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La importancia de la decisión de la Comisión de Derechos Humanos de la Convención Constitucional en el caso Jorge Arancibia

Jorge Arancibia, más allá de ser Edecán de Pinochet fue parte de la oficialidad golpista de la que se rodeó el anterior y que utilizó la verticalidad del mando para comprometer a la tropa y suboficialidad de nuestras instituciones armadas en innumerables atropellos de Derechos Humanos y que castigó con brutalidad a quienes se opusieron a ello y que eran parte de las FFAA: los que terminaron torturados , encarcelados y asesinados.
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Por Pablo Fernando González

En virtud de la garantía de un espacio libre de violencia y revictimización para la realización de las audiencias públicas de la Comisión, estas se realicen sin la presencia del Convencional Arancibia dada su historia de negacionismo de violación de derechos humanos y su colaboración con la dictadura de Augusto Pinochet, voto político aprobado el viernes pasado por la Comisión de Derechos Humanos de la Convención Constitucional.

El ex oficial de marina Richard Kouyoumdjian hace unos días salió en defensa de Jorge Arancibia por el cuestionamiento a su participación en la Comisión de Derechos Humanos de la Convención Constitucional y sobre la vocación democrática de este último, en la ocasión destacó -en El Mostrador- el hecho de haber sido elegido senador. Vale precisar que la historia registra que Jorge Arancibia el año 2001 renunció a su condición de oficial de la marina en servicio activo para asumir la opción de senador que le colocaba a su disposición la UDI , su partido, dentro del Sistema Binominal vigente a esa fecha  y donde los candidatos según pacto, corrían solos. El año 2002 a los pocos meses de su renuncia como comandante en jefe de la Armada,  su partido, lo nombró Jefe Regional de la UDI -Valparaíso- y Jefe de su Bancada de senadores. De esta manera la doctrina que anota que las FFAA  son «no deliberantes, obedientes y disciplinadas» , Jorge Arancibia se encargó de dejarla al desnudo que no aplica a la oficialidad sino que solo a los suboficiales y  a la tropa.

Jorge Arancibia, representa a esa oficialidad que normalizó dentro de las FFAA que su rol jerárquico les validaba para cultivar a la sombra una militancia ligada a los idearios de derecha,  no así para la tropa y suboficialidad que de no ser partidarios de iguales idearios políticos, han debido responder a las consecuencias de ser acusados de activismo político, como ocurrió previo al Golpe de Estado y de ahí en adelante.

Sigue leyendo: Comisión de DDHH de la Convención aprueba voto político para que ex edecán de Pinochet, Jorge Arancibia, no esté presente en audiencias públicas de la instancia

Jorge Arancibia, más allá de ser Edecán de Pinochet fue parte de la oficialidad golpista de la que se rodeó el anterior y que utilizó la verticalidad del mando para comprometer a la tropa y suboficialidad de nuestras instituciones armadas en innumerables atropellos de Derechos Humanos y que castigó con brutalidad a quienes se opusieron a ello y que eran parte de las FFAA: los que terminaron torturados , encarcelados y asesinados.  Por tener la oportunidad de conocer a varios de estos últimos y padecer prisión junto a ellos, y ser un testigo de primera mano del atropello a sus derechos humanos he decidido socializarlas.

A fines del año 1975 y teniendo 23 años, siendo estudiante de la Universidad de Concepción, fui detenido por mi militancia política de izquierda y conducido a El Morro, un establecimiento de la Armada puesto a disposición por ésta como Centro de Torturas, allí fui brutalmente torturado y sometido a simulacros de fusilamiento por oficiales de la Armada y de otras ramas de las FFAA, donde se me mantuvo secuestrado por un par de meses antes de ser llevado a la Cárcel de Concepción. 

En esta última tuve la oportunidad de conocer a un grupo de marinos que terminaron encarcelados en agosto de 1973 por denunciar que la oficialidad de la Marina se encontraban participando de actividades golpistas en contra del gobierno del Presidente Allende, éstos últimos consiguieron que los primeros terminaran en la cárcel no sin antes torturarlos y acusarlos de participar en actividades políticas dentro de las FFAA.  Entre esos marinos constitucionalistas me tocó conocer al Cabo 2° Artillero, Alberto Salazar Briceño, de la dotación del Destructor Blanco Encalada, una persona con enormes sentimientos de justicia social, estudioso y culto, un suboficial que soñaba tener una Armada no zanjada por el elitismo de clases y que cualquiera del escalafón de suboficiales pudiera pasar al escalafón de oficiales, sin que mediara el veto de la oficialidad. Cuando lo conocí en prisión, él estaba abrumado por las noticias que le habían llegado inmediatamente producido el Golpe de Estado de que la oficialidad había ordenado la detención y  tortura de más de doscientos suboficiales y clases de la Armada que no eran partidarios del Golpe de Estado.

