La crisis económica neoliberal se dirige hacia la estanflación

Las noticias no son alentadoras

Por Wari

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Columnas

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Las noticias no son alentadoras. Hace muy poco había 56 buques de carga anclados frente a los puertos de Los Ángeles y Long Beach. Eso incluye un récord de 44 portacontenedores, superando el infame récord de 40 establecido en febrero de 2021. Como referente, cada barco puede transportar hasta 24.000 contenedores. Otros están en puertos asiáticos. La recuperación de la economía mundial no será rápida ni fácil como se piensa debido a que los factores que intervienen en contra son complejos de resolver. La interrupción de las cadenas de suministros implica más que el simple acto de abrir empresas y continuar trabajando. Son muchas las empresas quebradas y no están las condiciones para que surjan otras que las sustituyan en los mismos términos de capital y organización para proveer bienes y servicios con prontitud, lo que conduce a una menor oferta de mercado, aumentan los precios y desacelera la economía.

La interrupción asociada al coronavirus está afectando los puertos de Asia. El 11 de agosto, China suspendió las actividades en el puerto de Ningbo-Zhoushan, el segundo puerto más activo de China después de Shanghái. El gigante asiático está mostrando malas noticias este verano (asiático). La recuperación en China está perdiendo fuerza según mostraron los últimos datos de producción industrial y de las ventas minoristas, en especial, por la variante Delta.

Lo más serio a considerar a mediano plazo, es el flagelo del coronavirus que está afectando a la economía mundial, flagelo que se expandió a toda la población mundial, que no está siendo vacunada, retrasando la agilización de la economía. A eso se suma un fenómeno que ha surgido en los países desarrollados, Francia, Reino Unidos, España y los Estados Unidos, con autoridades y organizaciones de todo tipo que están en contra de las vacunas, otro riesgo de lentitud para reorganizar la economía debido a la ausencia de trabajadores por el alto contagio de la variante Delta. El problema radica en que las personas esgrimen una gran variedad de argumentos para no vacunarse, desde una conspiración del gobierno hasta aquellos que reclaman su derecho personal para decidir si se vacunan o no.

La solución para resolver el problema de la pandemia tiene connotaciones políticas y por ello se adoptó canalizarla a través de grandes laboratorios privados de Occidente, que recibieron fuertes sumas de dinero de sus respectivos países, para desarrollar vacunas. Sin embargo, dicho apoyo financiero fiscal solo permitiría la opción de ser los primeros en recibir las vacunas, una vez logrado el objetivo. Focalizar la respuesta de combatir el coronavirus fabricando y distribuyendo vacunas a través del sector privado, les ha permitido a los grandes laboratorios fijar el precio y con ello, se notificó al mundo que se aplicaría la política del “sálvese el que pueda” para los países pobres.  Este tipo de respuesta es concluyente para señalar que la economía neoliberal globalizada no está resolviendo el problema de mayor urgencia para los miles de millones de personas afectadas, porque se optó por la rentabilidad por sobre la solución humanitaria.

Lo señalado es una gran advertencia de que una enorme población mundial seguirá enfermando y ante la ausencia de una solución sanitaria global, esa población se convertirá en un reservorio de donde pueden volver a surgir nuevas variantes del virus. La variante Delta está produciendo estragos matando más personas en los Estados Unidos, un retraso más de la reactivación economía, a pesar de que la creían bajo control. Lo señalado ratifica una vez más, que la típica matriz con que opera el modelo de economía neoliberal, definido por la regla del mercado como el mejor asignador de recursos, carece de la capacidad para entregar una respuesta eficiente y eficaz, porque para que ello ocurra, se requiere de la solidaridad de todos los pueblos, ricos, pobres, con o sin laboratorios, y sobre todo para que la solución sea rápida, lo que pasa por liberar el derecho de uso de patentes y producir masivamente las vacunas.

Sabemos que después de cada decisión adoptada por el modelo de economía neoliberal para explotar los recursos naturales, requiere de capital, el consumo de grandes cantidades de energía, el trabajo humano, etc., pero queda una colosal deuda con la sociedad que nunca podrán pagar, y se refiere a la restitución del daño medio ambiental que dejan con cada mega explotación de recursos naturales, como ocurre entre otros, con los relaves mineros, los residuos radioactivos o los factores contaminantes que expulsan a la atmosfera sus complejos industriales. Este modelo de economía es el gran responsable del calentamiento global, y porta una sentencia de muerte para la humanidad, una parte de la cual, aún no tiene conciencia de lo que está viviendo y de lo que se avecina.

