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¿También mataron a Neruda?

mario_casassus_2Este 23 de septiembre se cumplen 40 años de otra pérdida irreparable para el pueblo chileno: Pablo Neruda murió aquel fatídico año de 1973 en la Clínica Santa María de Santiago. Estaba enfermo de cáncer a la próstata, pero el mal estaba bajo control. Hay sospechas que Neruda fue envenenado por una mano negra.

El traslado de Neruda desde Isla Negra a Santiago se había programado con anterioridad, el chofer y asistente Manuel Araya contrató una ambulancia el 17 de septiembre con la idea de acercarse al aeropuerto en espera de los salvoconductos para viajar a México.

El recorrido de Isla Negra a Santiago se prolongó seis horas porque los militares detuvieron la ambulancia en 13 retenes, catearon al paciente y al chofer. El diplomático mexicano Gonzalo Martínez Corbalá fue la primera visita que recibió Neruda la tarde del 19 de septiembre, que narró Volodia Teitelboim: “El embajador Martínez Corbalá le extendió la invitación en la Clínica Santa María. Neruda agradeció, rechazándola… El Embajador insistió: ‘Allá tendrá mejor atención médica que acá. Volverá sano’. Neruda se resignó a partir”.

El destino del poeta en el exilio era el Instituto de Cancerología, el hospital público de mayor prestigio en Latinoamérica. El vuelo saldría el 22 de septiembre; Neruda decidió reprogramarlo para el lunes 24, pero murió en la víspera. El certificado de defunción indica que la causa fue: “Caquexia cancerosa” (síndrome de desnutrición extrema y estado catatónico), pero el boletín médico publicado en El Mercurio omite la presunta Caquexia de Neruda: “Falleció anoche víctima de un paro cardiaco que provocó el deceso a las 22.30 horas. Se informó que al momento de su muerte lo acompañaban su esposa, Matilde Urrutia, y su hermana Laura. El vate chileno había sido internado en estado grave en la mencionada clínica el sábado (22). Posteriormente a consecuencia de un shock sufrido luego de habérsele puesto una inyección su gravedad se acentuó”.

El Mercurio de Valparaíso describe, con mayor precisión, una reacción alérgica: “La baja brusca de presión que experimentó ayer, tras haberle dado una inyección calmante, obligó al médico tratante Roberto Vargas Salazar, distinguido urólogo y nefrólogo, a llamar a interconsulta a un cardiólogo. ‘Se trata de una baja de presión muy importante’ nos explicó el médico y profesor de cardiología, quien no quiso sin embargo, identificarse”.

El 19 de septiembre de 1973 la dictadura emitió el Decreto Ley Nº 20, relativo al Servicio Nacional de Salud y al Servicio Médico Nacional de Empleados. Con el nuevo “Decreto Ley” se nombraron interventores militares que se hicieron cargo de los principales organismos de gobierno, empresas e instituciones privadas. Precisamente entre ambas fechas (19 y 21) inició su relación laboral el doctor Sergio Draper en la Clínica Santa María, quien fue médico de turno durante las muertes de Pablo Neruda (1973) y Eduardo Frei (1982). Las contradicciones y omisiones de Draper son evidentes.

En entrevista con La Tercera aseguró: “No estuvo ni inconsciente ni profundamente dormido, durante toda la tarde del día en que murió -cinco horas antes de morir, Neruda le dijo- ‘Doctor, tengo la próstata podrida… póngame Amidona’”; según Draper el paciente entró en coma y murió a las 10:30 pm. La periodista Carolina Rojas entrevistó a Draper: “El tratamiento que se le hacía a Neruda era el indicado por Vargas Salazar. La clínica no hace ningún tratamiento que no sea el indicado por el médico tratante… Lo vi solamente un instante el domingo 23 de septiembre, a mí no me correspondía atenderlo. Ese día, la enfermera de turno me dijo que aparentemente Neruda sufría de mucho dolor, le dije que se le aplicaría la inyección indicada por su médico, si mal no recuerdo fue una Dipirona”. Draper confundió la Amidona y Dipirona, con el medicamento prescrito: Dolopirona.

La diferencia entre Dipirona y Dolopirona es una línea de investigación, la Dolopirona es un fármaco compuesto, que además de contener Dipirona, contiene un relajante muscular que potencia su efecto analgésico-relajante, llamado Clormezanona; en todo caso no podría considerarse un fármaco con potencial letal. En cambio la Dipirona está prohibida por la Agencia de Medicamentos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos desde 1977; en Suecia está prohibida desde 1974, y en Alemania desde 1981. La Dipirona provoca infartos en los pacientes, es un medicamento en potencia letal, a diferencia de la Dolopirona, que es un calmante suave.

En la Clínica Santa María no hubo un tratamiento contra la infección urinaria que padecía el poeta, ningún testigo –amigo de Neruda-, ni las enfermeras recuerdan que el paciente tuviera una solución intravenosa (procedimiento para los antibióticos de amplio espectro). 40 años después, los exámenes de toxicología de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos) y de la Universidad de Murcia (España) intentarán establecer qué le inyectaron a Neruda la tarde del 23 de septiembre de 1973.

Por Mario Casasús

El Ciudadano Nº146 / Clarín Nº6.923

Septiembre 2013

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