El 23 de junio de 1979, según lo registra el Informe Retig, la Dictadura de Pinochet decidió asesinar al suboficial de la Marina Alberto Salazar y “fue ejecutado, producto del estallido de una bomba en el centro de Concepción, por agentes del Estado”. El 2 de enero de 1980  antes que pasaran seis meses del brutal asesinato del suboficial de la Marina , un marino orgulloso de ser constitucionalista, Jorge Arancibia con el grado de Capitán de Fragata, era designado edecán naval del general Pinochet, cargo que mantuvo hasta 1982. Vale recordar que fue edecán en un período trágico para el país y su democracia, ya que fue cuando se nos impuso la Constitución del 80 : “ en un plebiscito efectuado el 11 de septiembre de 1980, sin que hubiese padrón electoral y bajo severas restricciones a la libertad de expresión, información y reunión “.

Sigo, a fines del año 1976 y mientras permanecía encarcelado se me impuso un Consejo de Guerra, doctrina con la que se justificó por Pinochet y la oficialidad golpista – Jorge Arancibia- la declaración de una Guerra interna inexistente pero con la cual: “Se cometieron sistemáticamente Crímenes de Guerra, al someter a los prisioneros a torturas y otros tratos crueles y degradantes, al ejecutarlos sumariamente y hacer desaparecer físicamente a muchos de ellos.” . Con respecto a estos hechos, quisiera mencionar dos querellas que están en curso y apuntan en esa dirección. “Una, por asociación ilícita genocida, secuestro y torturas, iniciada en el año 2008, interpuesta por los Marinos Antigolpistas, también llamados Constitucionalistas, contra oficiales de la Armada. Esta querella fue tramitada en la Corte de Apelaciones de Valparaíso y declarada sobreseída definitivamente en febrero del 2011. Sin embargo, en abril del 2012 la Corte Suprema ordenó su reapertura y su tramitación hasta que se agoten todas las diligencias, que obviamente no se realizaron en la etapa anterior. La segunda, una querella de este año 2013, presentada por el Comando de Exonerados Políticos de las FF.AA. y de Orden, contra todos los militares y civiles que resulten responsables de la organización y ejecución del golpe de Estado y la instauración de una dictadura.” 

Después de pasar un año en prisión fui condenado a 3 años y un día de Relegación a Ancud y a inhabilitación absoluta perpetua para derechos políticos.  Mientras cumplía condena de relegación en Ancud conocí al sacerdote Alfredo Hudson cuyo trabajo pastoral aunque por años había sido en Viña del Mar se encontraba en Ancud en algo parecido a una relegación. En los días posteriores al 11 de septiembre la oficialidad de la Armada instruyó detenerlo por ser un cura con actividades sociales en las poblaciones pobres de Viña del Mar y por lo mismo ser considerado un peligro para la Dictadura, durante semanas se le torturo en las bodegas del carguero “LEBU” anclado en el puerto de Valparaíso usado como Centro de Tortura y Prisión por la Armada, hasta que se le liberó y se le prohibió radicarse en su Parroquia de Viña del Mar.

Mi hermano, Nelson González B., también fue detenido y llevado al Centro de Torturas de la Armada donde fue torturado y mantenido secuestrado el año 1975, y lo mismo le ocurrió el año 1979. En su condición de abogado el año 2006 consiguió que la justicia en el Caso ANCLA II condenara a oficiales comprometidos en más de un crimen de DDHH, proceso que permitió ventilar los nombres de una larga lista de miembros de la Armada en crímenes y atropellos a las DDHH. En diciembre del 2017 recibió el reconocimiento «Hugo Tapia Arqueros » de parte del Colegio de Abogados, Regional Concepción, “por su abnegada vocación de asistir jurídicamente a víctimas de violación a sus Derechos Humanos”. http://www.memoriaviva.com/criminales/criminales_m/minoletti.htm

 Jorge Arancibia al ser parte de la Comisión de DDHH de la Convención Constitucional ésta tiene entre sus miembros a uno de los ideólogos que más ha justificado el atropello a los derechos humanos y a la democracia. El anterior no tan solo ha justificado la ejecución, tortura y prisión de civiles sino que también de suboficiales y oficiales de las FFAA que se opusieron a cometerlos. De tal manera que la presencia de Jorge Arancibia como parte de la Comisión de Derechos Humanos nos abre a la oportunidad para que el resto de los miembros de la Comisión se vean en la obligación de invitar con urgencia a ese espacio a los marinos constitucionalistas y Exonerados Políticos de las FF.AA. y de Orden, para que estos puedan ayudarnos a proteger la democracia y los Derechos Humanos en la Nueva Constitución en un área crítica como son las Fuerzas Armadas.   

El historiador Jorge Magasich estudioso del caso de los marinos constitucionalistas ha planteado que éstos pueden ayudar a responder una interrogante esencial para la Nueva Constitución y para el respeto de los Derechos Humanos por parte de las Fuerzas Armadas: «¿quién tiene la preminencia en las instituciones armadas, la orden de un superior o las leyes de la República? Dicho de otra manera: ¿un militar debe someterse a toda orden, aunque esta implique violar los derechos humanos o asaltar la sede de las autoridades legítimas? La Historia del siglo XX, particularmente la de Chile y América Latina, registra numerosos ejemplos donde la obediencia ciega, sin límites, ha sido parte del engranaje que permitió perpetrar crímenes gravísimos. Más que contribuir a la eficacia de una operación militar, es una pieza clave del dispositivo que hizo posible la perpetración de las peores atrocidades que registra la historia de Chile.»

Pablo Fernando González, empresario  Pyme Innovación Biotecnología Marina.


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