sábado, octubre 19, 2019

Los versos del Sub-Teniente o Teoría de la Luz Propia

Desde 1986, que una editorial no lograba llegar a acuerdo con un tal Mauricio Redolés para que publicara sus textos poéticos. Bien por Lom, y bien también por myself, ahora se publican “Los Versos del Sub-teniente o Teoría de la Luz Propia”, en que el autor desaparece y aparece un heterónimo, el señor Marcelo Reyes Khandia. Han pasado 25 años desde que la editorial Artery Poets, de Londres, publicó “Chilean Speech/Shilian Espich”, en el lejano año del 86 del siglo pasado. Lo que ocurre es que he sido renuente a publicar con editoriales, durante años he seguido instintivamente las auto-ediciones. Veamos.

En 1980, el Chiteco, un exiliado de Lota en Londres, me pidió unos textos para hacer una pequeña edición fotocopiada de no más de 30 ejemplares. Así vio la luz “Poema-Homenaje a los Caballos Muertos en las Cien Mil Batallas más Importantes de la Historia de los Caballos”. Tenía muchas erratas. La más notable era el verso “como ojos de niño ante el pan humeante”, que quedó transformado en “como ajos de niño ante el pan humeante”. Como el ajo. Traté de corregir los 30 ejemplares con líquido blanco. Aún tengo el olor del corrector en las narices y recuerdo las disculpas y risas del Chiteco al mismo tiempo.

Dos años después publiqué “Poemas Urgentes” con el expediente del así llamado fotoesténcil, que era como una fotocopia pero la copia era una matriz que luego se utilizaba en un mimeógrafo, para multicopiar. La portada es un dibujo de Constanza Aguirre. Recuerdo que cuando fui a comprar el papel que serviría para la portada en una tienda exclusiva de papeles cerca de Picadilly Circus, me encontré con Nemesio Antúnez y su compañera, Patricia Velasco, que también andaban comprando papeles. Le mostré el papel que había comprado y cuando le llevé de regalo al día siguiente el ejemplar de “Poemas Urgentes” a Nemesio, éste se alegró y con ese humor tan propio de él me decía: “Esta portada yo la conocí guagua”. Se hicieron 300 ejemplares y hace unos años encontré uno en una librería de viejo en San Diego. Estaba con una dedicatoria a unas iniciales, y fechado el año 80 en Amsterdam. No hubo erratas que yo recuerde.

Dos años después, y gracias a los oficios de Manuel Guerrero -sí, el mismo que sería degollado por “El Fanta” en 1985- se publicó en Budapest y en homenaje al Cincuentenario de las Juventudes Comunistas, un libro de poemas que incluía los “Poemas Urgentes”. El título es: “Notas para una Contribución a un Estudio sobre los Hermosos y Horripilantes Destellos de la (Cabrona) Tensa Calma”. Trae tres tangos de Nemesio Antúnez en lo gráfico y un fotomontaje (el amor antes del photoshop) en que yo salgo abrazado con Lenin. Se hicieron 1.500 ejemplares y lo tipearon entre otros/as unos húngaros y unas húngaras en jornada de trabajos voluntarios por la causa chilena. Hasta ahí todo bien. Emocionante incluso. Pero los húngaros/húngaras no hablaban una palabra en castellano, por lo que el libro lo escribieron letra por letra. No les cuento la cantidad de erratas. Pero todas ellas pletóricas de fervor revolucionario y solidaridad proletaria. Se repartió por todos los países donde había Jota-Jota y a mí me dieron cerca de 800 libros que regalé y/o vendí y cuando lo vendía algunos/as compañeros/as me decían: “Putah que soy comerciante Enrredolés”. Pero yo tenía la conciencia más que tranquila porque Guerrero me había dicho: “Véndelos no más, es tu trabajo Mauricio”.

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En 1986, o sea tres años después y gracias a un contacto del Chiteco con un polaco-argentino-inglés llamado Miguel Boñzca, una editorial pequeñísima llamada Artery, publicó un libro bilingüe de poesía con traducciones de Jhon Lyonns y Mairi Palmer. Vienen pocas erratas. Se hicieron 1.000 ejemplares y recibí en Santiago como 60 libros, después fui el 87 a Londres y me dieron unos 40 más. Tiene una gráfica alucinante trabajada por el polaco.

En 1987 gracias a Marcelo Muñoz Gutiérrez y con una editorial fantasma que fundamos (Editorial Eléctrica Chilena), publiqué el poemario “Tangos” con diez tangos dibujados especialmente para el libro por Nemesio Antúnez. Hay pocas erratas, pero todas son de mi absoluta responsabilidad. Recuerdo que me llevaron los originales para que los corrigiera a la Feria del Libro, cuando era gratis y se hacía en el Parque Forestal. Yo ese día andaba eufórico porque ya se venía el “Tangos”, y andaba contento también porque ese día me había tocado presentar un libro de cuentos de un integrante del taller de Pía Barros. El joven autor dejó la cagá con su lectura. Era muy bueno. Se llamaba Pedro Mardones. Pero luego usaría el apellido de su madre y se haría más conocido. Ni miré los textos de “Tangos”, y dije que estaban todos buenos, y vámonos a chupar. Después sufriría. Se hicieron mil ejemplares. Yo recibí unos 500 y el resto se perdió en el camino.

En el 2000 publiqué con mi editorial Beta Pictoris la auto-antología “Estar de la Poesía o el Estilo de mis Matemáticas”, del cual se hicieron 1.000 ejemplares y tiene erratas y erratones, no muchas, pero suficientes para emputecerme, porque los corregí chorrocientas millones de veces. Lo más comentado por la comunidad poética no es el contenido del libro, o sea la poesía, sino el color de la portada. Es que es rosada. Alguien dijo una vez que así como existe el Libro Rojo del Camarada Mao-Tse-Tung, está el Libro Rosado del Camarada Redolés.

Buena… ¡en reírnos!

Por Mauricio Redolés

El Ciudadano Nº114, segunda quincena noviembre 2011

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