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Los economistas de Bachelet

Los economistas que integran el comando de la candidata de la Nueva Mayoría están  cómodos con el modelo que instaló la alianza militar-civil en 1973, a la que la Concertación le dio continuidad. Es el modelo que rechazan los movilizados por la educación, la salud, contra las AFP y por la recuperación del cobre para todos los chilenos.

Aparecieron los economistas de la candidata de la Nueva Mayoría. Son los mismos de antes. Ocuparon posiciones de liderazgo en los gobiernos de la Concertación, comparten el ideario neoliberal, estudiaron en universidades norteamericanas y tienen vasos comunicantes con los grupos económicos. Será difícil que implementen una política económica para la mayoría, ya que su práctica y convicciones son coincidentes con el modelo económico que durante las últimas cuatro décadas ha beneficiado a la minoría, permitiendo el enriquecimiento de las siete familias dueñas de Chile (Paulmann, Luksic, Angelini, Solari, Matte, Saieh, Piñera). Estos economistas se encuentran cómodos con el modelo que instaló la alianza militar-civil en 1973, a la que la Concertación le dio continuidad. Es el modelo que rechazan los movilizados por la educación, la salud, contra las AFP y por la recuperación del cobre para todos los chilenos.

Cortázar, Micco, Bitrán, Engel, De Gregorio, Larraín, Repetto y Landerretche. Estos son. Algunos fueron ministros o asesores de primer nivel y otros/as estaban en universidades, escribiendo papers para destacar las bondades de la economía chilena. Valoran la macroeconomía automática, la inserción abierta e indiscriminada al mundo, el Estado reducido y la política social focalizada. No hicieron una política pública para modificar el patrón productivo exportador de recursos naturales ni tampoco se esforzaron intelectualmente por entregar alguna idea inteligente a favor de diversificar la economía. Les habían enseñado que el mercado decidía. Lo creyeron y actuaron en consecuencia. La ideología que les inculcaron en las universidades norteamericanas les decía que era bueno especializarse en la explotación de recursos naturales y, al mismo tiempo, que era eficiente dejar que los bienes se movieran interna y externamente sin trabas. Así las cosas, el país sigue dependiendo peligrosamente del cobre, bosques, pesca y agricultura, y a costa de la incertidumbre de las generaciones venideras.

 CONTRA REGULACIONES

Al mismo tiempo, estos economistas han sido reacios a las regulaciones estatales para favorece o inhibir a los agentes económicos. Ello explica que tengamos un tipo de cambio que flota, sin control, en contra de los pequeños empresarios y que desincentiva a los exportadores no tradicionales. Los dólares ingresan a Chile sin restricciones, aprovechando una mejor tasa de interés que la existente en Estados Unidos y con el alto precio del cobre se ha subvaluado la divisa a niveles que hace imposible exportar a los productores no-tradicionales.

Esa misma política económica, con un Estado inmóvil, y un Banco del Estado en competencia con la banca privada, es la que ha permitido que el crédito a los pequeños emprendedores sea varias veces superior a la tasa que se aplica a los grandes empresarios. Esa complacencia estatal, antirreguladora, se ha traducido en usura cotidiana para los consumidores con esas tarjetas de crédito vergonzantes que imponen supermercados, retailers y la propia banca. Precisamente el comportamiento de estos economistas es lo que ha facilitado los robos de La Polar y las cadenas de farmacias.

Esa política económica, y la complacencia con la estrategia de producción de recursos naturales, es la que implementaron todos los ministros de Hacienda. Es la misma que llevó a cabo Andrés Velasco, con su Jefe de asesores Alejandro Micco y su Director de Presupuesto, Alberto Arenas. Y fue apoyada vigorosamente desde el Banco Central por José de Gregorio. Ninguno de ellos tiene convicciones, voluntad política ni capacidad teórica para replantearse el modelo económico. Más bien les gusta y coincide con sus convicciones.

UNA REFORMA DE CHAUCHERA

Tanto Micco como Arenas pasan ahora a la primera fila, ya que Velasco optó por la deslealtad con la ex Presidenta. Micco se ha sincerado, sosteniendo que es muy difícil gastar 3 a 4 puntos adicional del PIB captados por una eventual reforma impositiva. Hay que ser suaves, irse despacito ya que el “Estado es ineficiente”; antes hay que modernizar el Estado. En el fondo su señal apunta a frenar una reforma tributaria para transformar radicalmente la educación, la que, como sabemos, requiere un gasto de 2 puntos adicionales del PIB; y, a Micco tampoco le interesa aportar con mayor gasto que se requiere en el SENAME para que no se sigan violando a los niños o con recursos que necesita la salud pública para que no se mueran los pacientes en la puerta de los hospitales.

Por su parte, otro economista calcado de los anteriores es Eduardo Engel. Con la autoridad que le brinda la academia, antes Yale y ahora Economía de la Universidad de Chile, respalda la monserga de José Piñera sobre las AFP: la gente tiene que trabajar más. Y agrega “…se necesita alguien (suponemos la Bachelet) que se atreva a decirle a la gente que tiene que trabajar más” . ¡Cómo si se trabajara poco en Chile! O sea las paupérrimas jubilaciones de las AFP no son responsabilidad del fracasado sistema de las AFP, ni tampoco de los bajos salarios, ni menos del hecho que los patrones no aportan a las pensiones de sus trabajadores. Es sólo culpa de las personas que trabajan poco. A este economista le iría mal como Ministro del Trabajo.

