Debemos comenzar a construir un nuevo Código del Trabajo

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Nos tiene contentos el trabajo de la central clasista. Y es que desde que la constituyéramos en septiembre de 2018, no hemos parado de gestionar, con y para los trabajadores. Formación de equipos de trabajo, espacio en el que se debe destacar el trabajo de Comunicaciones que compila y difunde nuestra gestión semanal, así como la disposición de dirigentes y socios de sindicatos, quienes junto a las brigadas de la AIT y la UCT han estado exponiendo en muchos muros las convocatorias y reivindicaciones.

Si agregamos el excelente trabajo en la calle, que crece y se desarrolla en los “puntos clasistas”, además de la respuesta efectiva y a tiempo ante distintas huelgas y conflictos y la participación en foros y debates sobre diversos temas que incumben a los trabajadores, no podemos menos que sentirnos satisfechos de constatar que la propuesta se va conociendo y cada día tiene nuevos integrantes.

Ya superamos los 200 sindicatos que participan de las actividades y pagan mensualmente su cuota, una cotización pequeña ciertamente, pero que es reflejo de la disposición de todos a aportar para generar recursos que nos permitan autofinanciarnos.

Que la CGT y Sintrac hayan puesto a disposición sus sedes para el funcionamiento regular de nuestra Central, es una muestra del compromiso de todos con la clase trabajadora.

Estamos prontos  a sancionar el mecanismo de elección directa para elegir a nuestro primer directorio durante este 2019, y a fines de marzo realizaremos la primera asamblea nacional en la que daremos un informe de lo gestionado en el primer semestre de vida. Regularmente realizamos actividades en Punta Arenas, Concepción, Valparaíso y en la Región Metropolitana y estamos ciertos que prontamente nuevas organizaciones y regiones se integrarán a esta propuesta de organización clasista, autónoma, independiente, pero por sobre todo intransigente en la defensa de los derechos y demandas de la clase trabajadora.

Dificultades hemos tenido, pero ninguna ha sido invalidante ni ha frenado las ganas de hombres y mujeres que siguen creyendo que antes de todo están los trabajadores.

Por eso es que invitamos a todos aquellos que deseen conocer más de la Central Clasista a buscarnos en las redes o visitarnos en las sedes de Dieciocho 45 piso 5 depto. A y General Jofre 382. Para lo que requieran pueden contar con nosotros.

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El 21 de febrero se realizó una contundente acción callejera en recuerdo del sexto año desde que fuera asesinado el dirigente sindical Juan Pablo Jiménez.

Pese al silenciamiento comunicacional y a la siempre desmedida y estúpida acción policial, millares de personas acompañaron y marcharon junto a su viuda Ximena Acevedo, la Central Clasista, la AIT y otras organizaciones que convocaron a esta movilización por el no olvido y la exigencia de justicia.

Ya el día anterior, en la sede de la CGT sostuvimos un excelente encuentro en el que junto a pasajes de la vida de Juan Pablo, relatados por su esposa, quien llegó acompañada de sus hijos pequeños, analizamos la acción que corresponde realizar al movimiento clasista para avanzar en sus propuestas de cambio a la ley laboral vigente. Fue un encuentro emotivo y de compromiso, en los que también se recordó a los compas Rodrigo Cisternas, Nelson Quichillao, Alejandro Castro y otros caídos en esta lucha de la clase contra el capital.

Algo es claro. Nuestros hermanos y hermanas no cayeron en vano, ellos tomaron las banderas de las demandas clasistas a sabiendas de los riesgos que corrían, lo que en ningún caso les amilanó. Somos herederos de ese legado y seguiremos trabajando duro porque a los trabajadores se les respete.

Trabajar sin pausas es el mejor homenaje que podemos rendir a su memoria.

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Y Finalmente el Gobierno sacó la voz para decir que no tienen considerado para este año reformas al sistema de indemnización por años de servicios. Guardan por un ratito su idea de establecerla a todo evento y con un equivalente a medio sueldo por año.

Pero hay que estar alertas, ellos ya tienen tomada una decisión y, como siempre ha sido, se darán algunas vueltas esperando que se calmen las aguas, para asestar el golpe cuando menos se espera.

Hay algo muy importante que no podemos olvidar ni por un instante. Este sistemita que presentan como nuevo, hace ya un buen rato que existe en la legislación laboral chilena.

En efecto, este sistemita del aporte patronal del 4,11% mensual ya lo tienen establecido en el Código del Trabajo y no solo para las trabajadoras de casa particular (Ver letras a) y b) del Código del Trabajo vigente) sino que para todos los trabajadores.

El articulo 164 permite a la patronal hacer uso de esta facultad a contar del séptimo año de relación laboral entre partes y hasta los 11 años.

