«La Internacional del odio»

He leído el libro de Juan José Tamayo, “La Internacional del Odio”

Por Wari

Publicado en

Columnas

0 0


He leído el libro de Juan José Tamayo, “La Internacional del Odio”.

Debo decir de entrada que me ha impactado comprobar en el libro de Tamayo, editado por Icaria, la cantidad de pruebas que aporta sobre las conexiones que existen entre los grupos ultraderechistas y fascistas del Mundo con grupos y personalidades muy importantes de las religiones, incluyendo por supuesto a la católica.

El libro de Tamayo no es una disquisición teórica sobre la existencia de lo que él llama el cristoneofascismo. Es fruto de su propia experiencia, cuando estuvo en Brasil en 2019 dando unas conferencias sobre su libro “Teologías del Sur. El giro descolonizador”, estando ya encarcelado Lula.

En el capítulo I trata sobre: La internacional cristoneofascista, al asalto del poder blandiendo la Biblia.

Allí expone cómo Bolsonaro es un referente de primer orden de esta unión entre el fascismo y la religión. A Bolsonaro le dedica un amplio apartado en el capítulo 1º de su libro, explicando las alianzas con las megaiglesias evangélicas
fundamentalistas. “Brasil por encima de todos. Dios por encima de todo”, será el lema de su campaña electoral. Recurre permanentemente a la Biblia para justificar su política homófoba, racista, machista y ultraneoliberal, neofascista.

Negacionista con la Covid, que ha provocado la muerte de más de 250.000 personas en su país, lo que ha provocado que Frei Betto haya hablado de ello como un verdadero genocidio y que Leonardo Boff, junto a numerosas personalidades de todo el Mundo, haya lanzado un comunicado colectivo para ser firmado, titulado “Carta abierta a la Humanidad”, en el que pide auxilio para Brasil que está gobernado por un psicópata. Tal es la gravedad de la situación, que 152 obispos brasileños escribieron una declaración criticando duramente al presidente. Documento que obtuvo la adhesión de más de 1000 sacerdotes y religiosos brasileños.

Pero de vuelta a España, Tamayo estudia el fenómeno del cristoneofascismo y comprueba que no es un fenómeno sólo vinculado a Brasil, es un fenómeno mundial. Y demuestra, con datos contrastados, cómo también se da en Italia, EEUU, Costa Rica, El Salvador, Bolivia, Nicaragua ….y también en el Vaticano, con adversarios de Francisco que están dentro de la Curia romana y en España con grupos como el partido político VOX y la organización católica Hazte Oír, que ha
fundado un lobby internacional con el nombre de CityzenGo. Vox hizo alianzas con otros grupos integristas católicos como Abogados cristianos, Derecho a vivir, Comunidades neocatecumenales, El Yunque…etc… La Conferencia Episcopal no apoya a VOX institucionalmente, pero sí hay un grupo de unos 12 obispos de tendencia de ultra derecha, como Reig Pla, Munilla, Jesús Sanz, Fidel Herraez o Demetrio Fernández, según señaló Jesús Bastante en un artículo publicado en el diario.es.

En el capítulo II Tamayo va señalando las principales manifestaciones de odio de estos grupos ultraderechistas y fundamentalistas: el feminismo, el matrimonio homosexual, la homosexualidad que pretenden revertir, los inmigrantes… Están a favor de la familia patriarcal, provida y son antieutanasia, están a favor del pin parental para evitar que se den informaciones en los centros educativos sobre temas sexuales. Son islamófobos. Están en contra del laicismo y de los derechos del colectivo LGTBI. Piensan que la política debe estar al servicio de la religión. Están en contra del cambio climático y son negacionistas con el Covid.

