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La visita de Capriles

La visita de Capriles, momento ideal para el debate sobre DDHH de la DC y el PC

La visita del derrotado ex candidato presidencial de Venezuela, Enrique Capriles, colocó a la Nueva Mayoría en una situación difícil por cuanto representa uno de los nudos centrales de las divergencias de la alianza opositora; las relaciones internacionales.

Hace pocos días, el Presidente DC, en un esfuerzo leal y certero, explicó en una entrevista, las distintas variables de Asamblea Constituyente que ha habido en el mundo y con objetividad, puso estos eventos en el lugar que les corresponde a nivel comparado. Exceptuó de manera explicita a Ecuador, Bolivia y Venezuela. Esto último le sirvió de antecedente para plantear su solidaridad política con el ex candidato presidencial venezolano, a quien la DC recibió en su visita.

Y es aquí donde la cosa pierde lo blanco y negro. Es sabido que la DC ha criticado la postura del PC en relación a Cuba. Ha criticado también la solidaridad de los comunistas con Corea del Norte y Siria pero en ambos casos, parece más una desinteligencia del PC que una verdadera convicción política e ideológica solidaria como la que mantiene con Cuba. Concentrémonos allí entonces.

En Cuba hay un régimen de facto que gobierna con una Constitución cuyos rasgos jurídicos e institucionales son absolutamente sui generis. Sin embargo, hay un hecho central que hasta la fecha no ha podido ser rechazado ni menos comprobado. En Cuba no hay terrorismo de Estado. Pese a ello, se ha dicho que en Cuba hay una dictadura por cuanto no hay multipartdismo, se dice que hay violación de derechos humanos porque no hay libertad de expresión, etc. Sin embargo, también es cierto que en Cuba, no hay guanacos ni Fuerzas Especiales y los cubanos no conocen los gases lacrimógenas y por muy perfecto que fuese un aparato represivo, para que fuera represivo y pudiera tener un efecto disuasivo real, tendría que tener elementos materiales de represión y los especialistas convergen en que no basta la presión sicológica. A mayor abundamiento, en Estados Unidos, país que muy pocos califican de dictatorial, hay un sistema represivo real, y no sólo eso, hay 16 agencias de inteligencia, con mas de 300.000 empleados y que, según las denuncias recientes, espía a su propia población en una dimensión inimaginable. Eso, obviamente no existe en Cuba aunque no por ello los mismos acólitos de siempre, como los DC, insisten en singularizar a Cuba.

En Venezuela, Capriles perdió, pero no solo él ha perdido. En el 2002, Pedro Carmona intentó un Golpe de Estado que fue derrocado por el pueblo, no por Chávez ni menos las Fuerzas Armadas, sino el pueblo venezolano. Durante ese Golpe, el gobierno chileno, encabezado por Ricardo Lagos, tuvo una posición que todos sabemos fue de silencio cómplice.  La posición fue formulada por la entonces Canciller, Soledad Alvear, militante DC. Tanto en ese Golpe de Estado como durante las pasadas elecciones en Venezuela, decenas de personas perdieron la vida, no a manos del Estado, como ocurrió en Chile en 1973, sino a raíz de choques entre bandos contrarios. Claro que el peso fundamental en muertes y heridos los llevó el chavismo, en ambos casos. En Venezuela, hay un ordenamiento constitucional muy distinto al cubano, sin embargo, es también diferente a muchos otros países, como el chileno; allá, hay multipartidismo pero además, el poder electoral es distinto al Ejecutivo, en Chile recién se hace esto; en Venezuela no hay un sistema binominal y han habido más elecciones que cualquier otro país latinoamericano. Existe incluso el mandato revocatorio presidencial, algo inédito en todo el mundo. Si de algo peca Venezuela, quizás, es de una democracia excesiva.

En la visita de Capriles, la DC recibió a uno de los suyos, instigador, conspirador y mal perdedor porque todos sabemos que la diferencia fue estrecha, pero perdió. La DC en todo caso, está en su legítimo derecho de compartir el dudoso honor de recibir a Capriles con la UDI, el partido que apoyó la dictadura militar chilena, la misma que es acusada de asesinar al ex presidente DC Eduardo Frei.

Así, tal vez sea un buen momento para que el PC y la DC se puedan juntar y conversar sobre los derechos humanos, tal como lo prometieron antes de las primarias, porque lo que parece totalmente injusto e inapropiado es que la DC pretenda dar lecciones de moral universal cuando el tejado de vidrio es de suyo manifiesto. Y ahora, estamos ante una visita que representa un hecho concreto, del cual cada parte puede hacerse responsable porque lo que resulta inapropiado es impetrar a una fuerza política hechos que fueron resueltos y ejecutados por otros, debiendo limitarse el debate a los hechos propios para así construir un intercambio útil al país, a la construcción de su memoria y la fuerza de su futuro.

 Carlos Arrue

Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz

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