Cada vez son más los inversores, analistas financieros, economistas y organismos técnicos que advierten la monstruosa desigualdad creada por el neoliberalismo, que se alimenta de extensas y sofisticadas conexiones con los Bancos Centrales, permitiéndoles el acceso al dinero barato para enriquecer al sector más rico, el que constituye el 1 % de la población. Ejemplos notables de acumulación de riqueza y poder son grandes conglomerados, como Apple, Microsoft, Saudi Aramco y Alphabet (Google), cuya valoración de mercado es de US$ 8 billones o muy cercano a dicho valor.

La mayoría de la población desconoce la alta especialización que han logrado las actividades financieras, una de las cuales consiste en desplegar dentro de su hacer cotidiano, nuevas formas y diseños para construir mercados controlados por las grandes corporaciones y que a través del lobby de altos ejecutivos, logran que los gobiernos las incorporen en leyes y regulaciones, hasta que se socializa su uso como contexto para el consumo o servicio que nadie necesitaba, pero que todos quieren comprar compulsivamente sin entender el porqué. Las nuevas funcionalidades de los grandes negocios son formas que se crean para remozar el neoliberalismo, innovando en estructuras financieras, las que muy pocos conocen, permitiéndoles absorber empresa tras empresa, hasta que se convierten en lo que conocemos como el 1 % más rico de la población, donde está la concentración de la riqueza mundial.

No se trata de una simple frase repetida muchas veces como una generalidad o un volador de luces, todo lo contrario. Un caso ilustrativo es BlackRock, una de las grandes corporaciones que opera principalmente en el sector servicios de la banca personal, comercial, gestión patrimonial e inversión. Esta transnacional, es el banco de inversiones más grande a nivel mundial, que al 31 de diciembre de 2020 poseía aproximadamente 8,68 billones de dólares en activos bajo su administración. Pasó de ser un grupo de apenas ocho personas, a una firma de más de 16.000 empleados que trabajan en 38 países distintos, crecimiento logrado en solo 35 años. Es el mismo tiempo que requiere un trabajador para jubilar en Chile con US$ 253 al mes.

Uno de los hombres más influyentes del mundo, es Laurence Fink, el CEO que dirige a BlackRock, el cual se encuentra entre las 3.000 personas más ricas del mundo, en el puesto 2.674 (hasta abril de 2021), con una fortuna estimada en 1.100 millones de dólares y pertenece al 1% más rico. En Chile tenemos uno más rico que Fink, se llama Sebastián Piñera, con una fortuna de US$ 2.800 millones. UD podría preguntarse, ¿cómo una transnacional como BlackRock pudo llegar a tener activos por casi US$ 9 billones (a la fecha actual), bajo administración? Laurence Fink, asesoró al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. BlackRock ha crecido en gran parte a través de las adquisiciones de otros fondos de inversión, algo que en la jerga bursátil se conoce como el «estilo depredador», lo que no sería posible sin la gran “colaboración” de la FED y el contacto político a gran nivel.

Son muchas las entidades como BlackRock, que han estado sujetas a escrutinio debido a sus lazos con la Reserva Federal de los Estados Unidos. Los críticos de esta forma de enriquecimiento afirmaron que la empresa fue una de las principales beneficiarias de la compra de bonos corporativos que realizó la FED durante 2020, como medida para impulsar la economía en medio de la pandemia. Para que Ud. tenga una referencia del nivel de las cifras que maneja BlackRock, podemos compararla con el PIB de Chile de 2019, que fue de US$ 282,3 miles de millones, decir, manejan casi 32 veces el PIB de Chile. Sólo tres empresas, BlackRock, Vanguard y State Street manejan entre ellas más de 15 billones de dólares.

Podríamos citar varias corporaciones como la señalada anteriormente y hablar de personajes con grandes fortunas superiores a US$ 177.000 millones, como Jeff Bezos. Pero es suficiente para que Ud. aprecie por qué la economía mundial se mueve hacia la “estanflación”, con sus viejos componentes también muy conocidos. La concentración económica, el alto nivel de deuda, las burbujas de todo y la impresión desorbitada de dinero fiat. La pandemia del coronavirus llegó para agravar la crisis neoliberal, aunque sigue enriqueciendo a los más ricos con nuevas impresiones de dinero y mayor deuda, dentro de un contexto de cambio climático que se ha vuelto dramático por el creciente número de personas que vemos morir todos los días. Sin embargo, debido a la rigidez del pensamiento humano parece ser que nadie debe ceder y seguimos caminando hacia el precipicio.

Por Mario Briones R.


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