Lecciones de la elección municipal

Hugo FazioLas elecciones municipales tienen variadas repercusiones en el cuadro político del país, pero inciden también en el avance o no de transformaciones socioeconómicas demandadas por la población. Promoverlas en lo fundamental pasa porque quienes están conscientes de la necesidad de esta transformaciones sean actores protagónicos. De otra parte, todo el lapso que resta  de la presente administración se debería buscar producir avances concretos en determinadas demandas, como acontece, por ejemplo, con el tema previsional o la reforma en la educación superior. A su vez ello tiene que tener en cuenta el cuadro político que se ha deteriorado, pero para modificarlo. La aguda desigualdad que persiste solo puede cambiarse con protagonismo social y una concepción de unidad muy amplia, que es diferente a la de consensos con todos. Estas son dos debilidades presentes en el proceso desarrollado de reformas. Estos logros son imposibles sin  tocarse determinados intereses minoritarios que pretenden la defensa cerrada de sus posiciones dominantes.

La elección municipal exige sacar enseñanzas por todos quienes están porque el país viva un proceso de transformaciones. Desde ya, la elevada abstención, la mayor registrada desde que se estableció la inscripción automática, que llegó aproximadamente en promedio a un 65% del padrón de electores, alcanzando incluso en algunos lugares al 80%, pone en evidencia el malestar ciudadano. La directora de Mori-Chile, Marta Lagos, destacó que “es la cifra más baja desde que se incorporaron las mujeres al voto político en los años cincuenta”, siendo similar a lo acontecido con el 35% de participación que hubo en 1925 y 1958. En las anteriores elecciones municipales la abstención ya había sido de 57%. Es un hecho muy grave, que debilita a toda la estructura política existente.  Marta Lagos habló de “una democracia semi soberana” (24/10/16). Ello aparece en contradicción con las grandes movilizaciones ciudadanas vividas en los últimos años, produciéndose un abismo entre estos actos masivos y la participación en jornadas como las elecciones. Sin duda ello exige también formas distintas de hacer política, que rompen con el peligroso desprestigio de esta actividad en amplias capas de la sociedad.

Entre los jóvenes la abstención fue particularmente acentuada.  Perspectivas Económicas de América Latina, publicadas por la OCDE, con motivo de la XXV  Cumbre Iberoamericana, constató “la profunda desconexión entre sus expectativas y demandas y la realidad lo cual está alimentando la insatisfacción social y debilitando la confianza en las instituciones democráticas.  El resultado –recalcó- es que solo uno de cada tres jóvenes confía en los procesos electorales en América Latina y el Caribe” (29/10/16).  Por tanto, la problemática de la abstención de la juventud tiene raíces mucho más profundas que sus reacciones frente a una elección determinada.

La Nueva Mayoría (NM), que en los comicios municipales de 2012 en la elección de alcaldes había obtenido una nítida ventaja ahora fue superada por la coalición derechista Chile Vamos, mientras que en las votaciones de concejales las diferencias disminuyeron contando siempre con una votación global superior la NM, de 47,11% contra 39,5%, aunque su votación disminuyó mucho más. Los resultados electorales fueron diferentes en relación a los sectores sociales dominantes en las diferentes comunas. Con datos de la Casen 2015 referidas a 139 comunas, que representan a un 80% de la población, la consultora Seshat concluyó que la Nueva Mayoría tendrá alcaldes en las zonas de menos ingresos, mientras que Chile Vamos lo hará en donde tienen gran presencia los mayores ingresos por hogar.

Lo sucedido lleva a la conclusión que para grandes sectores de la población no existe una identificación con los avances reformistas, los cuales por lo general no se impulsaron con la activa participación de los sectores sociales beneficiados. “La historia interna y externa demuestra: -escribimos en los primeros meses de 2015 en el libro “Chile en tiempo de reformas”– que las reformas progresistas generalmente son logradas superando la férrea resistencia de los sectores dominantes, que después se juegan por buscar revertirlas, como aconteció con la reforma agraria o la nacionalización del cobre que posibilitaron cambios importantes en el país sin los cuales no se pueden explicar muchos acontecimientos posteriores. Ello hace necesario construir una alianza con los amplios sectores de la sociedad que están por su concreción”.

