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El profundo descalabro y la desintegración de los valores como imperio

Mario BrionesEl Imperio Romano puede ser un buen referente para recordar algunas similitudes con respecto a la actual situación mundial, en especial de los EE UU. Revisando el descalabro político que se instaló en Roma en el pasado y su profunda crisis económica, cuya característica fue una gran inflación, el declive de la agricultura, la industria, el comercio además de una gran desvalorización del denario cuya recaudación en impuestos no alcanzaba para pagar a los funcionarios y a los soldados. El denario romano comenzó a circular en el 269 a.C. como moneda de plata con una pureza del 98% y pesaba 4,5 gramos.

El hecho diferencial fundamental comparado con la crisis actual del dólar, es la velocidad de la devaluación. A los romanos les tomó 240 años aproximadamente para llegar a tener una moneda con un 10% de contenido de plata, mientras que el dólar ha necesitado apenas 60 años para tener una pérdida de un valor equivalente. Es decir, una razón de 1/4 (1 año el dólar por 4 el denario). Quizás el dato no dice mucho, pero observado en la línea del tiempo, vemos que la velocidad de los avances tecnológicos también se incorporó en los acontecimientos mundiales, provocando una fuerte aceleración de los efectos en las personas, con una gran salvedad, la humanidad expuesta a los efectos ya no son algunos millones, sino sobre 7 mil de millones de personas, lo cual es muy alarmante.

No basta creer que se tiene la razón, dice Edmund Husserl cuando habla de la razón y dice que, “Es nuestro diálogo con el mundo el que, base de toda experiencia, es también base de toda racionalidad. No hay para nosotros, racionalidad hecha y derecha: es siempre el resultado del diálogo que nos suelda al mundo y se manifiesta en la medida en que este diálogo es instaurador de sentido. La razón no es, pues, una verdad eterna, sino el producto progresivo de nuestra praxis y de nuestra reflexión sobre esta praxis.”

Husserl nos entrega una clave muy importante, que debiera suponer una aplicación muy amplia en la actual sociedad del conocimiento, es decir, utilizar como estándar el diálogo que permita hacer surgir una racionalidad verdadera, con sentido para producir resultados desde la práctica de dicho diálogo. Lamentablemente, la verdad impuesta con el poder de la fuerza militar o la extorsión económica se volvió en contra de la humanidad y la ha hecho retroceder en convivencia natural, porque las tecnologías fueron usadas en beneficio de un mundo artificial, ilusorio e insustentable, donde lo esencial, la verdad duradera que propone Husserl, el acto de practicar el diálogo una y otra vez, observando la reflexión de dicho diálogo, fue omitida ex profeso por los dueños de la razón.

Al examinar la economía y la política exterior de los EE UU., se revela un arquetipo similar a cualquier imperio, como el Imperio Romano, en su camino al dominio. La diferencia en el caso de Norteamérica, fue el uso sistemático de un lenguaje diplomático ligado al dogma de una ideología fundacional que,  unida a las ciencias y a su exclusiva racionalidad, forzaron al “mundo pagano” para someterlo a su influencia. Lo hicieron negando o desechando el surgimiento de las legítimas diferencias que son propias de la estructura de los seres vivos. Cuando Humberto Maturana dice, “hablamos como si lo racional tuviese un fundamento trascendental que le da validez universal independiente de lo que nosotros hacemos y no es así”. Todo sistema racional se funda en premisas fundamentales aceptadas a priori, aceptadas porque a uno le gustan o porque simplemente son de nuestras preferencias, lo cual establece una coincidencia con Husserl, para quien, como mencionamos antes, “no hay para nosotros, racionalidad hecha y derecha: es siempre el resultado del diálogo que nos suelda al mundo”.

Las falsas razones “humanitarias” para intervenir países o aplicar políticas económicas extremas en otros, en el tiempo desarrollaron tensiones por la ilegitimidad moral de un relato que no coincide con los resultados logrados. Someter pueblos a base del poder bélico y de la extorsión económica durante 70 años ha gatillado la compulsión social y ha permitido el terrorismo como respuesta. Sin embargo, la madurez colectiva, como racionalidad fundada en la coherencia derivada de premisas fundamentales aceptadas y experimentadas por una gran mayoría de la población mundial, ha sido capaz de identificar inequívocamente la imposición del modelo de economía neo liberal como fuente de los males. La experiencia que vive la población, tanto en nuestro país, China, EE UU., Francia, España, etc., es la casi la misma y permite que la población reconozca en dicho modelo la trampa excluyente, el elitismo y la brutal concentración de la riqueza, donde la victoria de unos pocos, es resultado de la derrota de millones de personas. Las racionalidades tienen como común denominador al lenguaje, donde se generan coordinaciones de acciones, y eso explica el mismo rechazo en todo el mundo y su continuo crecimiento.

En días recientes los líderes de varios países, a los que se sumó Alemania, sufrieron la ira e indignación por el espionaje, entre ellos, la propia canciller Angela Merkel, encargada de cuidar las espaldas al imperio en Europa. La pregunta que se hacen muchos es, ¿Por qué lo hacen? Es parte de lo mismo, en el fenómeno de la competencia, que corresponde al ámbito cultural humano, hay implícita una contradicción vital, que es la negación del otro, en consecuencia, llámese Alemania, Chile, Afganistán, o el Vaticano, la motivación no cambia, dominar y controlar al otro es de la esencia implícita en la política neo liberal que no se puede ver a si misma, ni cambiar su propio estado.

