Un bloque regional recargado propone Atilio Borón

“En un contexto de crisis mundial y de políticas proteccionistas, la integración de los países del Mercosur es la única salvaguarda que les permitirá resistir los embates de la crisis mundial del capitalismo o al menos amortiguar su impacto”, sostiene el politólogo Atilio Boron , investigador principal del Conicet de Argentina

Por Mauricio Becerra

28/08/2012

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“En un contexto de crisis mundial y de políticas proteccionistas, la integración de los países del Mercosur es la única salvaguarda que les permitirá resistir los embates de la crisis mundial del capitalismo o al menos amortiguar su impacto”, sostiene el politólogo Atilio Boron , investigador principal del Conicet de Argentina.

En un contexto de crisis mundial y políticas proteccionistas, la integración de Venezuela al Mercosur se presenta como una nueva salvaguarda. El nuevo panorama regional, la relación bilateral y las perspectivas del bloque.

Con el ingreso de Venezuela como miembro de pleno derecho, el Mercosur se convirtió esta semana en la quinta potencia del mundo.

Con ese balance, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff graficó la importancia de una cumbre realizada esta semana en Brasilia, en la que participaron los presidentes de todos los países del bloque –con excepción de Paraguay, que se encuentra suspendido luego de la interrupción del gobierno de Fernando Lugo–. En el mismo sentido, Cristina Kirchner destacó que “la incorporación de Venezuela cierra definitivamente la ecuación de lo que va a ser este siglo veintiuno: energía, minerales, alimentos y ciencia y tecnología”.

En esta entrevista, el politólogo e investigador principal del Conicet, Atilio Boron destaca que se agregó a un nuevo socio con un producto bruto estimado por el World Economic Outlook del FMI en 397.000 millones de dólares. Es decir, se agrega una economía de un tamaño ligeramente superior a la de Suecia. “El Mercosur agrandado cuenta, ahora, con un producto interno bruto total de 3.635.000 millones de dólares, lo que lo convierte en la quinta economía del mundo; sólo superado por Estados Unidos, China, India y Japón, y claramente por encima de la locomotora europea, Alemania, y por encima de Francia.”

Usted ha seguido muy de cerca todo el proceso del Mercosur, y me gustaría conocer su balance actual…

–Lo del Mercosur es importantísimo. Ojalá que se le preste la atención que merece a lo ocurrido esta semana. Con la incorporación de Venezuela tenemos un espacio económico unificado con un grado de equilibrio que no existe en ninguna otra parte del mundo. Si uno mira la Unión Europea, que siempre nos la ponen como el paradigma a imitar, se trata de una unión de países desiguales, como lo son también los del Mercosur, pero con un talón de Aquiles fundamenta que el Mercosur no tienel: la cuestión energética. Cuando uno mira la experiencia del Mercosur, especialmente el de ahora, grande, ampliado, encuentra un equilibrio extraordinario. El Mercosur sumó a la primera potencia petrolera del mundo. Y cuando digo esto no es una hipérbole; simplemente, me remito a lo que indica el último anuario publicado por la Opep. Según el organismo, la evaluación de las reservas certificadas de Venezuela y de los distintos productores, indica que a partir de 2010 Venezuela desplazó a Arabia Saudita, país que durante treinta años fue el líder indiscutido. Entonces, tener en un espacio económico suramericano a la primera potencia petrolera de la tierra, a países como la Argentina y Brasil, que son productores de grandes excedentes alimentarios, y que además en algunas ramas industriales son competitivos a nivel internacional, es de una enorme importancia. Todo esto, sumado a dos pequeños países que también aportan lo suyo en materia de alimentos, habla de un espacio que puede resistir los embates de la crisis internacional. En síntesis: un espacio económico muy integrado, muy equilibrado como para afrontar las tendencias proteccionistas del norte. Tenemos todo lo necesario: petróleo, gas, electricidad, energía hidroeléctrica, industria, alimentación y agua, en un mundo sediento de petróleo y agua. En segundo lugar, la ampliación del Mercosur implica la creación de un espacio económico desde Tierra del Fuego hasta el Mar Caribe. Esto da pie a una serie de iniciativas y de esfuerzos de integración física que cobran un viso de realidad que no hubieran tenido sin la incorporación de Venezuela…

Por otro lado, Brasilia es también una especie de puente con el grupo Bric, conformado por Brasil, Rusia, India y China…

–Exactamente. Esta vinculación con el Bric es importante. Hay una maduración en la tendencia a actuar en forma coordinada. Antes, no había una tradición de cooperación. Cada país actuaba por su cuenta. No quiero decir que está todo bien, pero potencialmente el único espacio que estaría por encima de este Mercosur ampliado serían Estados Unidos, China, India, y luego Japón; esto, según los últimos datos del Fondo Monetario Internacional, que son los que siempre se utilizan para denigrar a nuestros países. La potencialidad económica del Mercosur actual es extraordinaria. Además, estabiliza políticamente la zona.

¿Por qué dice esto?

–Porque no hay que descartar que Estados Unidos pueda querer “resolver” la cuestión del petróleo pegando un manotazo a Venezuela. Una Venezuela aislada, una Venezuela en condición de paria por sus alianzas, era una presa muy fácil para un manotazo norteamericano. Hoy en día, amparada por la normativa y los acuerdos institucionales del Mercosur, Venezuela está en condiciones de resistir cualquier intento golpista. Me parece que hubo un aprendizaje con lo ocurrido en Paraguay con Lugo. Fue una prueba. La Argentina, Brasil y Uruguay reaccionaron al unísono, cosa que tomó por sorpresa a Estados Unidos. Le aseguro de muy buena fuente que en Washington apostaban a que no iba a modificarse el status quo de Venezuela en relación con el Mercosur hasta que se normalizara la situación institucional en Paraguay.

El golpe express en el Paraguay tuvo que ver con un último intento de abortar la entrada de Venezuela en el Mercosur…

–Creo que sí. Pero se equivocaron, porque no calcularon la reacción. Alguna gente en la Casa Blanca y en el Departamento de Estado todavía piensa que estamos en la década del noventa. No se dan cuenta que Cristina no es Menem, que Mujica no es Lacalle, que Dilma no es Fernando Henrique Cardoso. Apostaron al golpe. Pensaron: limpiamos la situación en Paraguay y avanzamos con el envío de tropas a las dos bases que tienen allí. Creyeron que no iba a pasar nada y que Venezuela se quedaría permanentemente afuera del Mercosur. Quieren asegurarse un férreo control geopolítico en el Cono Sur y, especialmente, en la Triple Frontera. No calcularon que los presidentes de la región han ido ejerciendo un grado de autonomía creciente. Lo interesante del caso es que estos ejercicios autonómicos, estas reafirmaciones de autodeterminación, van generando un clima que hace probable, y casi inevitable, la progresiva reafirmación de la soberanía nacional. Creo que los norteamericanos leyeron muy mal la coyuntura, tienen muy malos analistas. Se creen los cuentitos que ellos mismos inventan para que consuman en el exterior. Y bueno, se toparon con esta enorme sorpresa. Apostaron mucho a la rivalidad entre Venezuela y Brasil. En síntesis: ellos perdieron y el Mercosur ganó un socios estratégico.

 Walter Goobar

Miradas al Sur

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