Larraín y el mismo Arenas ahora defienden la propuesta de una AFP pública. Ya los conocimos antes. Ambos desempeñaron un papel destacado en la reforma previsional del gobierno Bachelet. Reforma que sirvió para consolidar el modelo inventado por José Piñera. Ahora el Estado debe pagar pensiones a los jubilados pobres, que son prescindibles para las AFP. La opción de la AFP pública, que defienden, es un nuevo ingrediente que apunta a consolidar el sistema actual. Se equivocan. La sociedad no quiere las AFP y reclama a favor de un sistema de reparto que permita a los jubilados tener pensiones decentes y que los negociantes busquen el lucro en otra actividad. Aprovecharse de los adultos mayores y también de los estudiantes o de los enfermos debiera ser un delito de lesa humanidad.

DE GREGORIO Y LA EDUCACIÓN

Entretanto el economista De Gregorio, otro de los asesores, ha perdido la compostura. Nos dice que no hay que hablar de gratuidad en la educación sino de calidad. Igualito que la derecha, Piñera y todos los ministros de Educación cuestionados por el movimiento estudiantil. O sea, el ex Presidente del Banco Central, convertido en especialista en educación, inicia su participación en el Comando Bachelet colocándose del lado de la derecha y atacando directamente los planteamientos del movimiento estudiantil y de la propia candidata. La candidata no dijo nada. No lo desmintió y quizás por ello el Presidente del Partido Socialista se vio obligado a sostener que no veía drama alguno en moderar el programa de la Bachelet .

El gobierno de Piñera se ha revelado como el paradigma de la relación perversa entre política y negocios. Pero no hay que olvidar que los gobiernos de la Concertación facilitaron el tránsito de sus ministros y superintendentes a los directorios de empresas privadas. Hay casos connotados, en las ISAPRES, AFP y banca. Al mismo tiempo, es innegable que figuras de la Concertación son destacados lobistas a favor de intereses privados. Y nada hizo la Concertación para poner freno a ese tránsito indecoroso. Por ello no causa extrañeza que René Cortazar, después de haber sido dos veces ministro haya recorrido varios directorios privados: La Polar, D&S, Entel Chile, CorpBanca y AES Gener. Y hace poco tiempo, nombrado por Luksic Presidente del Canal 13. Esa trayectoria no le ha impedido, quizás le ha facilitado, ser parte del entorno de la Bachelet. Tampoco se lo impidió a Arenas, coordinador programático, quien también fue miembro del directorio del Canal 13.

EX EXPANSIVA

Finalmente nos encontramos con Eduardo Bitrán y Andrea Repetto acompañando el elenco de los economistas de la Nueva Mayoría. Ambos se encuentran cómodos en la Universidad Adolfo Ibáñez, destinada a estudiantes del ABC1, en la formación de profesionales para la banca, los supermercados y los malls. Fundadores de Expansiva, el think Tank liberal, dirigido por Andrés Velasco, les asegura el reconocimiento de los grupos económicos y les abre camino a convertirse en autoridades para evitar cambios radicales en el modelo económico. Probablemente Oscar Landerretche es el único que se sale del molde. Ha dicho explícitamente que se debe modificar el patrón productivo, y no duda en señalar la urgencia de la reforma tributaria y la modificación de la carga tributaria. Difícilmente podrá sostener sus moderadas ideas de cambio frente a tanto conservador.

Un comentario especial merece la abogada Javiera Blanco. No es economista, pero es casi como lo fuera. Vinculada estrechamente al Director de El Mercurio, Agustín Edwards, fue largos años gerenta de la Fundación Paz Ciudadana, entidad inventada por Edwards para influir en las políticas de represión contra la delincuencia. Su nombramiento no debiera sorprender ya que la Concertación durante sus 20 años de gobierno ha mantenido un pacto implícito de no agresión con El Mercurio, que le ha permitido a éste sobrevivir con la publicidad estatal. Sergio Bitar y Eugenio Tironi han sido los puentes de plata entre Edwards y la Concertación, ambos también miembros del Directorio de Paz Ciudadana.

La vigorosa crítica al modelo, que la oposición a la dictadura realizó hasta fines de los años ochenta, pasó al olvido cuando se convirtió en gobierno. Como en el cambalache, todo lo que antes se había quemado comenzó a adorarse. El miedo a los poderes fácticos, la falta de voluntad para cambiar lo existente o el convencimiento ideológico que el modelo era correcto, impidió a los gobiernos de la Concertación restituir las posiciones de poder económico y político que la dictadura y los Chicago boys le habían cercenado a la mayoría nacional. Los estudiantes movilizados han demostrado que el modelo económico y político, que divide a los chilenos/as no responde a los intereses de la mayoría, y que es urgente modificarlo. Con los economistas actualmente en el entorno de Bachelet ello será imposible.

 Roberto Pizarro

*Economista de la Universidad de Chile, con estudios de post grado en la Universidad de Sussex (Reino Unido). Fue decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, ministro de Planificación y rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Integra el Grupo Nueva Economía.

 LEA ADEMÁS: Los personajes del terror del nuevo comando de Bachelet

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