Colonia Dignidad: Las deudas pendientes de los Estados de Chile y Alemania

evelyn-heviaEn los últimos meses hemos visto un creciente interés de la opinión pública por “Colonia Dignidad”, la película de Florian Gallenberger, protagonizada por Ema Watson y Daniel Brühl. Puede ser la expectación por ver a sus protagonistas encarnando parte de nuestra historia. También puede ser el interés por ver esta historia represiva, por primera vez en un formato de alta calidad, al estilo de grandes producciones.

Pero el hecho es que, desde su estreno, en Alemania (febrero) sucedieron eventos impensados. Muchos de ellos fueron producto de una abundante y aguda cobertura periodística de los medios más prestigios, como Spiegel o Stern, que centraron su foco en la responsabilidad del Estado alemán en esos crímenes.

Dos meses después del estreno, el ministro de Asuntos Exteriores germano, Walter-Frank Steinmeier, asumía esa responsabilidad en un acto oficial, frente a la opinión pública y a sobrevivientes chilenos y alemanes, invitados a la ceremonia, que vivieron los horrores de la secta disfrazada de sociedad benefactora, que también funcionó como centro de detención, tortura y exterminio para la última dictadura cívico-militar (1973-1990).

“El manejo con la Colonia Dignidad no es un motivo de orgullo en la historia del Ministerio Federal de Relaciones Exteriores”, aseveró Steinmeier.  “Me inclino ante las víctimas del sistema de coerción de Colonia Dignidad”. Palabras fuertes para una sociedad traumatizada por los horrores del nazismo. Sin embargo, observamos que ese mismo desenlace no tiene ningún reflejo en Chile, el país donde suceden los hechos que motivaron la película. Un juez que por varios expertos y las mismas víctimas ha sido calificado al menos como “negligente”, determinó condenas leves y ningún jerarca alemán condenado por DDHH, fue a la cárcel por esos delitos. La documentación encontrada, permanece en las bodegas de la inteligencia policial (Jipol) sin que nadie pueda tener acceso, pese a que la semana recién pasada dicho archivo fue declarado monumento histórico.

Los jóvenes cuya querella y demanda por los abusos sexuales, permitió la condena de Paul Schäfer y sus cómplices, llevan más de dos años esperando que los actuales gerentes de la ex Colonia Dignidad (hijos de los antiguos jerarcas) paguen los 500 millones de pesos de indemnización, impuesto por la Corte Suprema. Y como si esto fuera poco, la Colonia Dignidad, ese lugar donde se calcula que un centenar de chilenos fueron fusilados y los 300 colonos alemanes fueron esclavizados, es hoy un centro de turismo con restorán, eventos y fiestas de la cerveza todo el año.

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Este último es el panorama que encontró Dieter Lamlé, encargado para Latinoamérica y el Caribe del Ministerio Federal de Asuntos Exteriores. Vino al país a fines de junio, para hacer consultas a diversos actores involucrados, en la antesala de la visita oficial que realizará al país entre el 11 y el 14 de julio, el Presidente del gobierno de Alemania, Joachim Gauk. Según el semanario Spiegel, Colonia Dignidad será uno de los puntos más importantes a tratar con la Presidenta Michelle Bachelet. Esperamos que así sea.

El pasado 6 de julio en el auditorio del Museo de la Memoria y los DDHH, la Universidad Alberto Hurtado y el Centro de Investigación y Documentación Chile y Latinoamérica de Berlín, convocaron a la exhibición de la película “Die Kolonie”, realizada en 1985 por el cineasta Orlando Lübbert.  Tras la película, un panel integrado por Lübbert, el abogado Hernán Fernández; Myrna Troncoso, presidenta de la AFDD de Talca, Winfried Hempel, abogado y representante de casi un centenar de ex colonos, que se organizaron como “disidentes” de la actual administración que lucra con el turismo, y lograron ser escuchados por Lamlé; Efraín Vedder, chileno secuestrado de niño, hecho esclavo y víctimas de la violencia de los jerarcas alemanes, y Elizabeth Lira, decana de decana de la Facultad de Psicología de la UAH y experta en reparación y DDHH, discutieron en torno a las demandas y exigencias de la víctimas en la antesala de la visita del presidente Gauck.

Los rostros de la audiencia se iban desfigurando, mostrando perplejidad frente a cada testimonio de cómo en la ex Colonia Dignidad el pasado no ha pasado, se trata de una historia de abusos, de revictimización que no es asunto de una o dos cintas de ficción, sino que se sigue viviendo, respirando.  Las víctimas de la dictadura, esperan ser recibidas por Gauck y plantearle la urgencia de poner fin al turismo en este lugar; al respecto Myrna Troncoso fue enfática: “cuando estuvimos en febrero en Alemania en el seminario organizado por Wannsee, no vimos en fiestas de la cerveza en los ex centros de exterminio del nazismo”. Por su parte, Hempel, señaló que es deber de Alemania poner fin a la estructura jerárquica que sigue imperando al interior de la hoy, Villa Baviera, donde continúan existiendo prácticas de vulneración de los derechos, discriminación en el trato a sus habitantes y coacción de las libertades.

Esperamos que con la visita de Estado de Joachim Gauck, Chile y Alemania dejen de echarse la culpa mutuamente como lo han hecho en estos casi 50 años y asuman su responsabilidad bilateral en el caso de la ex Colonia Dignidad, tal como señalaba el abogado Fernández, “el problema de la Colonia no es un problema chileno, ni alemán, ni de la justicia, ni de la clase política, es un problema que nos interpela HOY a todos y todas”.

Por Evelyn Hevia Jordán

Académica

Facultad de Psicología

Universidad Alberto Hurtado

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