiatría, y Neurocirugía a pesar de los esfuerzos de los organizadores porque estuvieran y de sus devaneos de ir y no ir mostrados en un comienzo. Se ha dicho también por parte de Senda y otras organizaciones detractoras que no les gusta ir a instancias de debate porque hay mucha descalificación y agresividad de parte de los aperturistas. ¡Pero cuanta agresividad ha habido en todos estos años de represión y prohibicionismo mundial, y en Chile, cuando ha dominado sin contrapeso el monopolio de la información, las leyes y la moral de esta estrategia represivo- prohibicionista de las drogas!

La ola de rebelión contra la política coercitiva, restrictiva al uso de drogas psicoactivas ilícitas, que se levantó en el horizonte desde el mismo momento en que nace la fiscalización y represión, ola que vino creciendo en el activismo puro de la gente y los profesionales descolgados, apenas unos pocos, a llegado a las playas de las masas medias. Y la cancha donde las dos caras del mito de la marihuana se pueden debatir ahora está algo más pareja.

Si la marihuana fuera base para una droga terapéutica extraordinaria, una panacea, en los miles de años que se conoce se hubiera sabido. El sentido común me sugiere que podría ser útil en muchas patologías, probablemente con un perfil bajo compartido con otras de las tantas drogas-remedios de la humanidad. Pero la cannabis le gusta a la gente por su espíritu elasivo, por la embriaguez que produce, porque amplía la conciencia, lleva a percibir la realidad y a vivirla de otra manera, por eso han luchado por ella, especialmente los jóvenes quienes la consideran su igual, y hasta el momento ese efecto sería gracias especialmente al THC. Me atrevo a decir que quizás sin este efecto del THC la ilusión de la marihuana, el sueño del cannabis se rompería como una pompa de jabón. Pero me gusta cuando las personas ondean sus banderas con una creencia y perfuman el corazón con su sentido, y si es mentira, ¡que tanto! si la peor mentira viene de quienes dicen que la verdad existe: y es la de ellos.

Avelino Jiménez Domínguez

Psiquiatra

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