El pensamiento de Noam Chomsky, con estudios en la Universidad de Pensilvania, en Harvard, profesor en el MIT, con varios Ph.D., avalan su condición de influyente científico tanto en su país como en el mundo, y nos ilustran en la política exterior de EE UU. Recientemente ante, la escaramuza Obama-Putin, para determinar si se aplica el concepto del “excepcionalismo” o el “aislacionismo”, respecto a Norteamérica, por la discusión sobre la doctrina que aplica Obama, se pregunta, ¿se dirige el presidente hacia el aislacionismo o portará con orgullo la bandera del excepcionalismo? El presidente Obama en su mensaje del pasado 10 de septiembre a la nación, expresó “Lo que hace diferente a Estados Unidos, lo que lo hace excepcional, dijo, es que estamos dedicados a actuar, con humildad, pero con decisión, cuando detectamos violaciones en alguna parte”.

Chomsky comenta que, “el aislacionismo sostiene que ya no podemos darnos el lujo de realizar la noble misión de correr a apagar los fuegos que otros encienden”. Y cita a Hans Morgenthau, quien reconoció que Estados Unidos ha violado con consistencia su propósito trascendente, pero explica que oponer esa objeción es cometer el error del ateísmo, que niega la validez de la religión con fundamentos similares. Morgenthau, fundador de la escuela realista de relaciones internacionales, describe a Estados Unidos como “único entre las potencias pasadas y presentes, en cuanto tiene un propósito trascendente que debe defender y promover en todo el mundo: la instauración de la igualdad y la libertad.” Algunos observadores rechazan las premisas compartidas y sacan a relucir el registro histórico: por ejemplo, “el hecho de que durante siete décadas Estados Unidos ha encabezado al mundo en agresión y subversión, derrocando gobiernos electos e imponiendo despiadadas dictaduras, apoyando crímenes horrendos, socavando acuerdos internacionales y dejando estelas de sangre, destrucción y miseria”.

Por último Chomsky expresa, “examinando los conflictos terribles en el mundo, está claro que casi todos son el residuo de crímenes imperiales y por las fronteras que las grandes potencias dibujaron en sus propios intereses. En suma, el excepcionalismo y el aislacionismo estadounidense vienen a ser variaciones tácticas de una religión secular, cuya fascinación extraordinaria va más allá de la ortodoxia religiosa normal en cuanto apenas si es posible percibirla. Puesto que ninguna alternativa es concebible, esta fe se adopta por reflejo”.

Como toda religión secular, corresponde a una caracterización dogmática, montada sobre la base de una teoría sin componente espiritual, pero similar a una religión, por ello, Thomas Frank sugiere al libre mercado como convertido en religión secular en Estados Unidos, donde dicha visión, tiene implícita una incapacidad absoluta de ver su propio estado, porque hacerlo implica cuestionar a su Dios. Al respecto el antropólogo A. Monares, explica lo siguiente, “desde el punto de vista reformado, A. Smith afirma que, dada la lenta e incierta determinación de nuestra razón, la naturaleza egoísta e individualista es el medio más adecuado para el cumplimiento de la divina voluntad. Siendo asimismo el más eficiente por ser inherente y automático. No deja de ser paradójico que la científica Economía Moderna derive su concepto básico de “racionalidad económica”, de esta mecánica basada en un sentimiento: el egoísmo… Es más, en el fondo, esa racionalidad es la forma de explicar el mecanismo providencial por medio del cual Dios gobierna a la humanidad para hacer cumplir sus designios”.

Llegando a este punto, podemos pensar en aventurar una hipótesis sobre lo expuesto, aplicando un ley del propio I. Newton, quien con sus investigaciones en el ámbito físico, se dirigieron a corroborar la existencia y la omnipotencia de la divinidad, por lo tanto es parte importante del pensamiento reformado. La tercera ley de Newton, señala a la Ley de acción y reacción que dice, “con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria, quiere decir que las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto”.

Pues bien, la modernidad, la sociedad del conocimiento, la velocidad y la multiplicidad de los medios de comunicación, han estimulando también el surgimiento de una racionalidad centrada en el diálogo instaurador de sentido que aflora de la práctica de crear diálogo y verdad mediante las redes sociales, el diálogo progresivo que menciona E. Husserl y que corrobora H. Maturana, el cual no fue previsto como fenómeno nuevo y anticipatorio de los profundos cambios que vendrán, donde la tercera ley de Newton, es premonitoria de un ocaso que se acerca y que expresaremos de la siguiente forma. Si la prosperidad de unos pocos fue forjada por la fuerza y la extorsión durante décadas como un valor natural de inspiración divina (acción), hoy los efectos provocados a una mayoritaria población mundial están postulando un profundo cuestionando de la ideología neo liberal considerándola como falsa, decadente y en exterminio, (reacción) producto del diálogo social que ha creado razón con sentido de verdad duradera.

Los efectos de abuso de la ideología neoliberal, que está afectando a millones de personas en las naciones pobres, se trasladó a las naciones desarrolladas, donde están probando su propia medicina, producida con falsos dogmas aplicados a las naciones pobres por décadas por medio de la fuerza y para beneficio del imperio. Hoy, no sólo es posible advertir una crisis económica y financiera, sino mucho más que eso, el profundo descalabro y la desintegración de los valores como imperio, que también están percibiendo las transnacionales y que miran con terror quienes se creen dueños del mundo, ante el diálogo social que está ocurriendo en todas las sociedades.

Por Mario Briones R.

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