“El curso del proceso de reformas –agregamos en ese momento- (…) no se dio de esta manera. Ni en el plano tributario, ni en el de la educación, se produjo la necesaria alianza y entendimiento entre las formulaciones oficiales y los actores sociales que serán los beneficiarios de ellas. Es un gran desafío sin alcanzarse –concluimos-, que debilita el proceso reformista”[1]. Ello fue acentuándose posteriormente, llegándose a extremos como que el proyecto de reforma universitario enviado este año al parlamento fue criticado por prácticamente toda las fuerzas vivas del sector.

Durante el período de las elecciones municipales se desarrolló el gigantesco movimiento masivo No+AFP. Frente a esta demanda, que en un primer momento no fue considerada en lo fundamental por el Ejecutivo, luego dio lugar a una formulación de la Presidenta de la República que finalmente se orientó a una búsqueda de consensos, que incluyó a las propias administradoras cuestionadas. Ello de ser así necesariamente se entiende como que no se pretende avanzar a lo menos en la dirección de la demanda ciudadana. De igual modo, en el presupuesto fiscal 2017 se aumentan los recursos entregados por concepto del crédito con aval del Estado (CAE), cuando una opinión generalizada en los más variados sectores de la comunidad universitaria y de la opinión pública está a favor de su eliminación o el inicio de una reducción, lo cual a su vez permitiría entregar más recursos para la gratuidad en la educación.

La presidenta Bachelet, en sus palabras pronunciadas luego de conocerse los resultados de las elecciones, constató: “En Chile hemos sido sacudidos por el conocimiento de malas prácticas por parte de líderes políticos, sociales y empresariales, así como por la incapacidad de algunas instituciones para responder con eficacia a las demandas ciudadanas. Eso ha distanciado a las personas de las instituciones democráticas.  La Nueva Mayoría ha bajado su nivel de apoyo, debemos escuchar –añadió- ese llamado de atención” (24/10/16). Eso exige extraer conclusiones y ponerlas en prácticas cuando queda un largo período todavía de la actual administración. Si la conclusión es que se debe sacar adelante las reformas que están en tabla o exigidas por grandes demandas no resueltas debe verse como avanzar de acuerdo con las fuerzas sociales que le apoyan y construir caminos para una activa participación social en su construcción.  Requiere además contestar la pregunta de por qué un programa de Gobierno que alcanzó un gran apoyo ciudadano encuentra hoy a esos importantes sectores desencantados o alejados de las autoridades a las que entregaron su respaldo.

En el resultado electoral influyeron los múltiples antecedentes sobre los vínculos entre la riqueza e instancias políticas, con mayores repercusiones en sectores que se declararon críticas de la dictadura y recurrieron al financiamiento de Julio Ponce Lerou. “La marca PPD asociada a problemas éticos del dinero con la política –señaló su presidente, Gonzalo Navarrete– nos afectó e influyó en nuestros candidatos más que en otros partidos con problemas similares” (24/10/16). Quienes participaron directamente por el PPD en los traspasos de recursos fueron formalizados en plena campaña electoral. Era muy difícil que resultase creíble que su presidente en ese período, Carolina Tohá, nada supiese de la gestión que se realizaba exitosamente por obtener dicho espurio financiamiento. Se expresó, en cambio, menos hacia la UDI, que ha sido el partido más comprometido por los manejos ilícitos producto de esta relación. Por lo demás toda su historia está vinculada a estas fuentes de recursos y, por tanto es aceptada en el fondo de muchos quienes le entregan su apoyo.