Así es que vamos olvidándonos de que el gobierno retrocedió porque la piscina está sin agua. Ellos disponen del instrumento, lo que quieren es hacerlo válido desde el año 1 de relación laboral. ¿La razón? Todas las mediciones y estadísticas dan cuenta de que la relación entre trabajador y patrón casi nunca es superior a los cinco años.

Dirigentes y Trabajadores. La cosa es muy clara. Todos y cada uno de los cambios y ajustes a la legislación laboral tienen como objetivo ampliar el espacio para el abuso y la explotación, poniendo trabas a la constitución de sindicatos y a la negociación colectiva. Los servicios mínimos lo único que están haciendo es dilatar el inicio de la negociación colectiva y si los solicita el patrón la primera vez, ponen incluso en riesgo la continuidad del sindicato. La huelga no es tal porque el patrón igual mete reemplazantes. Entre que se fiscalice y se sancione al infractor, éste tuvo tiempo suficiente para hacer fracasar el movimiento.

Se han llenado la boca con el “piso de la negociación” pero la misma ley permite que el patrón no entregue dicho “piso” aduciendo problemas económicos.

¿Qué hacer entonces?

Dejar de jugar en la cancha de ellos. No es nuestro objetivo buscar cómo hacer menos dolorosa la reforma que presentan, hay que rechazarla y entregar las razones del rechazo, exponiendo de paso a todos aquellos que hablan por los trabajadores y se entregan a los patrones.

Debemos comenzar a construir un nuevo Código del Trabajo, en el que se instalen nuestras demandas, como el aporte patronal al pago de la previsión mensual, gratificación garantizada, pago de colación y locomoción, jornadas de 40 horas de trabajo continuas, indemnización por años de servicio sin tope.

¿Que se viene la robotización y disminuirán los empleos?, entonces que se trabajen menos horas y los patrones disminuyan sus ganancias. Así se mantienen los puestos de trabajo, mejora la vida familiar y la sociedad puede comenzar a recomponerse.

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El gobierno de Chile, además del de Colombia, Brasil y otros que bien bailan al ritmo de capital, están haciendo de todo para instalar, por sobre la decisión popular, a un nuevo presidente en Venezuela. Poco les importa lo que pasa en sus propios países, ya están entregados a los designios del amo capitalista.

Piñera se llena la boca demandando el respeto a los derechos humanos en Venezuela, mientras aquí miles de compatriotas comen de la basura y buscan algo para comercializar en los vertederos. Quienes marchan demandando respuestas son duramente reprimidos, mientras  los grandes empresarios se coluden, roban miles de millones y después son condenados a multas bastante menores, con lo que el negocio les resultó de maravillas.

Cuídense  venezolanos de discursos como el Piñera. No corran detrás de la derecha chilena que es antidemocrática y fascista. Nosotros ya lo vivimos y sufrimos. Cuando asumió el gobierno de la Unidad Popular en 1970, los trabajadores chilenos contábamos con un Código del Trabajo que era ejemplo en el mundo. Estaba consagrada la indemnización por años de servicio, la sala cuna, la colación, la movilización e incluso había leyes que obligaban a las empresas a hacer aportes anuales de sus utilidades para la gestión de los sindicatos, además de apoyar en la construcción de conjuntos habitacionales para los trabajadores.

La existencia de un gobierno popular, llegado al poder con la votación de la población, que en pleno 1973 llegó a representar el 44% del total, que hacía realidad su programa de gobierno, para horror del capitalismo nacional y extranjero, provocó acciones inéditas en la vida nacional que consistieron en un acaparamiento de productos, escasez artificial de alimentos básicos y remedios y la actuación de una oposición política que no trepidó en promover atentados, sabotajes  e iniciativas de todo tipo con el único objetivo de “botar a como diera lugar” al gobierno electo según las normas constitucionales en vigencia.

Tal y como pasa hoy en Venezuela.

Por eso, y teniendo claro que son una minoría insignificante utilizada por la derecha fascista chilena, resulta incomprensible la contramanifestación de algunas decenas de ciudadanos venezolanos, quienes festinaron con la situación de los ajusticiados y desaparecidos durante la dictadura en Chile. ¿Es eso lo que demandan para su país?, ¿buscan una dictadura que anule los derechos de los que disfruta el pueblo y los trabajadores de su patria?. Sin duda están equivocados y esperamos que no paguen demasiado caro su error.

Porque vivimos la génesis de la instalación de la dictadura en Chile es que apoyamos al gobierno electo democráticamente en Venezuela. Porque conocemos del actuar del capitalismo es que demandamos respeto a la autodeterminación del pueblo venezolano y rechazamos todas aquellas acciones que, disfrazadas de ayuda humanitaria, solo buscan sembrar la confusión e instalar la lucha entre hermanos.

Por Manuel Ahumada Lillo

Secretario CGT Chile

Presidente Central Clasista