¿Cuánto potlatch está dispuesto a dar Sebastián Piñera a su país?

Una nueva estrategia comunicacional es parte de los cambios que ha instalado La Moneda para el comienzo del segundo tiempo del presidente Piñera, quien recientemente alcanzó un 10% y  6% de aprobación según las encuesta Cadem y CEP respectivamente. Tal estrategia incluye la creación de una nueva unidad de comunicaciones, enfocada exclusivamente en la mejora de la imagen presidencial, con la contratación del ex editor de las áreas de reportaje y política en el diario El Mercurio.

Hace algunos años atrás, al recorrer la costa oeste de los EE.UU., visité la ciudad de Seattle, en donde conocí la fundación Bill y Melinda Gate en un tour gratuito por sus instalaciones. El entusiasta guía nos contó que en los años 90, la percepción que los estadounidenses tenían acerca de Gates era la de una persona avara y codiciosa. Un equipo multidisciplinario de marketing antropológico le aconsejó donar gran parte de su fortuna a la filantropía, tal como lo hacían los nativos americanos en una ceremonia denominada potlatch.

Tal ritual consistía en la invitación del jefe de una tribu a otra tribu rival en donde les hacían obsequios y regalos valiosos. La tribu huesped despreciaba tal generosidad, prometiendo celebrar un nuevo potlatch, que sería mucho mejor del que habían participado, mientras el jefe de la tribu anfitriona se vanagloriaba de todo lo que les regalaba, y de cuán pobre era la tribu rival. En definitiva, el estatus de una tribu se medía de acuerdo a cuánto eran capaz de dar, y no según los bienes y pertenencias que poseían.

Aparentemente Bill Gates y su esposa atienden al consejo de su equipo, creando una fundación que, a nivel global, mejorara la asistencia sanitaria y redujera la pobreza extrema, naciendo eventualmente la fundación Bill y Melinda Gates en el año 2000. Pero no solo eso, Gates ha donado más de 45.000 millones de dólares a su fundación, con metas estratégicas como erradicar enfermedades como la malaria, el polio y la viruela, además de disminuir la infección del VIH por el mundo, garantizando el tratamiento a quien lo necesite; prometiendo donar la mayor parte de su fortuna a la caridad durante su vida, e incluso comprometiéndose a hacerlo después de muerto.

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Asimismo, ha confesado que sus tres hijos heredarán solamente 10 millones de dólares cada uno, una milésima parte de su fortuna (con la cual, de seguro, no les faltará pan en la mesa).

Luego de más de dos meses desde el inicio del estallido social en Chile, y particularmente respecto de la percepción de la ciudadanía acerca del presidente, más que la creación de un nuevo departamento de marketing encargado de la imagen presidencial, se necesitan gestos de un presidente billonario, que, por ejemplo, anunciara a la ciudadanía que de su bolsillo pagará los arreglos a la infraestructura del Metro por 400 millones de dólares (una séptima parte de su fortuna total), u otro acto de generosidad en donde la ciudadanía juzgue el corazón que tiene su conspicuo presidente.

La pregunta entonces es: ¿Cuánto potlatch está dispuesto a dar Sebastián Piñera a su país? ¿Comprenderá que una nueva campaña de marketing no devolverá la credibilidad de la ciudadanía en su persona? ¿Estará dispuesto realmente a dar hasta que duela?»

Por Patricio Torres Luque

Ingeniero en Gestión Turística. Máster en Planificación y Gestión de destinos Turísticos UDC. Doctor en Ciencias Sociales y el comportamiento UDC. Académico Conferenciante Utem.