La guerra entre Europa y las criptomonedas

"La época de prosperidad llego a su fin y el rechazo la innovación hace la situación más preocupante" señaló el escritor

Por Sofia Belandria

25/09/2019

Publicado en

Criptomonedas

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El analista Gustavo Godoy describe cómo es el panorama actual para el bitcoin y otras divisas digitales en el viejo continente para poder entender la resistencia de la UE a la libra de facebook y otras iniciativas financieras


El peligro de un brexit duro, la guerra comercial entre los Estados Unidos y China, y la desaceleración de la economía alemana preocupan a muchas personas que anticipan la llegada de una crisis en Europa. Después de varios años de relativa bonanza, la economía europea se debilita y las perspectivas para el futuro no son muy alentadoras. Los tipos de interés están por el suelo, pero la economía simplemente no termina de reaccionar. Aumentan las tensiones y el miedo ya se siente. En situaciones como estas, es típico que las autoridades se pongan nerviosas y empiezan a buscar culpables y posibles amenazas de la nada. Algunos actores han realizado declaraciones que nos podrían indicar que las criptos pueden ser uno de estos chivos expiatorios. Si la crisis llega, las criptos podrían pagar los platos rotos. ¿Viene una guerra contra Bitcoin y las criptos en Europa?

En la comunidad cripto, mucho se debate sobre la correlación entre BTC y la economía en general. Ciertamente es un tema muy complejo donde un consenso en realidad no existe. Hay un grupo que piensa que las criptomonedas eventualmente acabarán con los bancos y el dinero fíat. De hecho, esta es una narrativa muy presente dentro de la comunidad. Este grupo tiende a ver las criptodivisas como un activo que nos podría proteger de un sistema al borde del abismo. Es más, se podría decir que Bitcoin surge en reacción a la crisis del 2008 y se presenta como una solución.

Resulta claro que Satoshi Nakamoto, su creador, culpó, directa o indirectamente, a los principales bancos privados y a los bancos centrales de los países más ricos del mundo por llevar al planeta al caos con su irresponsable política monetaria. Muchos ven a Bitcoin como un barco de salvación ante una inminente crisis. Estas personas consideran que un dólar débil tendría como consecuencia un BTC fuerte porque son competencia. Como es una invención básicamente disruptiva en intención, es natural pensar que su correlación con el sistema financiero tradicional es negativa.

Claro que existe otro grupo que ve las cosas de manera diferente. Este grupo considera que es un nuevo tipo de activo que se une a la lista de activos ya existentes como bienes raíces, bonos, acciones, metales preciosos y mercancías. Es visto como un instrumento de inversión. Esto quiere decir que si la economía crece, las personas con capital lo escogerían como una opción dentro de su portafolio de inversiones. La idea es comprar bitcoins hoy para ganar dinero en el futuro. Entonces, cuando los bancos centrales inyectan liquidez para estimular la economía, esta moneda se beneficia, porque la capacidad de invertir es mayor. En este escenario, no pretende eliminar otros activos, sino completarlos en un sistema mixto.

Si tomamos estas posiciones como los dos extremos de un espectro, se podría decir que la mayoría de las personas se ubican en algún punto intermedio. De hecho, el comportamiento de Bitcoin en sus primeros 10 años desafía ambas posturas, porque los datos revelan señales mixtas. Es por eso que muchos han definido a BTC como un mercado no correlacionado. Porque ha venido actuando de modo ambidiestro. Esto quiere decir que a veces se mueve con el fluir de la corriente y a veces en su contra.

Después de la crisis del 2008, la economía mundial prosperó. Por supuesto que no todos se han podido beneficiar. La desigualdad continúa y hay muchos problemas. Pero, en términos generales, se puede decir que durante la última década hemos vivido en un ciclo alcista. Lo preocupante es que toda esta prosperidad parece estar llegando a su fin. Los niveles de deuda pública y privada están por los cielos. Los pronósticos no son muy alentadores y muchos analistas están hablando ya de una nueva crisis financiera. Es más, la tasa de crecimiento anual actual no ha estado así desde la última crisis. Las perspectivas globales son cada vez más frágiles e inciertas. Si hablamos de Europa en particular, la situación es más preocupante. 

Un Brexit duro (sin acuerdo) ciertamente provocaría mayor incertidumbre porque una Unión Europea sin el Reino Unido nos presenta un panorama incierto. Además, Alemania, el gran motor de la economía europea, está perdiendo su brillo. La fuerte economía alemana es manejada con mucha disciplina y prudencia, pero tiene un talón de Aquiles. Alemania depende mucho de sus exportaciones. China es uno de sus mercados más importantes, y el debilitamiento del yuan afecta la competitividad de los productos alemanes en el gigante asiático.

Por otra parte, el ministro de economía francés, Bruno Le Maire, declaró recientemente que la nueva criptomoneda de Facebook, Libra, era una “amenaza a la soberanía monetaria”. Francia quiere bloquear el desarrollo en Europa de Libra y propone una prohibición. El ministro de finanzas alemán, Olaf Scholz, también le echó leña al fuego. Scholz dijo que Alemania tendría que rechazar una “moneda paralela” como Libra. Si Francia y Alemania se unen contra Libra, las cosas se ponen color de hormiga para el proyecto de Facebook en el continente.

Claro que Libra no es Bitcoin. Sin embargo, nos guste o no, Libra es un primo lejano. Nosotros podemos hablar mal de nuestro primo y criticarlo sin problemas. Pero cuando personas ajenas a la familia atacan al primo, esto causa ciertos malestares. El asunto se convierte en un asunto familiar. Uno podría especular que un clima antilibra puede afectar, directa o indirectamente, a Bitcoin y a las demás criptomonedas. Las tensiones en Europa en materia de divisas fíat muy bien pueden traer consecuencias para las criptodivisas. Los temores de una nueva crisis financiera pueden impulsar una cacería de brujas. 

El Banco Central Europeo pronto cambiará de liderazgo. Christine Lagarde deja el Fondo Monetario Internacional para reemplazar a Mario Draghi y asumir la presidencia de la institución. Mario Draghi ha dicho que las criptomonedas no son monedas sino activos “altamente riesgosos”. Sin embargo, Draghi también ha dicho que las criptos son demasiado pequeñas para causar disrupciones al sistema actual. Lagarde, por otro lado, se ha mostrado un poco más criptoamigable. Ha expresado su visto bueno ante la innovación y la creación de activos digitales por parte de los estados. Sin embargo, sí piensa que Bitcoin claramente puede afectar al sistema. Esto es algo que ella por supuesto quiere evitar. Su actitud es muy diferente a la actitud tomada por su predecesor. Esto puede ver bueno o malo para Bitcoin. ¿Viene una guerra contra las criptos en Europa? Esperemos que no. 

Cortesía de Gustavo Godoy Cointelegraph

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