«Populismo cultural»

Nikanor MolinaresHan creado un monstro cultural: El Fondart. Cuando los ideólogos culturales decidieron que el 20% de la cultura nepótica era la popular, y que el restante 80% de la gestión cultural independiente no colaboraría en la generación de cultura, se cimenta el concepto demagógico del populismo cultural. Ellos decidirán la cultura. Serán los curadores.

Los grandes ideólogos culturales, sentados en sus sillones rumiando el humo de una pipa importada, sabían que no tenían que abrir las competencias culturales. El mandato entonces fue no impulsar el Ministerio de Cultura el 2003. Ese día ni los diputados emblemáticos llegaron a votar. Lagos había ideado el Consejo con rango ministerial. Una genialidad ideológica peligrosa.

La cultura pensada y diseñada ideológicamente como un instrumento de manipulación social y no como una estructura para generar una gestión cultural sustentable que llegue a todos los creativos a nivel nacional. Una política cultural donde cada uno de los artistas genere en conjunto el organismo cultural y no necesite suplicarle al 20% un consentimiento.

La concertalianza nunca ha pretendido una revolución cultural. La visión de potenciar a full la gestión cultural independiente que genera naturalmente el 80% de la cultura nacional nunca ha sido su prioridad. Cuando la Sagrada Familia se aleje del temor a la cultura popular sustentable, rechazará el populismo cultural que ha defendido con la importación de mega producciones como la “Muñeca Gigante” que, aun lo bella que pudiera ser, no colabora en la expansión cultural nacional que se necesita.

Cuando uno no construye lo que admira es una degeneración. La Sagrada Familia ama a Francia pero le es imposible importar la política cultural de allá. Entonces para no sentirse incómodos con la mentira, importan un pedacito, tan solo para aplaudir su 20% oficial y se dan por satisfecho por la mega gestión cultural.

El populismo cultural importado costó una barbaridad. Pero jamás serán capaces de dar la oportunidad de crearlo acá. Invitan al Royal De Luxe pero no generan el nacimiento de un “Royal De Luxe” nacional. Saben que en la comodidad del 20% no existe la fuerza creativa suficiente para generarlo. Saben que la posibilidad está escondida potencialmente en el 80%. Se aterran de perder el poder cultural. Todos sabemos que con esos mismos recursos todas las compañías nacionales hubiesen girado ese verano (Nada contra el genial Royal). Solo reflexiono sobre nuestras prioridades culturales.

En las últimas décadas la Sagrada Familia generó un clientelismo cultural desechando cualquier aporte cultural que viniera del 80%. Tal vez Andrés Pérez fue una excepción a la regla. Finalmente lo aniquiló el sistema cultural neoliberal de Matucana 100. Centro Cultural pensado para el 80% que terminó entreteniendo al 20%.

Hay una imposibilidad limítrofe -por parte del nepotismo cultural- que la cultura nacional la genere el 80%, como se potencia en todos los otros países que llamados desarrollados, donde nunca ha existido el Fondart como mecanismo de segregación que tiene la facultad ideológica de eliminar cualquier proyecto -aún tenga una proyección al mismo nivel del Royal- que no entre en sus conveniencias de populismo cultural.

Asignación directa es la solución contra el Fondart. Cada artista tiene el derecho de defender y desarrollar su proyecto. No es de extrañar entonces que no se financien grandes proyectos independientes como el Royal. Les aterra la expansión cultural. Se aferran al populismo cultural.

Por Nikanor Molinares

www.dementioteka.com

Reflexión Urbana

El Ciudadano Nº147, octubre 2013

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