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Las burbujas financieras ¿podrían gatillar una nueva recesión mundial?

Mario BrionesEn anteriores notas hemos descrito las crisis de la economía mundial como anillos concéntricos que desde el centro se van desplazando hacia la periferia hasta desaparecer en el borde. Similar efecto se puede ver en un pozo de aguas quietas cuando cae un objeto. Cada uno de estos anillos representan oleadas de cambios en la composición del trabajo, que indefectiblemente parten por eliminar millones de puestos de trabajo en procesos que dejaron de ser rentables en la producción a escala de bienes y servicios a los nuevos costos, al mismo tiempo que se activa la demanda de nuevos y exigentes conocimientos para trabajadores especializados en todo el mundo.

Si revisamos las medidas adoptadas en los últimos años, ninguna ha sido efectiva para resolver el problema de la eliminación de puestos de trabajo, con excepción de la economía informal y los trabajos precarios que surgen de ella. Las estadísticas que dan a conocer la actividad económica y financiera tienen el sesgo de utilizar referentes basados en series históricas de la experiencia conocida, pero que no son concluyentes para advertir los efectos que van produciendo los millones de millones de dólares emitidos por los Bancos centrales de las principales economías.

En estos días Eugene Fama, Ph.D en economía y finanzas en la Universidad de Chicago, galardonado con el premio Nobel de Economía 2013, junto a Rober Shiller y Lars Peter Hansen, ha manifestado que los déficits públicos en ambos lados del Atlántico, es un riesgo cierto para una recesión en el 2014, y fue muy lapidario para desestimar también las sólidas cifras del mercado estadounidense de esta semana, al decir, “La recuperación del empleo ha sido horrible. La única razón por la que la tasa de desempleo es de un 7 %, alta según los estándares históricos en Estados Unidos, es que las personas dejaron de buscar empleo”.

Estas declaraciones refuerzan las dudas que tienen los inversores y hace pensar que la “disminución” del desempleo en EE UU., puede estar enmascarando la urgencia en reducir pronto la expansión monetaria por el temor a una crisis mayor que se pueda estar incubando. Fue Eugene Fama quien en 1970 puso en duda que los mercados fueran eficientes y que los precios reflejasen toda la información que estuviera disponible públicamente.

Para los responsables bancarios y las autoridades monetarias de EE UU, Inglaterra, BCE, Japón, etc., principales encargados de resolver el estancamiento mundial de la economía, la solución sigue siendo inundar los mercados con más dinero, sin admitir los efectos colaterales negativos en la creación de burbujas, pese a que Janet Yellen, la sucesora de B. Bernanke en la FED, reconoció que la política del dinero fácil favorece la subida del precio de las acciones en Wall Street. Esta obstinada política de seguir inyectando dinero, puede ser el resultado de una ortodoxia de los grupos de poder político y financiero, cuyo finalidad es salvar sus posiciones de privilegio dominante, en la creencia que pueden “controlar” los efectos colaterales y quizás hasta una crisis social global.

Decir que el desempleo cayó a un 7%, sin destacar que dicho dato se explica porque más personas dejaron de buscar trabajo, en vez de empleos nuevos creados, es clave para entender la falla estructural que presenta el modelo económico. Se envían señales erróneas a la opinión pública sobre una ilusoria recuperación de la economía de EE UU, que aporta un 25% del PIB mundial, cuando dicha determinación de la recuperación se hace considerando los índice de confianza de los gerentes, de los directivos que manejan multimillonarios fondos de inversiones, bonos y otros por el estilo, que no dan cuenta del fenómeno de la precarización del trabajo o si se han re-incorporado los millones de cesantes que viven con un gasto mínimo en todo el mundo.

En Europa, la caída de la producción industrial de Alemania en el mes de octubre sorprendió a muchos, por su descenso de 1,2% frente a una subida esperada del 0,7%, sin embargo, parece que se ha olvidado que fueron los alemanes los primeros en crear los mini jobs de 400 o 500 Euros, cuya remuneración por cierto que no incentiva el consumo, y aún así, sería una renta de lujo en países como Grecia, que agoniza en deflación, o por el alto desempleo en Portugal y España. Analizando la experiencia española, el economista Santiago Niño Becerra ha dicho, “en un contexto en el que cada vez son necesarias menos horas de trabajo humano para producir la cantidad de lo que en cada momento sea necesario, cada vez es necesaria menos población, por lo que las rentas medias tienden a la baja. Como consecuencia, la masa total de cotizaciones sociales también tiende a la baja”. La falta de cotizaciones previsionales en muchas partes se propone resolver subiendo las cotizaciones y aumentando la edad para jubilar, lo que es un contra sentido, porque dada la baja demanda de empleos, prolongar la vida laboral en los adultos, aumenta el riesgo de caer bajo la línea de la pobreza y sólo se entiende como una “ingeniosa” solución para traspasar dinero del sector laboral para invertirlo en las empresas, como ocurre actualmente con las AFP.