En el capítulo III explica el autor cómo se va construyendo este mensaje del odio entre la extrema derecha política ultraneoliberal y las organizaciones cristianas de corte fundamentalistas y ultraconservadoras. Se intenta eliminar al otro con el discurso del odio. Odiar les produce placer. Se odia a las personas migrantes, refugiadas, desplazadas, gais, lesbianas, negras, musulmanas, a las que no se les aceptan tal como son: seres humanos igual que nosotros. También los grupos religiosos fundamentalistas se alimentan del odio. Van así en contra de lo fundamental en todas las religiones: el perdón y el amor al prójimo que predicó Jesús de Nazaret y también otros líderes religiosos de otras religiones como el Islam, el judaismo, el confucionismo, el budismo, el hinduismo, etc…

En el capítulo IV trata sobre ¿Cómo deconstruir el discurso del odio?
Y presenta 20 propuestas para ello. Señalo algunas de ellas:

  • No se pueden legitimar los discursos y prácticas de odio con el silencio. Hay que responder con el rechazo explícito.
  • Hay que eliminar las causas que provocan el odio con iniciativas sociales y transformaciones sociales, políticas y económicas, culturales, etc.
  • No hay que responder al odio con más odio. Hay que enfrentarse al odio para defender la democracia y tener una actitud abierta de la sociedad, respetando el pluralismo a todos los niveles.
  • Hay que construir comunidades no discriminatorias, sino integradoras donde todos quepamos.
  • Hay que respetar los derechos de la naturaleza. Debemos luchar contra todas formas de desprecio, rechazo y discriminación a las personas consideradas diferentes. Y apoyar políticas e iniciativas que contribuyan a generar amor, solidaridad, amistad, cercanía, compasión…
  • Debemos huir de la uniformidad e imposición de las propias ideas y respetar la pluralidad y la diferencia: religiosa, étnica, cultural, etc…

En el V y último capítulo expone el autor las alternativas a los discursos del odio. Me recuerda muchas de las consideraciones que Francisco plantea en la Fratelli Tutti:

El retorno al otro, el encuentro con el otro, rechazando actitudes racistas, xenófobas y de aporofobia.
Fomentar la tolerancia, el respeto a la diversidad, actitudes claramente acordes con las religiones islámica, cristiana…
Muy interesante la exposición que hace Tamayo en este último capítulo sobre el liderazgo y empoderamiento de las mujeres, elaborando una teoría crítica feminista de las religiones.

Las mujeres son las eternas olvidadas de las religiones. Son consideradas inferiores y domina la masculinidad y el patriarcalismo, aunque cada vez más las mujeres se rebelan contra esta situación, como estamos viendo en distintos países europeos con la revuelta de las mujeres en la Iglesia, creando asociaciones interconectadas unas con otras y movilizándose con acciones varias reivindicando la igualdad. Denuncian las humillaciones, marginación y abusos que vienen sufriendo… Surge una teología feminista y son ya numerosas las mujeres teólogas que surgen en muchos países.

Tamayo termina su libro con una exposición sobre el laicismo, aclarando conceptos entre laicidad y laicismo y haciendo varias propuestas para conseguir en nuestro país un verdadero estado laico: la denuncia de los actuales acuerdos de 1979 entre Iglesia y Estado, la derogación de la ley orgánica de Libertad Religiosa de 1980, por estar ya superada la situación socio-religiosa de aquellos años, superar la enseñanza de la religión en las escuelas, eliminar las subvenciones del Estado a las religiones, pues el objetivo debe ser la autofinanciación, elaborar estatuto de laicidad a nivel municipal, autonómico y estatal, devolución de los bienes inmatriculados por la jerarquía y ponerlos a disposición del pueblo. La jerarquía debe renunciar a sus privilegios de los que viene gozando hace muchos años… Apuesta el autor por una presencia pública de las religiones pero no orientada hacia reclamar privilegios y prebendas, sino estando al servicio de las víctimas y de las personas y colectivos más vulnerables.

Es un libro de una gran actualidad, pues, como podemos comprobar, el ascenso de los grupos ultraderechistas, fascistas, en España y en todo el Mundo es muy notable. Y muy explícito el apoyo que reciben estos grupos de personalidades muy importantes de las religiones (cardenales, obispos, grupos poderosos católicos de ultraderecha, también iglesias evangélicas fundamentalistas) y de determinados medios y páginas web ultracatólicas, que hacen esa firme unión entre fascismo y cristianismo, lo que él denomina el cristoneofascismo, que todo ser humano responsable debe combatir abiertamente, sin contemplaciones, porque es una triste realidad la Internacional del odio que a todos debiera preocuparnos.

Por Juan Cejudo Caldelas

Miembro de Moceop y de Comunidades Cristianas Populares

Cádiz, 23 de marzo de 2021

Compártelo

Comentarios