Desde luego existen sectores que sacan otras conclusiones. El resultado electoral lo han utilizado para colocarse abiertamente en oposición a avanzar en los procesos de reformas comprometidas y en la continuidad de la propia coalición de partidos. Un portavoz público de estas planteamientos ha sido el senador democratacristiano Ignacio Walker. Su conclusión “es la necesidad de una profunda rectificación y de un cambio de rumbo. En otras palabras –agregó-, no podemos seguir (…) ofreciendo más de lo mismo. Surge una gran interrogante –recalcó- en torno al futuro de la Nueva Mayoría, definida en su momento como ‘un acuerdo político y programático para apoyar al gobierno (…)’. Los resultados electorales municipales demuestran que no solo la ‘obra gruesa’ del gobierno ha terminado, sino el proyecto mismo de la Nueva Mayoría” (25/10/16). Con aún más fuerza se pronunció en la misma dirección Mariana Aylwin criticando al gobierno por ser “refundacional, no ha sido gradualista, ha sido estatizador (…) ha tenido prioridades que no son las de la gente.  El gobierno recibió un castigo y la DC también recibió un castigo (…) por haber estado desperfilados y confundidos en un gobierno que lo ha hecho mal” (27/10/16).  Es una posición abiertamente contraria al gobierno, que busca crear alianzas hacia la centroderecha y expresa una posición abiertamente rupturista.

En cambio, el electo alcalde por Recoleta, Daniel Jadue, al destacar el triunfo alcanzado subrayó que la votación alcanzada en su comuna constituye “un reconocimiento a un modelo de gestión que es profundamente innovador en políticas públicas (…)” (24/10/16). Su ejemplo más conocido  -no el único- es el de las farmacias populares, idea que ha sido reproducido de diferentes maneras en una gran cantidad de municipios. Ello ayuda a explicar la alta votación obtenida.

De otra parte, la posibilidad de acción del Ejecutivo se ve constreñida por la política de ajuste fiscal, la cual ha sido implementada en una larga fase de bajo crecimiento económico, que incluye haciéndola más contraria a lo que el país necesita una reducción de la inversión pública[2].  El defender un reajuste nominal a los trabajadores el sector público, prácticamente cero en términos reales, constituyó una nueva expresión de esta política difundida cerradamente por el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés.

En el país están presentes grandes desafíos no resueltos, como por ejemplo los problemas e insuficiencias en el área de la salud o previsionales. A ello se añade el bajo nivel de la actividad económica, puesta claramente al desnudo en sus efectos con los datos de septiembre entregados por el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile del Gran Santiago en materia de empleo y fuerza de trabajo. En doce meses, ambos indicadores descendieron en un 1,2%. La serie estadística demuestra que la caída en el empleo, solo con la excepción de la encuesta de junio, viene dándose desde hace un año, lo cual vuelve a demostrar la necesidad de impulsar políticas anticíclicas en los planos fiscales, monetario y cambiario. A su vez, la tasa de desempleo se explica por la reducción de la fuerza de trabajo y el incremento de quienes desisten de en  buscar ocupación.

El premio Nobel Joseph Stiglitz ha llamado la atención al reflexionar sobre el “fenómeno Trump” en EEUU y “una cantidad no despreciable de fenómenos similares en Europa” a “los riesgos muy superiores que conlleva no prestar atención a este mensaje: sociedades divididas, democracias socavadas y economías debilitadas” (23/10/16). ¿No es similar el escenario existente en nuestro país? Mayoritariamente la población no se siente interpretada por las actuales formas y espacios de la vida política, ello solo se puede superar aumentado los esfuerzos hacia estos grandes sectores de la población y tomando activamente sus problemas más sentidos. El cuadro general de fenómenos negativos existentes, entre los cuales uno no menor es el descrédito de las instituciones y la indiferencia o abiertas críticas a instancias políticas, expresadas claramente en la elevadísima abstención de las elecciones municipales, exigen participación y enfrentarla con la decisión de construir caminos para las transformaciones que Chile necesita.

Por Hugo Fazio

Carta Económica 30 de octubre de 2016

[1] Véase Chile en Tiempo de Reformas, Editorial Usach 2015. Introducción, págs11-24.
[2] Véase, Carta Económica, 09/10/16.

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