David Cameron, el premier británico ha dicho que cualquier empleo es mejor que ningún empleo, situación que se repite en México, en Estados Unidos, y en la mayoría de los países europeos. Hoy se ven españoles trabajando como camareros en Inglaterra o desplazando a personal menos calificado en México. Los mexicanos a su vez siguen cruzando la frontera para ir a trabajar a EE.UU., lugares donde la precarización del trabajo es una norma para estas personas. Un mexicano, Gonzalo Morales de 60 años, que trabaja en restaurantes de comida rápida en Washington se encuentra en huelga. Entrevistado por un periodista relataba que tenía dos hijos en México estudiando en la universidad, y lo que ganaba no le alcanzaba para sostener a su familia en México y para vivir él en EE UU. “Hace nueve años que no veo a mi familia” y tiene tres trabajos, donde labora unas 70 horas semanales, con lo cual reúne unos US$ 30.000 dólares al año, al valor de US$ 8,75 dólares la hora. Obviamente no le alcanza, aunque se mate trabajando.

El crecimiento del PIB en Perú ha sido incluso mejor que el de Chile, sin embargo, tampoco se produce una mayor demanda de trabajadores, los que continuando emigrando a Chile. La explicación es la misma, las empresas se instalan con mayores niveles de productividad e innovación tecnológica, recurriendo incluso a la automatización de muchos procesos, para producir a precios de referencia de un mundo globalizado, cuyo estándar son los bajos salarios de los países donde la economía en personal especializado puede llegar a ser de 10 veces menor que en los países de origen de la inversores.

La emisión de dinero por parte de los bancos centrales se estima en US$ 11 millones de millones de dólares para alimentar un circulo vicioso enorme, la jibarización de la economía, que puede ser la antesala de una crisis que puede partir reventando burbujas y escalar a una gran recesión mundial, tal como lo advierte el nuevo premio Nobel de economía Eugene Fama.

Las grandes empresas han logrado captar enormes cantidades de dinero, que mantienen como activos líquidos. Previo a ello, cada una de ellas, pudo despedir a miles de trabajadores en la recesión iniciada el 2008/2009, lo que facilitó posteriormente invertir en eficiencia tecnológica y lograr una revalorización que aumentó su valor en bolsa, dejando fuera de la competencia a una gran cantidad de fábricas más antiguas, incluidas pequeñas y medianas empresas en todo el mundo. En China este factor ha dejado fuera de combate a la industria que sirvió para inundar al mundo con productos baratos “Made in China”, en especial el destinado a los países subdesarrollados. El efecto encadenado de una continua pérdida de puestos de trabajo desde la última recesión, desarmó la demanda en los sectores medios y bajos, dejando paralizada a las empresas a las cuales el gobierno chino les redujo el crédito, en especial las empresas estatales ineficientes que funcionaban a base de créditos del gobierno, el cual cuenta ahora con una burbuja con deuda de mala calidad.

Marc Faber, el multimillonario inversor, cree que en endeudamiento global, “La situación está peor que en 2008” y continúa advirtiendo acerca del actual estado de la economía global, “Si tuvimos una crisis de crédito en 2008 porque había demasiado apalancamiento en la economía, la proporción es mucho mayor ahora”. Por su parte, el actual presidente del Comité de Economía y Desarrollo de la OCDE, William White, advertía en un reciente informe, el riesgo que suponen los elevados porcentajes de deuda a nivel mundial. “Los niveles totales de deuda pública y privada son un 30% más elevados en relación con el PIB en las economías avanzadas de lo que lo eran en 2008, mientras que se ha añadido un nuevo gran problema, las burbujas en los mercados emergentes”.

El economista Nouriel Roubini es de la opinión que en la mayoría de las economías avanzadas, los bajos tipos de interés a corto y a largo plazo están inflando las burbujas. “En vista del anémico crecimiento del PIB, del abundante desempleo y la escasa inflación, un gran volumen de liquidez creado por la relajación monetaria ortodoxa y heterodoxa está haciendo subir los precios de los activos, empezando por los de la vivienda”. El Gobierno chino no entrega una cifra ni un porcentaje global de la variación de precios para el conjunto del mercado inmobiliario del país, sino que constata solamente los cambios interanuales e intermensuales de las setenta principales ciudades. Sin embargo, la media del encarecimiento se situó en el 8,78% interanual, según los cálculos del diario estadounidense The Wall Street Journal. En Pekín, la subida fue del 16,4% con respecto a octubre de 2012, mientras que en Guangzhou los precios subieron el 20,5% y en Shanghai, el 17,8%. En México la vivienda golpea a los inversionistas norteamericanos y europeos colapsando el financiamiento de la construcción de millones de viviendas, desconociéndose el monto de la inversión que quedó en “stand by” por el colapso.

Las cifras que los bancos centrales han inyectado son difusas, millones de millones los dólares se han inyectado en la economía mundial, y este factor es el principal causante de que la renta fija esté cara, siendo la mayor burbuja que se espera pueda estallar. Crearon las bases para un nuevo colapso mundial con millones de millones de dólares movidos hacia los mercados bursátiles, la vivienda y la banca.

Pero debemos reiterar que la falta de empleos permanentes y la aparición del empleo precario, impide que la gente común pueda aumentar la demanda, comprar o pagar viviendas en constante aumento de precios, debido a un modelo asociado a la rentabilidad de la deuda, que sigue aumentando y provocando disonancia cognitiva en las personas. El asedio de datos y los slogan de una realidad ilusoria, no calza con el costo de vida que están pagando las personas por un beneficio que nunca llega o se aleja cada vez más. Muchas personas obligadas a controlar la ansiedad que produce la disonancia entre ilusión y realidad, optan por recurrir a valores morales o dejan su vida encomendada a un ser superior, con tal de evitar entrar en alguna fase de locura.

Mario Briones R.

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