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Por la despatologización de las identidades trans

Es sábado 19 de octubre de 2013, Día Internacional de Acción por la Despatologización de las Identidades Trans. Hagamos, pues, de hoy un día lleno de alegría, rebeldía y esperanza para todas las personas cuyos cuerpos y cuyas identidades se sublevan contra la heteronorma y el patriarcado; hagamos un día de combate y de fiesta, de protesta y de baile por nuestro derecho a la autodeterminación.

Hoy es un día especial en el calendario por esta razón, y por ello además nos manifestamos en muchas ciudades en todo el mundo uniendo nuestras voces por nuestras comunes exigencias: la despatologización inmediata de todas las identidades trans, que de forma absolutamente arbitraria, anacrónica e infundamentada continúan siendo consideradas trastornos mentales por la Medicina oficial; la abolición de los tratamientos de normalización binaria a las personas intersexuales, que recién nacidas son indefensas frente a esta barbaridad que constituye auténtica tortura; el libre acceso a los tratamientos hormonales y a las cirugías de tránsito de género, sin tutela de la Psiquiatría, porque no estamos enfermes y no necesitamos que nos diagnostiquen para hacer con nuestro cuerpo lo que nos dé la gana; la cobertura pública de la atención sanitaria específica para las personas trans, porque, además de nuestra identidad de género, la salud también es un derecho humano universal; y la lucha contra la transfobia en todos los niveles, para acabar de una vez por todas con la discriminación social y laboral, y con el acoso y la violencia que a diario padecemos.

Ya que estamos hoy aquí, les contaré un poco lo que tuve que hacer ayer. Fue un día agitado.

Soy una mujer trans. Ayer he tenido que soportar ser humillada por un médico psiquiatra, porque esta sociedad equivocada le confiere la potestad de darme o no un papelito que necesito para poder acceder a los tratamientos de transición que deseo. Me llamó “maricón”, como echándome una broma, y se extrañó de que no me riera de su gracia. Dice que la próxima semana me confirma si me da o no el famoso papelito.

Soy un trans masculino. Ayer tuve que darles explicaciones sobre mi vida, mi identidad y mis genitales a cuatro funcionarios de una oficina pública para poder hacer un simple trámite. Mi identidad de género no se ve reflejada en mi documento de identidad, y eso genera mucha alharaca en esta sociedad equivocada. La gente me miraba con curiosidad y trataba de no perderse detalle de mis explicaciones. Por lo mismo, me estoy moviendo para cambiar el carné, pero resulta que el poder de decidir sobre mi identidad no lo tengo yo, sino un juez que me trata con desprecio y me exige cirugías que no quiero hacerme. Dice que si me cambio el carné no debería reproducirme, que dónde se ha visto aberración más grande que un hombre embarazado…

Soy intersexual. Nací ayer, y ante el asombro del equipo médico y mis progenitores por mi condición intersex, fui sometide a una cirugía de urgencia para normalizar mis genitales. Aún no sé qué habría querido yo hacer con mi cuerpo y con mi identidad en algunos años más, pero el caso es que ya no podré escoger con total libertad. Aún no aprendo a hablar y ya me mutilaron, literalmente. Esta sociedad equivocada piensa que su idea de normalidad es más importante que mi felicidad y la de todes como yo.

Soy trans cuirgénero; no soy ni quiero ser hombre ni mujer. Estoy bien como estoy, pero esta sociedad equivocada no lo entiende ni respeta mi derecho a la autodeterminación. Ayer fue viernes, y en un carrete unos chicos me trataron de un modo que no me identifica. Educadamente les pedí que no lo hicieran y les expliqué un poco sobre mi identidad. No sé cómo se lo habrán tomado, pero pienso que si no tuviéramos el binario de género como paradigma hegemónico de “lo normal”, no sería necesario estar todo el día dando explicaciones, y podríamos hablar de otra cosa.

Soy une niñe “rare”, como me llaman. No soy como el resto de les niñes de mi sexo, y por eso me rechazan y me ponen toda clase de sobrenombres humillantes. Mi profe jefe habló con mis papás porque le preocupa mi modo de ser. Ayer me llevaron por primera vez donde un psiquiatra infantil que me está obligando a ponerme ropa que no me gusta, a jugar con juguetes que no me gustan y a hablar y comportarme de un modo que no me sale. Solo tengo cinco años, pero me pregunto: ¿y si es la sociedad la equivocada?

Ayer tuve que pasar por todas estas cosas, pero así son mis días. Soy transexual, soy intersexual, soy cuirgénero, soy travesti, soy el bicho raro de mi curso. No soy como esta sociedad equivocada me exige que sea, y por ser como soy me veo expueste diariamente a todo tipo de maltratos y violencias. Mi cuerpo es el correcto —no hay cuerpos equivocados—, mi identidad es la correcta; estoy bien así, no le hago daño a nadie y solo busco ser feliz. Y les prometo que lo voy a conseguir.

¡Hoy somos una sola voz contra el heteropatriarcado de mierda! Nos declaramos insumises ante la violencia transfóbica. No nos victimizamos, ¡nos rebelamos! ¡Y porque estamos juntes, les escupimos a la transfobia, al sexismo, al cisexismo, al binarismo de género, al machismo, a la misoginia, a la lesbofobia, a la homofobia, a la bifobia, a la discriminación, a todas las formas de violencia patriarcal!

¡Somos cuerpos! ¡Somos revolución!

Rafaela Nuñileo

* Discurso pronunciado en Santiago de Chile en la Marcha Acción Mundial por la Despatologización de las Identidades Trans (19 de octubre, 2013)

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